jueves 1, diciembre 2022
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El síndrome de “hubris”

En años recientes David Owen, político y médico británico, autor de En el Poder y en la Enfermedad, estableció los elementos psiquiátricos del síndrome de “hubris”, término que proviene del griego (hybris) y que significa desmesura. Es una referencia a ciertas acciones crueles, vergonzosas y humillantes que los que en Grecia se sentían con poder cometían  por mero placer, egocentrismo prepotencia y soberbia.

El síndrome de Hubris afecta a individuos, con autoridad sobre los demás, que se desempeñan en las distintas actividades humanas, incluida la académica. Generalmente estas personas, que en su extrema soberbia creen saberlo todo bajo cualquier circunstancia, carecen de racionalidad y autocrítica.  Cuando salen a defender lo indefendible  suelen caer en estultas  afirmaciones, irrisorias  y hasta  incomprensibles para algunos. Decía el Libertador José de San Martín: “ la soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder».

En la mitología griega Némesis, diosa de la justicia retributiva, castigaba esa desmesura que con sus actos trastocaba el equilibrio o la armonía en una sociedad. Desmesura es ,por ejemplo, la que vemos en Costa Rica con los salarios y pensiones millonarias, que también merecen un castigo, que consiste en terminar con ellas. Pero a falta de la Diosa Némesis, a la cual los humanos la tenemos descansando en la narrativa de la historia,  los ciudadanos y ciudadanas tendremos que pensar como realizar esta tarea que la sociedad requiere y la mayoría indignada de nuestro pueblo ya demanda. Para proteger lo poco que aún nos queda y recuperar lo mucho perdido de ese equilibrio y armonía que garantiza la paz social en Costa Rica.

Un buen amigo que nos tiene  acostumbrados a su  esquicito sentido del humor nos preguntó que si en lugar de «hubris» nos estábamos  refiriendo a la «ubre». Con todo respeto, seriedad y agrado, tomamos  su  magnífica observación; como propuesta para un próximo escrito, en donde nos referiremos a la «operación destete». El cual  esperamos sea reproducido en aquellos medios en donde a este “necio escribidor” los indignados chupópteros  de los dineros públicos, que son dineros de  todos los costarricenses, aún  no han logrado “fumigarlo” o “congelarlo”.

(*) José Luis Callaci

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4 COMENTARIOS

  1. Por tantos privilegios, muchos anoran el bipartidismo. Como es posible que una viuda herede una pension de 9 millones? Y que sea legal. Por eso este pais es tan caro, ya que mantenemos a decenas de privilegiados y a sus familiares.
    A uno no le alcanza la pension, pues tiene que recurrir a la medicina privada para sobrevivir a pesar de que cotiza a la CCSS desde hace 50 anos.

  2. escribir articulos es facil, hablar, escribir, regarse las bilis…y mientras tanto desanti y figuerillos (lo peor de la canalla politica) ya estan haciendo fila para chuparse la teta…..es hora de dejar de estar escribiendo tanta paja y comenzar a hacer algo

  3. Con todo mi respeto le respondo a Andrei Guzman: primero para decirle que muchas cosas en esta vida tiene que pasar por ciertas etapas. En este caso concreto la primera ha sido descubrir este robo descarado de las pensiones millonarias, desenmascarando a los que con ellas se benefician. La segunda tener el valor de denunciarlo mientras otros callaban y esto no ha sido nada fácil ni es «paja». Quienes lo hemos hecho recibimos descalificaciones y amenazas de todo tipo pero tuvimos las posturas de ave suficientes para seguir insistiendo hasta lograr este estado de malestar creciente del cual, así lo entendemos, el ciudadano Andrei Guzman es parte.
    Si no se hubiera hecho lo anterior, machacando día tras día, probablemente este grado de indignación generalizado, encaminado a ponerle fin a estas gollerías, no existiría. Lo nuestro no han sido ni lloriqueos ni simples lamentaciones, sino acción efectiva.
    A diferencia de otras personas abrigamos serias dudas de que las instituciones manejadas por una nomenclatura política que es parte de este robo descarado al erario público, que son dineros de todos los costarricenses, puedan hacer algo sustantivo, y creemos que lo único que queda es la calle. Nada va a cambiar pidiendo un acto de conciencia o tratando de generar vergüenzas en los que se benefician de este estado de cosas y en quienes sostienen el ignominioso sistema.

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