viernes 28, enero 2022
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Una muestra más de narcisismo

Definitivamente, los Estados Unidos de América tiene como presidente a un enfermo mental (en el sentido clínico del término) que se atreve a congratularse de la victoria de Rusia sobre el Estado Islámico, atribuyéndosela a los Estados Unidos. Para ello hay que tener un desquiciamiento de considerable envergadura y la sintomatología típica del narcisismo patológico.

Durante los últimos meses, hemos visto actitudes, palabras y gestos de Donald Trump preocupantes. Lo serían en cualquier persona. Pero, él es el presidente de Estados Unidos y su personalidad puede tener una repercusión mundial.

Después de observarle durante meses, varios psicólogos han publicado diagnósticos del presidente para que seamos conscientes de a qué nos enfrentamos. Recientemente, lo ha hecho John D. Garther, quien aseguró que «está mentalmente enfermo y que su temperamento le hace incapaz de ser presidente».

En su opinión, su personalidad alberga signos de «narcisismo maligno». Algo que en Campbell’s Psychiatric Dictionary se define como una combinación de narcisismo, trastorno de personalidad antisocial, agresividad y sadismo.

Esto lleva al presidente a creer que sus controvertidas medidas son correctas y que no hay razones por las que tendría que rectificar. A pesar de que 3 millones de mujeres se manifestaron para reivindicar sus derechos y de que miles de estadounidenses protestaron en aeropuertos para reclamar los derechos de refugiados y de otros ciudadanos, no cambió de opinión. Es como si ni siquiera hubiese tratado de entender el descontento general que se respira en EE.UU.

Uno de los aspectos que engrandecen su personalidad narcisista, es que vive totalmente desconectado de todo aquello que entra en confrontación con él o con sus creencias. Tacha de «falsas noticias» las informaciones que no le agradan y no acepta críticas ni otros puntos de vista. Algo en lo que también contribuye su entorno y su equipo, que solo le dicen lo que quiere oír. Se trata de una desconexión patológica que, siempre según los psicólogos, es muy peligrosa.

La llegada de Donald Trump al poder hacía presagiar un cambio de rumbo en la zona del oriente medio lleno de conflictos. El republicano prometió durante la campaña electoral que Estados Unidos “dejaría de derrocar gobiernos por todo el mundo”, pero pronto se descubrió que sus intenciones eran otras. Trump bombardeó instalaciones de la aviación siria, tras alertar convenientemente a Putin del acto, como respuesta al supuesto ataque con gas químico llevado a cabo por Al Assad.

Hoy el ISIS es historia en la zona gracias a los esfuerzos de Rusia. Nadie ha hecho más en menos tiempo contra el autoproclamado califato que Putin y los militares rusos. La campaña mediática contra el jefe del Kremlin ha sido intensa y basta con echar un vistazo a las liberaciones de Aleppo y Mosul para entender de qué parte estaban los grandes medios de comunicación en el conflicto. Las tropas norteamericanas permitieron la huida de los yihadistas de la ciudad iraquí rumbo a Siria, mientras que la victoria de Aleppo fue tratada como una “caída” y no como la recuperación de uno de los bastiones clave del Estado Islámico.

Por ello, las recientes declaraciones de la casa blanca no reflejan otra cosa que las manifestaciones narcisistas patológicas del señor que preside el gobierno de los Estados Unidos.

Según un sondeo de la Universidad Quinnipiac, la mayoría de los estadounidenses cree que Donald Trump no es apto para ser presidente. Es bastante notable. Pero deberíamos preguntarnos cuánto más elevado sería el número si los ciudadanos supieran realmente lo que está ocurriendo.

Porque el problema con Trump no es solo lo que hace, sino también lo que no hace. En su mente, todo es él. Y mientras se acaricia su frágil ego, descuida las funciones básicas de gobierno, o peor.

Hablemos de dos noticias que aparentemente no tienen nada que ver una con otra: el mortal abandono de Puerto Rico, y el continuo sabotaje a la atención sanitaria estadounidense. Lo que estas noticias tienen es común es que millones de estadounidenses van a sufrir, y cientos, si no miles, morir, porque Trump y los miembros de su Gobierno están demasiado centrados en sí mismos para hacer su trabajo.

La impresión que le da a uno es la de un individuo enormemente egocéntrico, incapaz de centrarse en las necesidades de otros, aun cuando esa sea la parte principal de su trabajo. Además, está la sanidad. Este sabotaje se está produciendo en múltiples niveles. El Gobierno se ha negado a confirmar si pagará a las aseguradoras unas subvenciones fundamentales para cubrir a los clientes de rentas bajas. Se ha negado a aclarar si obligará a cumplir la exigencia de que las personas sanas se aseguren. Ha cancelado o suspendido la promoción del sistema para conseguir que se apunten a él más personas.

Estas acciones se traducen directamente en una fuerte subida de las primas: las aseguradoras no saben si se les compensarán los gastos principales, y tienen razones de sobra para prever una cartera de clientes más pequeña y más enferma que antes. Y es demasiado tarde para revertir el daño: mientras usted lee esto, las aseguradoras ya están finalizando sus tarifas para 2018.

¿Por qué hacen esto los trumpistas? ¿Es un cálculo cínico: conseguir que la ley fracase y después afirmar que ya estaba condenada? Lo dudo. En primer lugar, porque no hablamos de personas conocidas por sus profundos cálculos estratégicos. Además, la ley no se hundirá de hecho; simplemente se convertirá en un programa más centrado en estadounidenses más enfermos y más pobres, y la oposición política a la revocación no desaparecerá. Y finalmente, cuando la mala noticia llegue, todo el mundo sabrá a quién culpar.

En resumen, Trump es verdaderamente inepto para este o para cualquier otro alto cargo público. Y el daño causado por su ineptitud no hará más aumentar.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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5 COMENTARIOS

  1. Ese país ya no se debería tomar en serio, la estratosferica deuda que tienen, el racismo imperante digno del siglo 19, y la alarmante ignorancia de su pueblo y limitación de ver más allá de sus narices, el bullying constante de sus fuerzas armadas en busca de un pretexto para mantener la producción de armas rentable y saquear los recursos naturales del país invadido, la opresión económica que ejercen a los países pequeños como el nuestro a través del FMI, entre muchos otros horrores que cometen constantemente. Porque seguimos rindiendo tributo a ese estado y su moneda sin respaldo alguno?.

  2. Como de costumbre estamos ante un excelente el texto de don Alfonso, siempre lleno de interrogantes y afirmaciones que nos ponen a reflexionar a todos. Eso sí,hay que corregir en el título, que aparece en letras grandes, la palabra narcismo, cuando lo que corresponde es narcisismo. tal y como está en el texto del autor. LLamada de atención para todos los narcisos ja ja ja ja ja.

  3. «Según un sondeo de la Universidad Quinnipiac, la mayoría de los estadounidenses cree que Donald Trump no es apto para ser presidente.»

    ¿Por qué diablos entonces eligieron a esa RE$ y a KILLary como las 2 opciones para llegar a la Casa Blanca? Tuvieron para poner a un BRILLANTE estadista como lo es el senador Bernie Sanders y la dejaron ir…

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