jueves 19, mayo 2022
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Trump y Clinton dejan su huella en la cultura pop

Moscú, 1 nov (Sputnik). – La importancia de las elecciones presidenciales de EEUU rebasa el ámbito político, pues son a la vez parte sustancial de la omnipresente cultura estadounidense.

Es posible dejar de ver televisión o leer periódicos, pero a donde quiera que vaya, ya sea un supermercado, un cine, un parque o el recital de su cantante favorito, tendrá que escuchar los nombres de Trump y Clinton.

LA TELE ELIJE

El tema de las elecciones estadounidenses y la política norteamericana centra una gran variedad de largometrajes de ficción, desde ‘Primary’, ‘Dave, presidente por un día’, ‘El mejor hombre’, ‘El candidato’, ‘Todos los hombres del presidente’, ‘Bellaquería (La cortina de humo)’,  hasta ‘Los idus de marzo’, ‘Hombre del año’, también series y documentales como el clásico de Michael Moore ‘Fahrenheit 9/11’.

En ‘House of Cards’, serie que sigue ofreciendo nuevas temporadas a un público sediento, el personaje de Kevin Spacey (el presidente demócrata Frank Underwood) en la saga emitida este año buscó la reelección.

La serie permite de un modo bastante completo estudiar el sistema electoral de EEUU; los creadores muestran con suficiente lujo de detalles las primarias que definen al candidato único de cada partido.

Ya está anunciada la salida de la nueva temporada en la primavera de 2017, en la que los televidentes se enterarán de quién es el «nuevo presidente», el demócrata Underwood, carente de escrúpulos, o el joven Conway, destinado a desempeñar el papel de un nuevo Kennedy.

Tampoco los creadores de series animadas desestiman tan llamativo tema; los autores de ‘Los Simpson’, por ejemplo, abordan la realidad estadounidense con una ironía a ratos descarnada.

Los «intentos» de Rusia de incidir en las votaciones denunciados por Washington y desmentidos en reiteradas ocasiones por Moscú inspiraron un corto de dos minutos, en los que Homer Simpson acude al colegio electoral con intenciones de votar por Hillary Clinton, la cual, en su opinión «perdona a su marido todos sus pecados», pero se topa en el camino con un individuo que le propone votar por Trump, «un buen empresario, capaz de evadir los impuestos de modo legal».

Homer duda que esto sea una buena idea, pero su interlocutor insiste, y afirma que Trump «planea devolver a Rusia su gloria pasada», versión tergiversada del lema principal de la campaña electoral del republicano.

Es ahí donde a Homer le entran las dudas sobre las intenciones del desconocido, quien finalmente resulta ser el propio presidente de Rusia.

Al ver develada su identidad, Vladímir Putin le espeta: «No te aflijas, mis hackers sabrán resistir, Trump tendrá el 102 por ciento de los votos».

En otro episodio Homer ve el futuro de EEUU tras el triunfo de Trump: el símbolo de Nueva York y de EEUU, la Estatua de la Libertad, está destruida y el país invadido por los monos.

En general, la posición de ‘Los Simpson’ respecto a Trump es consecuente: el multimillonario ya fue blanco en esta serie en 2000, cuando en uno de los episodios Bart Simpson imagina que su hermana Lisa ocupó el sillón presidencial tras desbancar a Trump.

«De su Gobierno heredamos una crisis económica», decía en aquella serie la nueva líder de EEUU.

A diferencia de los Simpson, simpatizantes convencidos de la candidata demócrata, los creadores de ‘South Park’ critican el sistema electoral en general, repartiendo palos tanto a Clinton como a Trump, a los que llaman «Sandwich de heces fecales» (con un término original más grosero) y «La gran lavativa», respectivamente.

De este modo, los creadores de la serie subrayan sarcásticamente que los norteamericanos deberán elegir el menor de los dos males.

«MAKE AMERICA CHEESY»

Si el televidente norteamericano aún albergara la ilusión de que podría descansar del acontecer político al menos durante los anuncios, su ingenuidad no tardaría en disiparse: las elecciones son omnipresentes.

Claro que la marca anunciada podría verse afectada por las asociaciones negativas relacionadas con uno u otro de los candidatos, pero esto por lo visto no preocupa a los publicitarios.

La serie de anuncios en televisión de la cadena Hotels.com se hizo popular porque su personaje, el Capitán Evidencia, entendió la expresión «to run for president» (presentarse al puesto de presidente) de modo literal, y echó a correr.

Y así, corriendo a través de todos los estados norteamericanos, relata dónde buscar cobijo para pernoctar.

La red internacional de restaurantes Taco Bell, especializada en texmex, presentó en su anuncio una respuesta a Trump, quien prometió en varias ocasiones erigir un muro en la frontera con México.

El personaje del reclamo publicitario porta una gorra roja con la inscripción «Make America Cheesy», en evidente referencia a las gorras usadas por los partidarios del republicano, que portan la inscripción «Make America Great Again».

La red de restaurantes Legal Sea Foods no se queda atrás al presentar a su candidato presidencial.

El propietario de la cadena Roger Berkowitz se postula desde las pancartas de los anuncios con su programa electoral: «Si construimos un muro en la frontera, ¿quién comerá mis maravillosos tacos marineros?», o «Mi primera decisión como presidente será la legalización de las algas», en un juego de palabras alusivo a la marihuana.

En declaraciones a Times Berkowitz explicó que no quería ofender a nadie con sus lemas, pero sí pretendía hacer una «alusión inteligente» a las elecciones, manteniendo su neutralidad política.

«LA VOZ»

Ahí el elector, agobiado de tantas elecciones, emprende una escapada a través de la música pop, para olvidarse de Hillary y Donald con Jennifer Lopez, Katy Perry y Bon Jovi.

Nada.

El cuartel de la campaña de Clinton organizó en los llamados estados indecisos, Pensilvania y Florida, una serie de conciertos bajo el título «Love Trumps Hate» para atraer a los jóvenes, la mayoría de los cuales, según la encuesta UMass-Lowell/Odyssey Millennials poll, preferiría la caída de un «gigantesco meteorito» a votar por cualquiera de los candidatos actuales.

Las estrellas pop no solo expresan su apoyo a Clinton en los conciertos organizados por ella, la cantante británica Adele, merecedora de varios Grammys, durante un concierto en Miami llamó a sus fans a no votar por Trump.

«No voten por él; no puedo votar, pero apoyo al 100 por ciento a Hillary, es maravillosa», exlamó Adele, citada por NBC News.

LA SENTENCIA DE LA MODA

El tema de las elecciones tampoco pasó inadvertido en el mundo de la moda.

El sitio web del periódico británico The Guardian presentó a sus lectores los vestuarios adecuados para acudir a los colegios electorales; mientras los partidarios de Clinton podrán usar camisetas de la marca Moschino con la imagen de un burrito, los partidarios de Trump acudirían a votar engalanados con una saya Óscar de la Renta con elefantes estampados.

Los electores norteamericanos, por supuesto, también tienen opciones más baratas, promovidas por los cuarteles de ambos candidatos.

En el sitio web de Trump se puede comprar una gorra con el apellido del favorito por 25 dólares, una camiseta con el texto «Women for Trump» al módico precio de 20 dólares o un sello «Latinos for Trump», por solo 5 dólares.

También Clinton ofrece vestuario a sus electores, pero a precios más altos, pues para confeccionarlos fueron invitados modistas de renombre.

Además, los partidarios de la demócrata podrán comprar una agenda «Madam President» por 15 dólares y la postal «Woman’s place is in the White House».

Los expertos de la moda también analizaron los atuendos de los candidatos.

Clinton no se distingue por su austeridad; a las primarias de Nueva York acudió con una chaqueta Armani con un precio superior a los 12.000 dólares y para los debates reservó ropa de Ralph Lauren.

El vestido blanco que lució en el último debate desató toda una tormenta: unos la comparaban con un «ángel», otros recordaban a las sufragistas, que usaron este color como identificativo, los terceros vieron una insinuación de que su próxima residencia sería la Casa Blanca.

Respecto a Trump todo es un poco más complicado; antes de postularse prefería la marca italiana Brioni; ahora su cuartel general afirma que el multimillonario prefiere Martin Greenfield Clothiers, marca conocida en particular como proveedora de Barack Obama.

HALLOWEEN EN LA AGENDA

Muchos estadounidenses aprovecharon Halloween para probarse los disfraces de Trump y Clinton, hecho que explotaron a su vez los productores pródigos de ofertar las máscaras de ambos candidatos.

La compañía Howie Beige of Rubie´s Costume Co. incluso se jacta de predecir quién será el próximo presidente electo en dependencia de las máscaras más vendidas.

Según Bloomberg, este año las ventas de máscaras de Trump superaron a las de Clinton en un 30 por ciento.

Bien poco nos queda para saber hasta qué punto son certeras las predicciones del fabricante de máscaras.

El hecho de que Trump sea más carismático que Clinton y también que su imagen sirva más para «asustar» fue explotado también por los usuarios de Twitter, que presentaron el hashtag #trumpkin (mezcla de Trump con calabaza en inglés), con el que se unen fotografías de calabazas que representan la imagen del candidato republicano. (Sputnik)

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