viernes 2, diciembre 2022
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Unipolaridad en decadencia

Contrariamente a lo que pronosticaban los gurús del neoliberalismo anglosajón, la unipolaridad tan deseada por los Estados Unidos de América y que de alguna forma se hizo efectiva después de terminada la anterior guerra fría con el bloque soviético, se está derrumbando estrepitosamente, dando paso a una multipolaridad sumamente sana para el planeta.

Los papeles desempeñados en la actualidad por Rusia y China dejan a los Estados Unidos bastante debilitado, y ello se debe a que el imperio  norteamericano, ahora en franca decadencia al menos en este punto, no puede intervenir en estos dos países, como lo ha hecho en el pasado en aquellos que empezaban a surgir, como los de la Unión Europea, India, Brasil, y algunos más.

Especial importancia ha tenido la intervención norteamericana en los países de América Latina, y en particular en lo relacionado a la ruptura de los logros alcanzados mediante la unión de diversos países, sobre todo suramericanos, mediante los nuevos procesos sociales y políticos que se habían  originado en las naciones de nuestra América en la búsqueda de mayores niveles de democracia e independencia respecto de la hegemonía del imperialismo estadounidense,  enmarcados en los principios de cooperación pacífica entre las naciones y en el impulso y consolidación de la integración latinoamericana, de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos que debe regir el Derecho Internacional.

Los tristes ejemplos de Argentina y Brasil, para señalar los más evidentes, así como la guerra abierta en contra de Venezuela a nivel de los medios internacionales y las consecuencia agravadas por las presiones económicas, que se aúnan a los cincuenta años de bloqueo de Cuba, nos dan una muestra indiscutible de su política hacia nuestra América, ahora plagada de bases militares norteamericanas.

Pablo R. Fernández señalaba en un artículo de su autoría que en la coyuntura actual, escenario mundial múltiple, complejo y multipolarizado, están presentes las consecuencias dramáticas y destructivas de la Triple Crisis Global multidimensional, situación que obliga a destacar la importancia impostergable de la Integración “Global” de América Latina, con la finalidad de enfrentar los apremiantes y complejos problemas de la globalización neoliberal.

Este proceso de integración, pasa por la ineludible responsabilidad y compromiso de contar con Estados más eficientes, descentralizados, acabar con la captura del Estado por los operadores del poder económico y ponerlo al servicio de todos, es probablemente uno de los cambios más importantes que debe producirse en América Latina …. donde hace más de 20 años los poderes fácticos han logrado imponer a los Presidentes elegidos los operadores de sus intereses en el manejo de los aparatos económicos del Estado.

Zbigniew Brzezinski expresó lo que sigue en un libro de su autoría titulado La decadencia de EE.UU. y el fin del imperio estadounidense: A partir del 11-S, ha sido evidente que el imperio norteamericano está viviendo con tiempo prestado. En estos últimos años, el inevitable colapso de la hegemonía mundial estadounidense y el mundo unipolar es algo que muy pocos observadores informados pueden seguir ignorando. Plagada de desempleo masivo, un ejército sobredimensionado, un estado policial arraigado, deterioro de la infraestructura, y la siempre presente amenaza sobre el dólar, está claro que los Estados Unidos no es más que la sombra de lo que fue.

De hecho, en 2014, el concepto de primacía estadounidense a largo plazo es sólo una fantasía mantenida por los medios de comunicación con su constante repetición de ideas sin sentido y absurdas sobre las recuperaciones, las intervenciones humanitarias y la seguridad nacional.

Investigadores más creíbles, sin embargo, son muy conscientes del hecho de que Estados Unidos, como un imperio, así como una nación, sigue el camino de todos los imperios habidos antes. No hay duda de que Estados Unidos pronto se quedará sin combustible en su marcha a través del mundo y en la represión en el país mientras la política económica irresponsable continúa siendo dictada desde los pasillos de Wall Street. Sin embargo, la decadencia de los Estados Unidos no es simplemente el resultado de un par de años de errores estúpidos cometidos por la clase dominante. La verdad es que el fin de Estados Unidos no es más que un punto de referencia en un guion que fue escrito hace mucho tiempo.

La naturaleza permeable de los estados nacionales a la que Brzezinski se refiere es el resultado del proceso de globalización de las economías y la armonización de las leyes en todo el mundo, así como la globalización de la cultura. También que señala que la «concentración de poder hegemónico» no se concentra en las manos de un solo. De hecho, como potencia mundial simplemente pasará de las manos de una percibida entidad nacional a las de una institución internacional y global. Brzezinski señala que la caída del imperio norteamericano será debido a razones internas y externas a saber, el pesimismo y la adicción al entretenimiento en el hogar y la sobre-expansión en el extranjero.

Y sigue: por otra parte, como Estados Unidos se está convirtiendo en una sociedad cada vez más multicultural, puede que le resulte más difícil formar un consenso sobre cuestiones de política exterior, excepto en las circunstancias de una amenaza externa directa verdaderamente masiva y ampliamente percibida. Tal consenso general existió durante toda la Segunda Guerra Mundial, e incluso durante la Guerra Fría.

En ausencia de un desafío externo, puede resultar mucho más difícil que la sociedad estadounidense llegue a un acuerdo con respecto a la política exterior que no estén directamente relacionados con las creencias centrales y simpatías por culturas étnicas ampliamente compartidas, y que aún requieren un compromiso imperial duradero y a veces costoso.

En todo caso, dos puntos de vista muy diferentes sobre las implicaciones de la histórica victoria de Estados Unidos en la Guerra Fría es probable que sean políticamente más atractivos: por un lado, la opinión de que el fin de la Guerra Fría justifica una reducción significativa en el compromiso global de Estados Unidos, con independencia de las consecuencias para la posición global de Estados Unidos; y por el otro, la percepción de que ha llegado el momento del auténtico multilateralismo internacional, por el que los estadounidenses deberían incluso ceder parte de su soberanía.

Releyendo esta obra resulta más entendible la posición del recientemente electo presidente de esa nación y de su partido político, su mensaje está centrado precisamente en dar la apariencia de que es posible que recobren la fuerza con que maltrataban a todos los otros países del planeta, lo cual no creemos que sea posible en las actuales circunstancias.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

 

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