martes 24, mayo 2022
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Amnistía Internacional tilda de circo la última Asamblea General de la OEA

Buenos Aires, 26 jun (Sputnik). – La última Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se celebró en México la semana pasada no sirvió para discutir sobre temas trascendentales, señaló el lunes la directora regional para las Américas de Amnistía Internacional, Érika Guevara Rosas.

El 47 Período Ordinario de Sesiones de la OEA «fue un circo», pues se evidenció «un debilitamiento de los Estados, reflejo del ambiente de graves retrocesos en el ejercicio de derechos humanos de las grandes mayorías», dijo Guevara Rosas durante un encuentro con periodistas.

Durante el encuentro, añadió la abogada, los asistentes evitaron discutir sobre «temas trascendentales», de modo que «la falta de liderazgo y el cinismo que menoscaba las agendas» se unió a «una retórica regresiva y a discursos de odio para llegar al poder», criticó.

Mientras la delegación brasileña se escondía para no ser foco de atención, la paraguaya postuló una agenda «antiderechos» para evitar cualquier mención sobre los derechos humanos relativos al colectivo LGTBI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales), sostuvo la principal responsable en la región de esta ONG .

Consultada por Sputnik, la activista señaló que los representantes de cada país «se quedaron en la retórica del uno contra el otro, en este caso contra Venezuela, como un efecto de distracción para que no se tratasen temas relevantes para toda la región».

La intolerancia que muestran los Estados se ha puesto de manifiesto en sus propios países, al negar la crisis que atraviesan y al responder agresivamente con la militarización y la represión que ejercen no sólo contra organizaciones civiles, sino también contra los ciudadanos.

«El continente americano se encuentra en una crisis global de derechos humanos que particularmente se refleja por una histórica y continuada crisis, un legado de impunidad que venimos persiguiendo», denunció.

América Latina es la región más violenta de todo el mundo en cuanto a homicidios, la aplicación de la tortura , y el descontrol de armas en manos de la población civil «frente a una agenda de seguridad que imponen los Estados y que está generando una violación a los derechos humanos de gran envergadura».

CASOS PARTICULARES

Así sucede en México, donde han sido desaparecidas más de 30.000 personas, o en Venezuela, donde están en riesgo los derechos humanos, sociales, culturales, civiles y políticos de manera generalizada.

En este último caso, «el Estado acalla las voces de disidencia llevando a sus ciudadanos ante tribunales militares, tratándose principalmente de población joven, que tiene entre 20 y 27 años y son estudiantes en su mayoría», detalló Guevara Rosas.

Los servicios de inteligencia incurren en detenciones arbitrarias por motivos políticos, cuando esta función excede sus competencias, y cuentan con sus propias salas de detención.

Amnistía Internacional ha solicitado información a las autoridades venezolanas sobre la situación del opositor Leopoldo López, quien permanece desde hace 37 días en una celda de aislamiento en una cárcel militar.

Según la organización, no hay evidencia de que López, al que considera un preso de conciencia, fuera responsable de los cargos que se presentaron en su juicio y por los que fue condenado a casi 14 años de prisión.

La sentencia de López fue ratificada el 12 de agosto de 2016 por instigación pública en grado de determinador, daños, asociación ilícita e incendio, a raíz incidentes violentos ocurridos en una manifestación en Caracas el 12 de febrero de 2014.

SITUACIÓN EN CENTROAMÉRICA

La desigualdad y la violencia también se extienden a Guatemala, El Salvador, y Honduras, países que solo reconocen una crisis económica y no de refugiados cuando «la población en su mayoría ha sido desplazada internamente, o ha sido sometida a desapariciones forzosas, torturas, y masacres».

Los pueblos indígenas que defienden el acceso a recursos naturales «se ven enfrentados a campañas de desprestigio, de deslegitimzación, ante poderes económicos que criminalizan su accionar», contó la representante de Amnistía Internacional.

Solo durante 2016 fueron asesinados 122 ambientalistas en la región, de los 185 que murieron en todo el mundo.

En Colombia, seis líderes indígenas han sido asesinados durante el primer trimestre del año.

En Brasil puede apreciarse el retroceso con varios proyectos de ley y de reforma constitucional «que están destinados a menoscabar el ejercicio de los derechos humanos», continuó Guevara Rosas.

En Argentina, el Estado ha empleado la Ley Antiterrorista contra los pueblos indígenas, mientras su presidente Mauricio Macri ha emitido un decreto de necesidad y urgencia «que cae en la retórica del odio» y modifica la Ley de Migraciones, una de las legislaciones más abiertas de todo el mundo, añadió la activista.

El sistema de justicia en este país ha sido utilizado por el Estado «a través de un uso indebido para criminalizar la disidencia», como es el caso de la dirigente social Milagro Sala, detenida desde enero de 2016.

Con miras a las elecciones presidenciales, en Chile «también se empieza a discutir una reforma a la ley de migración que utiliza retóricas discriminatorias y soluciones simplistas para problemas complejos que se asumen como política nacional», explicó.

FEMINICIDIOS

La región, por último, tiene una deuda pendiente con los derechos de las mujeres, ante el alto índice de feminicidios que se registran, y ante «una justicia que previene el ejercicio de los derechos sexuales y productivos de las mujeres con la prohibición del aborto».

Por eso en América Latina se contabiliza uno de los mayores índices de embarazo en adolescentes, con los consecuentes abortos clandestinos, que constituyen una de las principales causas de mortalidad materna. (Sputnik)

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