domingo 22, mayo 2022
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Obispos venezolanos: Si el diálogo no avanza, puede que haya una guerra civil

Roma, 15 nov (EFE).- El director del Departamento de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Pedro Pablo Aguilar, afirmó hoy en Roma que «si la mesa de diálogo (entre el Gobierno y la oposición) no avanza, es posible» que haya una guerra civil en el país.

Aguilar acudió a Roma para acompañar al arzobispo venezolano que será creado cardenal por el papa Francisco el próximo 19 de noviembre, Baltazar Enrique Porras Cardozo, y en un encuentro con los medios fue preguntado sobre si piensa que el país corra el riesgo de sufrir una guerra civil.

Una cuestión a la que respondió con la frase: «si la mesa de diálogo no avanza, es posible».

Consideró que «han sido 18 años en los que se ha sembrado un lenguaje de odio» y lamentó que en Venezuela, «si uno no está a favor de lo que dice el Gobierno, es enemigo».

«Hay un lenguaje muy agresivo en este momento», afirmó, antes de señalar que «ha habido mucha represión».

«No estoy diciendo que en los actores políticos de la oposición no haya violentos, tal vez, pero está comprobado que parte del Gobierno está preparado, porque tienen milicias, tienen colectivos armados», sostuvo.

Lamentó que los habitantes de Venezuela sean «cada vez más pobres» y afirmó que el país atraviesa una situación de «crisis humanitaria», una expresión que al Ejecutivo de Nicolás Maduro «le da alergia», dijo.

Denunció que «diariamente mueren de 1 a 2 niños por desnutrición» y que «cada fin de semana por lo menos 200 personas» son asesinadas en Venezuela, además de que el país carece de medicinas y alimentos.

En esta línea, reflexionó sobre el premio que entregó la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el pasado año a Venezuela por reducir a la mitad el porcentaje de personas que sufren hambre entre 1990 y 2015.

Un reconocimiento que, dijo, no se corresponde con la realidad: A Venezuela «le han dado hace poco un premio por haber ayudado a bajar el índice de la pobreza cuando es todo lo contrario lo que sucede, pero tienen mucho dinero y han podido comprar conciencias», dijo.

Frente a este contexto, observó, los «actores políticos» que participan en la mesa de diálogo «deben pensar en las soluciones políticas para (resolver) la situación» en la que se encuentra el país.

Aguilar fue preguntado por la figura del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y su papel en el camino hacia el diálogo entre el Gobierno y la oposición en el país.

«Lo ven como amigo del Gobierno (…). Ha sido el Gobierno venezolano quien lo ha llevado y sus declaraciones siempre se ve que inclina la balanza a favor del Gobierno», juzgó.

Además, celebró que el papa Francisco haya decidido crear a Porras Cardozo cardenal el próximo 19 de noviembre y reconoció que su nombramiento «para la Iglesia venezolana supone un respaldo».

Iglesia en Venezuela no está con oposición

Por su parte, el arzobispo venezolano que será creado cardenal por el papa Francisco el próximo 19 de noviembre, Baltazar Enrique Porras Cardozo, dijo hoy en Roma que la Iglesia en ese país «no está con la oposición, está con la gente».

«La Iglesia no está con la oposición, la Iglesia está con la gente. (…) En estos últimos cincuenta años la postura de la Iglesia ha sido siempre la de señalar los problemas», dijo hoy Porras Cardozo en un encuentro con la prensa en la capital italiana.

Para el arzobispo venezolano, el país atraviesa una situación difícil después de que el régimen actual haya «destruido lo bueno que había antes» y presente una imagen de un estado en el que «no hay qué comer, no hay medicamentos», «la violencia está desatada» y «la impunidad y la corrupción son evidentes».

«En Venezuela se han cerrado en estos 18 años más de 5.000 empresas, casi todo lo que nosotros producíamos ahora es importado, no hay prácticamente producción de nada. Con este sistema, que quiere calcar en buena parte un poco el régimen cubano con su ejemplo, en lo que ha sumido a todo el país es en una pobreza mayor, que era desconocida», subrayó.

«La clase media ha prácticamente desaparecido, en estos momentos sufrimos algo más grave que también afectó en décadas pasadas sobre todo al Cono Sur, que es la fuga de cerebros», agregó.

Reconoció que las «relaciones con las personas del alto Gobierno» son complicadas y destacó que lo eran ya con el expresidente Hugo Chávez.

«Desde el principio el presidente Chávez lo que hizo fue ofrecernos a nosotros, a la Conferencia Episcopal, que le diéramos nombres de sacerdotes y obispos para nombrarlos ministros de lo que quisieran», recordó.

«Me tocó a mí decirle ‘presidente, nosotros no vinimos aquí a negociar puestos, no es eso lo que queremos hacer’, (a lo que Chávez respondió) ‘ah, entonces ustedes no son amigos, sino enemigos'», apuntó.

Consideró que «ciertamente la democracia en Venezuela» de las décadas de los 60, 70 y principios de los 80 «tuvo su áurea positiva», pero matizó que en los últimos años, los gobiernos se han ido alejando de los problemas de la gente.

Se refirió a la mesa de diálogo entre el gobierno venezolano y los sectores de oposición, en la que también media el Vaticano, para aplaudir que se «están dando pasos» gracias a la «paciencia y a la constancia».

«La situación en Venezuela no es la misma que desde hace un año, se ha ganado muchísimo, uno quisiera que fuera mañana, pero con paciencia y constancia todo se puede», dijo.

No obstante, reconoció que existe entre la población una «desconfianza muy grande» porque en anteriores ocasiones en las que se han iniciado conversaciones, estas «han quedado en absolutamente nada».

Porras Cardozo también agradeció el nombramiento como cardenal al papa Francisco y confesó que recibió una carta de Jorge Bergoglio, en la que le señalaba la felicitación por el cargo pero al mismo tiempo le hacía saber que ser cardenal implica también «una responsabilidad principalmente con los más pobres».

Respecto al pontífice argentino, Porras Cardozo opinó que el papa ha demostrado en diversas ocasiones «un interés especial por Venezuela» y celebró que «nunca como ahora en el Vaticano ha habido altos jerarcas que han tenido una relación directa y bastante cercana con la realidad venezolana».

«Creo que en Europa y en Estados Unidos (…) se ve a veces el estilo del papa Francisco como una cosa así de un párroco bueno, que no tiene mucha profundidad de pensamiento, que se trata simplemente de un buen pastor, y creo que es un error», expuso.

En esta línea, dijo que el reciente nombramiento de Arturo Sosa como superior general de los jesuitas «tiene que ver también no solo con Venezuela sino con la realidad en América Latina», porque la situación que ocurre en el país venezolano «interesa también al resto del continente».

Finalmente, se refirió a la victoria de Donald Trump como presidente de Estados Unidos para rechazar que «se deban hacer lecturas simplistas» de este fenómeno, porque «buena parte» de sus votantes «fueron hispanos», y observó que «el mundo está cambiando».EFE

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