sábado 1, octubre 2022
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Expertos llaman a Putin y Trump a diálogo sobre desarme

Moscú, 27 jun (Sputnik). – Rusia y EEUU deben iniciar un diálogo inmediato sobre prevención de ciberamenazas, la creación de un mecanismo de confianza en la esfera militar y la aprobación de una declaración conjunta a nivel de líderes sobre la inadmisibilidad de una guerra nuclear, según demandan importantes expertos en una misiva a los presidentes de ambos países.

La carta, rubricada por el diplomático alemán y presidente de la Conferencia de Seguridad de Munich, Wolfgang Ischinger, el expresidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU, Sam Nunn, el exministro de Exteriores de Rusia, Ígor Ivanov y el exsecretario de Defensa del Reino Unido, Des Browne, fue hecha pública este martes.

«Es algo que hay que hacer sin dilación, para evitar el riesgo de que se desate una guerra a consecuencia de un error, la falta de reglas de juego claras en el cibermundo estratégico nuclear despierta gran preocupación», afirmaron los expertos.

Según los firmantes de la carta, Rusia y EEUU deben «llegar por medio del diálogo aunque sea a una comprensión no oficial de las amenazas cibernéticas contra los sistemas de alerta estratégica, la comandancia nuclear y su control».

La misiva señala que «el abismo que separa hoy a Rusia y Occidente no era tan profundo desde el fin de la guerra fría», y la ausencia de nuevas iniciativas solo incrementa la desconfianza, lo cual «limita las posibilidades de los líderes para concretar medidas prácticas encaminadas a fortalecer la seguridad de todos los países y pueblos de la región euroatlántica».

LOS TRES PASOS

«Vuestro primer encuentro en Hamburgo se convertirá en una posibilidad única de mostrar que pese a las considerables divergencias, EEUU, Rusia y la UE pueden y deben trabajar juntos en los ámbitos que atañen a los intereses fundamentales comunes», señala el documento.

Según la misiva, «se trata, ante todo, de la reducción de la amenaza nuclear y otras de carácter militar y la prevención de ataques terroristas que amenazan con consecuencias catastróficas».

«El punto de partida», según los expertos, podría ser una nueva declaración conjunta de los presidentes de Rusia y EEUU de que «en una guerra nuclear no puede haber vencedores y no debe ser desatada jamás».

«Una declaración como esta demostraría que los líderes de ambos países reconocen su responsabilidad en los esfuerzos conjuntos para evitar una catástrofe nuclear; este paso sería visto positivamente por los líderes mundiales y la comunidad internacional», estiman los expertos.

La carta continúa afirmando que «el segundo paso podría consistir en la ampliación de las relaciones por la línea militar por medio de la creación de un Grupo de control de crisis Rusia-OTAN».

«La reanudación del diálogo bilateral entre los militares de EEUU y Rusia que jugó un papel tan importante durante toda la guerra fría debe ser una prioridad ineludible e inmediata», subrayan.

El tercer paso, según los firmantes, podría ser una iniciativa conjunta para evitar atentados terroristas con el uso de armas de destrucción masiva, «que evitase que Daesh (grupo terrorista autoproclamado Estado Islámico, prohibido en Rusia y otros países) tuviese acceso a materiales nucleares y radiactivos».

El texto destaca que Moscú y Washington deben «establecer urgentemente la cooperación para proteger los materiales radiactivos vulnerables que pueden ser utilizados para fabricar «bombas sucias».

PROPUESTAS REALISTAS

Según Ígor Ivanov, las propuestas expuestas en la carta «son realistas y pueden ser implementadas de existir una voluntad política».

«Los autores de la carta consideran que su solicitud recibirá un amplio apoyo internacional, necesario para mejorar el clima político tanto en las relaciones ruso-estadounidenses como en el mundo en general», afirmó el experto ruso a Sputnik.

Sin embargo, destacó que ambos líderes participarán en la cumbre del G20, y según el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, «la posibilidad de un encuentro existe, de un modo u otro».

Las relaciones entre Moscú y Occidente empeoraron a raíz de la situación en Ucrania y la adhesión de Crimea a Rusia tras el referéndum celebrado en marzo de 2014, en el que más del 96 por ciento de los votantes avaló esta opción.

Ese mismo año, EEUU, la Unión Europea y otros países aprobaron varios paquetes de sanciones contra Rusia.

Moscú, que respondió con un embargo alimentario a EEUU y a la UE y sus socios, ha subrayado en reiteradas ocasiones que no es parte del conflicto en el este de Ucrania.

En julio de 2016, la OTAN aprobó un incremento sin precedentes de su presencia militar en el este de Europa que incluye el despliegue de cuatro batallones multinacionales, de 600 a 1.000 militares cada uno, en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia en el marco de la política de contención frente a Rusia.

Paralelamente, la Alianza sigue adelante con el emplazamiento de armas antimisiles estadounidenses en Europa.

A mediados de mayo de 2016, la OTAN puso en servicio el sistema estadounidense Aegis Ashore en la base rumana de Deveselu.

Esta base de interceptores es parte de la arquitectura de defensa frente a misiles balísticos que ya incluye cuatro buques destructores de EEUU emplazados en la base de Rota, sur de España, y un radar en Turquía, y en el futuro integrará también un puesto de radares y antimisiles en Redzikowo, Polonia.

Por su parte, Rusia emplazó misiles balísticos de corto alcance Iskander-M en la provincia rusa de Kaliningrado, enclave ubicado entre Polonia y Lituania. Están montados en camiones y tienen un alcance de alrededor de 480 kilómetros, lo que les permite llegar a los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y buena parte del territorio de Polonia. (Sputnik)

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