domingo 25, septiembre 2022
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A dos fuegos

De cal y de arena

Así está el elector, atrapado por dos fuegos. Por un lado, el del distanciamiento del Tribunal Supremo de Elecciones respecto a la calidad de la información llamada a alimentar la decisión del elector que debe concurrir forzado por la ley (aquí el ejercicio del voto es obligatorio) a las urnas. Por el otro, el fuego de una masiva información que se maneja en las redes sociales y que no sería de objetar si no fuese por el gran contenido distorsionante, deformante, del contenido de los hechos en daño de la exigencia de veracidad.

El TSE lleva a cabo una campaña de inducción al electorado femenino –sí femenino, porque solo participan mujeres en la convocatoria a expresar un compromiso con el llamado del Tribunal, como si a los hombres no fuese preciso convencerlos de la razón de la propaganda- para que para votar se informe debidamente sobre quiénes son los candidatos y cuáles los planteamientos que acometerían en caso de salir electos. Cree, como lo han dicho sus portavoces, que su tarea es garantizar a los ciudadanos que pueden ir a votar para lo cual debe despejar el camino para sufragar de todas las trabas. Comparecer ante las urnas “pasa por un asunto de responsabilidad del ciudadano… la motivación para hacerlo va a depender de la oferta partidaria”, declaró Gustavo Román, asesor del TSE, al Semanario Universidad, lo cual evidencia un distanciamiento con las implicaciones que tiene el carácter obligatorio que tiene el ejercicio del voto en Costa Rica. Si la Constitución dispone que “el sufragio es función cívica primordial y obligatoria”, las implicaciones de este precepto van más allá de una simple supresión de trabas en el camino del votante hacia las urnas y comprometen al Tribunal, necesariamente, en la construcción de una plataforma informativa contentiva de los elementos fundamentales que requiere el ciudadano para formar su decisión. Desentenderse de ello y delegar en los partidos la tarea de motivar al ciudadano es un renunciamiento dañoso para los contenidos cualitativos de la institución del sufragio. Y si no vayamos a lo que está sucediendo: ni las papeletas van a consignar los nombres de los candidatos ni los partidos están divulgándolos; cuesta conocer quiénes son. Con la salvedad de los candidatos que tienen dinero para hacerlo y que  están promoviéndose individualmente dado que los partidos como tales están concentrados en la batalla de las candidaturas presidenciales.

Y peor aún más: en las oficinas del Registro Electoral tampoco se exhiben las listas de candidatos a diputado; menos en los edificios que alojan a las Municipalidades. Campañas atrás, sí se conseguía en tales dependencias esta importante información (amén de que en las papeletas figuraban los nombres, cuando la cantidad de partidos no hacía “hormiguero”). Si las visita, las oficinas electorales del TSE remiten al ciudadano al sitio web correspondiente, donde se consiguen las listas luego de un engorroso trámite de pasos y más pasos. Y al lado de la pertinente interrogante  de tantas personas que carecen de acceso a internet, ¿no se atropellan así los elementos constitutivos del principio constitucional que garantiza el acceso a la información sobre asuntos de interés público?

Para los días de enero el Tribunal Electoral organiza un debate con la participación de todos los candidatos presidenciales. ¿Cómo lo estructurará? Difícil reto visto lo que significa la participación equitativa de 13 aspirantes en un espacio de tiempo que tendrá que dosificar con sentido homeopático por las limitaciones propias de la convocatoria al debate. Algunos periodistas y analistas políticos han convocado a los candidatos a polemizar sobre una diversidad de temas dentro de una estrechez sofocante de tiempo, pero a la hora de las verdades ello se ha traducido en un fracaso con cara de estafa desde el punto de vista de la burla al propósito de proveer al elector de una buena fuente informativa.

Otro propósito del TSE es insertar en su sitio web una plataforma con temas diversos (pobreza, medio ambiente, derechos humanos) y preguntas sobre los cuales han de definirse los candidatos. ¿Y los ciudadanos que no tienen acceso a los medios digitales para conocer el pensamiento así canalizado por los candidatos?.

Por el otro frente vienen las llamas de un fenómeno de las comunicaciones contemporáneas que bien puede adulterar la calidad de la expresión del sufragio. Es de considerar el efecto pernicioso de las noticias falsas que en cantidad descomunal circulan por las redes sociales con todo tipo de distorsiones, sesgos y contaminación de verdades a medias con medias verdades que lo que hacen es confundir y adulterar los contenidos de la información servida al ciudadano para decidir su voto. Si tenemos presente que el fraude en las urnas electorales es una adulteración de la legítima expresión de la voluntad popular, hemos de admitir que esa adulteración de la expresión de la voluntad del votante puede venir por la ruta de las redes sociales, de donde se desprende una amenaza evidente a la calidad de la institucionalidad democrática.

Viene al caso lo que registra la historia reciente del sufragio en Estados Unidos cuando a pocos días de las elecciones, alguien publicó en twitter que Hillary Clinton estaba vinculada a un círculo pedofílico, versión que se propagó por las redes y que un presentador de TV –Alex Jones- se encargó de aventar a todo vuelo con añadidos de todo género. La historia fue “retwiteada” por el general Michael Flynn, quien luego sería asesor de seguridad nacional del presidente Trump. No hubo tiempo –las elecciones estaban encima- para desnudar la mentira. Y haya tenido o no influencia en el resultado, lo cierto es que Hillary perdió.

Ninguna sociedad con una vivencia de libertades como la nuestra está inmunizada a acciones de este tipo incubadas y propagadas por las redes sociales. Lo peor es que no hay antídoto ni al Tribunal Supremo de Elecciones se le puede reprochar no salir al paso de estas armas espurias. Sencillamente –y ello es lo que está de manifiesto- las pasiones en el proceso electoral pueden arder y los resultados bien podrían estar influidos por las zancadillas montadas en las redes sociales. O quizás no –¡ojalá!- si hay una mayoría de ciudadanos suficientemente recelosos del fenómeno y convencidos de que no todo lo que circula por las redes sociales es verdad.

Pero como si hiciera falta el acoso de la calidad de la información que bordea la decisión final del elector, se está repitiendo el manoseo de las encuestas de opinión pública de modo que “donde dice digo no dice digo, dice Diego” retorciendo el significado de la regla del empate técnico por derivación del margen de error. Así, se hace creer que quienes van abajo alcanzan al que va arriba por aplicación del margen de error. ¿Y por qué al que va arriba no se le concede el beneficio del margen de error? sobre cuyos registros se teje todo tipo de confusas versiones para opacar la verdad.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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4 COMENTARIOS

  1. Personalmewmte creo que la democracia se enriquece con una cantidad grande de partidos. Especialmente, la representación em la Asamblea Legislativa y en los gobiernos locales. Parece ser que el autor añora el bi-partidismo.

  2. @ R. C. B. ;
    Usted todavia cree en cuentos de hadas….cual democracia? De veras usted alguna vez se creyo esa historieta ridicula de que Tiquicia es una Democracia? Una demoniocracia talves si!!! No sea tan ingenuo!!!

  3. La publicidad de candidatos debería realizarse exclusivamente por el TSE, esta debería consistir únicamente de el plan de gobierno, como pretenden llevarlo a cabo, y de un debate entre los candidatos; nada de eslóganes y publicidad estilo coca cola que en nada aporta al votante,y así se hace igualitario entre todos los candidatos, no solo los que tienen plata.

  4. La responsabilidad del Tribunal es garantizar un proceso conforme a la ley y al estatuto velando por la eficiencia y eficacia en sus acciones ? Los candidatos y sus ideologías, así como sus maquinarias de campaña aportan el resto¡ La prensa y el sistema educativo forman y educan al elector¡ No busquen problemas donde no los hay¡ Los ciudadanos tenemos una responsabilidad personal de distinguir , discernir , informarse y crecer en materia de conocimiento político a nivel ciudadano. Conocer los temas que desequilibran el sistema, la inmigración, gasto social, exceso de burocracia, Justicia pronta, Salud seguridad y comercio, civismo , familia y ambiente y vamonos , aplicar la ley a quien ostente lucrarse con la Hacienda publica.

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