domingo 5, febrero 2023
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¿Quién responde, quién rinde cuentas?

De cal y de arena

¿Está la conducción política y la gestión administrativa de la Caja Costarricense de Seguro Social en manos idóneas? ¿Lo ha estado en los últimos diez o quince años?. Si las finanzas del régimen de invalidez, vejez y muerte han caído en grave postración, tanta como que se está advirtiendo al país entero de la amenaza de una bancarrota si no se introducen los correctivos imprescindibles a los factores desencadenantes de la crisis, ¿cómo es que se ha llegado a tal extremo esclerótico sin que se haya llamado a cuentas a los funcionarios a cargo de la gestión del régimen de IVM? ¿Quién debió rendir cuentas y ante quién en estos dos o tres lustros pasados?

Mientras los peritos en estos complejos asuntos se enzarzan en discusiones sobre los años que le restan a IVM para entrar en caída de barrena si no se rectifican los errores asentados en los supuestos que determinan el funcionamiento del régimen, nosotros –los ciudadanos de a pie- nos ahogamos en el mar de las preocupaciones que originan las perspectivas de llegar a adquirir el derecho a la jubilación a más lejano plazo, por un monto anémico y a un mayor costo. ¿Cómo es que los directores, gerentes y administradores de la Caja de los años pasados no atisbaron las amenazas ocultas tras densos nubarrones? Y los estudios actuariales –internos unos y emanados de consultores externos otros- que advirtieron de la necesidad de sanear finanzas, ¿cómo es que se desoyeron?

Eran aquellos años en que los directores financiero contable, de presupuesto y actuarial recomendaron generosos aumentos salariales, anualidades y topes de cesantía. Años en que las luchas intestinas se desataron entre bandos. Unos sufrieron el ostracismo, a otros les impusieron la ley del silencio. Hay un expediente abierto en la Asamblea Legislativa donde constan los detalles del festín y los nombres y apellidos de quienes quebraron la tinaja. Algunos, todavía empotrados en el árbol burocrático de la CCSS.

Como no hay almuerzo gratis, la factura hoy está al cobro. Su monto, altísimo. Su pago, inmediato. Su desatención, no la cárcel pero sí la dolorosa angustia de sufrir el secuestro de las sumas pagadas para adquirir el derecho a una pensión regularcita.

¿Quién en las juntas directivas precedentes, en las gerencias precedentes, en las direcciones de departamento, ha sido llamado a cuentas?

Maquilladas ahí las cifras, ¿en qué otras instituciones y cooperativas el maquillaje financiero no será práctica usual?

¿De qué carajos sirve el principio de la rendición de cuentas y la consecuente responsabilidad personal por el incumplimiento de deberes, que consagra la Constitución Política en su artículo 11?

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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1 COMENTARIO

  1. He dicho que lo justo de verdad es que TODOS los costarricenses empleados publicos o privados debemos tener una unica pension de IVM con la Caja.El que pueda que se pague o invierta en su pension privada.
    Aunque sea en la vejez debemos todos tener los mismos ingresos,o acaso eso no es la justicoa que se pregona.

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