viernes 3, diciembre 2021
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Falleció Hilda Chen-Apuy Espinoza, Premio Magón 2003

San José, 11 dic (Elpaís.cr).- La Catedrática Emérita de la Universidad de Costa Rica (UCR), y Premio Nacional de Cultura Magón 2003, falleció este lunes, informó Flora Fernández A., amiga de la familia y de la destacada intelectual costarricense.

«Con profunda tristeza comunico que mi bena amiga y maestra donña Jilda Chen-Apuy falleció hoy al caer la tarde», anunció Fernández.

«Me sumo apesadumbrado a quienes lamentan el fallecimiento de la profesora Hilda Chen Apuy Espinoza. Maestra inigualable de la historia de Oriente, fue sobre todo una erudita del pensamiento y del arte como expresiones superiores del espíritu humano», expresó el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera.

Resaltó que Chen Apuy «Procuró el entendimiento entre pueblos, culturas y civilizaciones. Ejemplar, inspiró a generaciones. Hoy está en la Luz y con la Luz. Para madrina Nena y todos sus seres queridos, ¡paz!».

Flora Fernández informó que el cuerpo de Doña Hilda es velado en la funeraria Don Bosco y el funeral será el miércoles.

Hilda Chen Apuy (Texto tomado de la página de la página del Inamu):

Nacida en la provincia de Puntarenas el 23 de enero de 1923, su propia vida es reflejo de la multiculturalidad, su padre fue un inmigrante chino que llegó a ese puerto en 1873 y su madre costarricense de sangre mestiza.

Hilda Chen Apuy. FB

En el año de 1941, ingresó a la Universidad de Costa Rica a la carrera de Educación, desde entonces mantiene vínculos con este centro universitario: fue docente, Directora de la Cátedra de Historia, Presidenta del Consejo Universitario y desde 1984 profesora Emérita.

Sin embargo, sus estudios en ese tiempo apenas comenzaban. Universidades de Estados Unidos, India. México, Inglaterra y Holanda, la verían pasar por sus aulas, siempre con un deseo insaciable de conocimiento e inquieta por conocer sobre la cultura oriental.

De esta manera, en el año de 1946 logra el título de Máster en Artes y en 1965 se egresa de la maestría de Estudios Orientales, empero hablar de su formación es complicado, es tan vasta que se considera toda una institución.

Paralelo a sus estudios comenzó a viajar al continente asiático: China, Japón, Taiwán, Hong Kong, son solo parte de las tierras que pisaron los inquietos pies de doña Hilda en trece ocasiones.

El conocimiento adquirido no lo atesora escondido en su biblioteca o en su memoria, su naturaleza de maestra innata, la llevan a compartir sus experiencias en salones de clases, auditorios y en la indeleble tinta de sus publicaciones.

Es considerada pionera en la investigación, conocimiento y estudio de las culturas orientales; baluarte en la difusión y desarrollo de las relaciones interculturales: Hilda Chen Apuy Espinoza es puente entre Oriente y Occidente gracias a su trabajo y sus traducciones y enseñanza del sánscrito.

Su carrera y su vida misma, se han visto influidas por el hecho de ser integrante de un grupo de minorías y haber visto actos de discriminación en su propio país, esto según comentó doña Hilda la llevó a convencerse de que debía conocer otras culturas, divulgarlas y contribuir al conocimiento de la historia de diversos pueblos.

A pesar de que recibir el Premio de Cultura 2003 la llenó de alegría, comentó que todo lo que ha hecho ha sido por realización personal, pues confiesa que su filosofía es actuar sin esperar recompensa, servir sin interés para mí el Premio significa una responsabilidad porque una debe trabajar más todavía? ¿sabe cuáles son los mejores premios para mí? Sentir que una ha colaborado en la enseñanza y ver florecer a mis alumnos, esas son mis mejores recompensas?.

Además del Premio Magón, otorgado recientemente, doña Hilda Chen Apuy Espinoza, se convirtió en la primera mujer latinoamericana en ser condecorada con la orden del Tesoro Sagrado (Tercer Grado), conferida por el Gobierno de Japón en el año de 1985 y en 1989 recibió la Medalla de la Cultura, dada por el Ministerio de Educación de Taiwán, en la República de China.

Ella es mujer humilde, entre más eleva su sabiduría, más deseos hay de compartir sus conocimientos y más inquietud en seguir buscando, ejemplo para que todas y todas sigamos sus pasos.

Amante de la paz, la soberanía y el valor del patrimonio cultural de los pueblos, Hilda Chen Apuy Espinoza seguiría apoyando movimientos sociales a favor del pensamiento constructivo, compartiendo sus ideas, incursionando en los cientos de libros que están en su casa y construyendo  el puente entre culturas.

 

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2 COMENTARIOS

  1. Dentro del sentimiento desbordado que provoca en nosotros la partida, en ese viaje sin regreso de esta extraordinaria mujer, sólo puedo expresar la inmensa gratitud por la manera generosa con que compartió sus conocimientos, trabajando de manera infatigable a lo largo de muchas décadas. Su entrega a la investigación y a la difusión cultural, al acercarnos a las culturas orientales del Japon, la China y la India por sólo citar algunas, fue y seguirá siendo algo memorable y fuera de serie. Nunca será suficiente lo que hagamos en reconocimiento de su memoria, mucho menos ahora que ha emprendido ese largo viaje hacia el olvido, permanece en nuestros recuerdos y en nuestros corazones esta hija de una generación que antecedió a la mía.

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