miércoles 29, junio 2022
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A partir de hoy se llama Plaza de la Democracia y la Abolición del Ejército (Vídeos)

San José, 1 Dic (Elpaís.cr).- Como parte de la conmemoración del Día de la Abolición del Ejército, este primero de diciembre el Presidente de la República Luis Guillermo Solís Rivera anunció que a partir de hoy, la Plaza de la Democracia pasará a ser conocida oficialmente como Plaza de la Democracia y la Abolición del Ejército.

La decisión se tomó mediante un Decreto Ejecutivo en que se consignó que la Comisión de Nomenclatura, en la sesión 007-2016, autorizó el cambio del nombre.

En el Decreto se consigna que la decisión de abolir el ejército como institución permanente, tomada el 1 de diciembre de 1948 por el gobierno encabezado por el entonces presidente José Figueres Ferrer, determinó el rumbo del país en la segunda mitad del siglo XX.

Esa decisión histórica derivó en que la condición de sociedad desarmada y civilista es parte inseparable del modelo costarricense de democracia. De ahí la conveniencia de que ambos conceptos, democracia y abolición del ejército, se enlazaran en un mismo elemento.

El Presidente Solís junto a la Ministra de Cultirs, Sylvie Durán firmaron el decreto y resaltaron que de esta manera se rinde homenaje a un acto visionario que ayudó a construir una Costa Rica más solidaria y que se constituyó en pilar del fortalecimiento del sistema democrático.

El anuncio se realizó junto con los actos de conmemoración del aniversario de la abolición del ejército, en el que también se volvió a colocar el conjunto escultórico con el que se rinde homenaje el Ex Presidente José Figueres Ferrer.

El Decreto Ejecutivo N° 38.736 de noviembre del 2014, y publicado en la Gaceta No.12 del 19 de enero del 2015, estableció que el monumento debía ser colocado en este espacio en la ciudad de San José.

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1 COMENTARIO

  1. César Olivares

    ACIERTO EN DESACIERTO FUNDAMENTADO
    Puede aprobarse una ley, como en efecto se aprobó hace mucho tiempo, para imponer la teoría del geocentrismo, y no por ello se detiene la tierra en su incesante orbitar alrededor del sol.
    Puede emitirse un decreto, como en efecto se emitió hoy en Costa Rica, en el que se declara la unidad indisoluble entre democracia y ausencia de ejército, y no por ello la democracia se convertirá en privilegio de tres únicos países en toda la bolita del mundo.
    Otra cosa es establecer un relación entre ausencia de ejército y democracia, establecer la ausencia de ejército como un factor muy importante, mas no único, para el fortalecimiento de la democracia.
    José Figueres Ferrer dio a Costa Rica ese gran aporte, la abolición del ejército, el más relevante aporte de todo su vida política, y con ello contribuyó al desarrollo futuro de la democracia. Lo hizo, sin embargo, en un momento en que él mismo había instaurado un sistema de gobierno represivo y había cercenado la democracia.
    Con Figueres Costa Rica fue menos democrática, no más democrática. El gobierno precedente, aquel contra el cual se levantó en armas, fue ciertamente un gobierno muy represivo y abundante en excesos y arbitrariedades. También fueron así los dos primeros gobiernos de Figueres y los que siguieron después de 1948, fueran de Liberación Nacional o de otros partidos.
    Antes de 1948 todos los ciudadanos podían agruparse en partidos políticos, pero había una gran represión policial contra los enemigos del gobierno.
    Después de 1948 los ciudadanos de izquierda no podían formar partidos políticos legales, se instauró la prohibición de participar en elecciones a discreción de la Asamblea Legislativa, se puso fuera de ley a la mayor parte del movimiento sindical y se desplegó una gran represión policial. Y no fue solo los años inmediatos a la guerra civil, no, en esos primeros años se persiguió a calderonistas, comunistas y gente de izquierda. Pero la ilegalización de la izquierda siguió hasta 1970.
    ¿Más democracia con Figueres? No, menos democracia.
    Pero hizo la gran obra, la más perdurable de su vida, que fue la abolición del ejército, con lo cual eliminó una amenaza permanente a la democracia y permitió que el país destinara más atención y recursos a la educación.
    Bien está entonces que se haya cambiado el nombre a la Plaza de la Democracia para llamarla ahora Plaza de la Democracia y de la Abolición del Ejército. Así se le da justa cabida en ella a la estatua de José Figueres Ferrer, por la abolición del ejército, no por la democracia. Así es, aunque lo hayan hecho para mezclar democracia y falta de ejército de una manera equivocada.
    Tal vez haya tiempo, más adelante, para hablar un poco más de Figueres, de lo bueno y muy bueno, de lo malo y muy malo, de las torceduras de historiadores, y de lo que vivimos en carne propia y a veces queremos olvidar.

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