lunes 6, febrero 2023
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Las urnas hablan –a su modo- en Cataluña y aquí

De cal y de arena

En Cataluña las urnas hablaron. Y lo hicieron elocuentemente, contundentemente, lapidariamente: los tres partidos que impulsan el independentismo obtuvieron el 47,5% de los votos y 70 curules en el Parlament. Otros tres partidos que confrontan el separatismo sumaron el 43,5% de los votos y 57 curules.

Los comicios del pasado 21 de diciembre fueron convocados por el gobierno que preside Mariano Rajoy tras echar mano a la normativa del artículo 155 de la Constitución Política de España para ordenar, también, la disolución del Parlament regional y la intervención de las instituciones propias del régimen autonómico de Cataluña.

Rajoy, a quien se acusa de cultivar el autoritarismo y de repudiar la crítica aún dentro de sus filas, repetía hasta el cansancio que el rumbo impuesto al gobierno catalán por Carles Puigdemont atropellaba el sentimiento mayoritario de los ciudadanos catalanes, contrario al independentismo. Y para no dejar dudas en el aire, desplegó el aparato represor sobre quienes en Cataluña protestaban y se sentían aplastados desde que el Acuerdo Nacional, que reconocía a esta región sus individualidades y también su característica de Nación dentro de una España plural y que fue aprobado tanto por las Cortes cuanto por el Parlament catalán amén de ratificado en plebiscito, fue anulado por el Tribunal Constitucional tras la llegada de Rajoy a la jefatura del gobierno, una vez que éste manipuló la conformación de las máximas instancias judiciales.

Hoy, como ayer también, Rajoy sigue obcecado con el enfoque del “problema” catalán propio de un asunto jurídico, cuando fundamentalmente es de esencia política y exige, por lo mismo, un manejo en el que la negociación pasa por uno de sus elementos fundamentales. Arremetió sin contemplaciones y con desparpajo atrabiliario contra el pensamiento disidente Hizo gala de un obtuso ángulo visual., tanto como que se aferraba a visualizar que los constitucionalistas hacían mayoría.

Las urnas hablaron este 21 de diciembre. Además de hacer mayoría en la asignación de curules, los votos independentistas tuvieron estos respaldos: en Barcelona  el 44% de los votos depositados; en Tarragona el 48,5%; en Gerona el 63,7% y en Lérida el 64,2%. Suficientes para entregar 70 de los 135 sillones a los independentistas.

Y suficientes también –esto es de recalcar- para enterrar al Partido Popular (el de Rajoy): sólo 3 curules que ni siquiera le permiten formar un grupo parlamentario independiente; tienen que meterse en la misma alforja en que quedó un partido anti-sistema con 4 diputados. De ahí que se diga que Rajoy –con sus posiciones, sus proclamas, sus ukases- es el gran derrotado. Desplazado, además, por un partido “Ciudadanos” con pocos años de presencia en el arco político español y con una dirigente –Inés Arrimadas- que por sus grandes dotes puede categorizarse como la lider de la derecha y el centro derecha en España.

Si no fuese por tantas impurezas contaminantes del parlamentarismo en España, los hechos desencadenados este 21 de diciembre serían suficientes para provocar la caída del gobierno de Rajoy.

Y en Cataluña, tras esos comicios, vista la conformación del Parlament y las secuelas de las causas judiciales abiertas a algunas de sus descollantes figuras, ¿qué sigue?. No hay más que rescatar el sentido político de la política, que no es sino poner a buen recaudo las reglas de la negociación. Ya lo dijo Alfredo Pérez Rubalcaba, ex secretario general del Partido Socialista Obrero Español: “Ni la postura que defiende el gobierno del PP ni la vía unilateral del secesionismo. Que haya una reforma de la Constitución y que luego los catalanes voten un nuevo Estatuto”.

No hay que dispararse al pie, mucho menos suicidarse. Ni en España ni en Costa Rica. A como pintan las cosas electorales entre nosotros,  vista la dimensión de los grandes problemas irresolutos por tantísimo tiempo y la exasperación que ello provoca en el votante, no habrá más que rescatar el sentido político de la política y abrir las vías de la negociación en razón de la dispersión del voto. Difícil, sí, pero necesario. Así sea en medio de la ausencia de liderazgos y de respetabilidad en los partidos.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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7 COMENTARIOS

  1. Hay una tendencia planetaria hacia la judicialización de la política, se equivoca Mariano Rajoy aferrándose a una legalidad inmóvil, en vez de entrar a la negociación política con el pueblo de Cataluña. Excelente análisis.

    • Ni que fuera tonto Rajoy para entrar en la jugada de la negociacion.Nada que negociar. Decia Chaves :Dentro de la Constitucion todo,fuera de ella Nada !!! Viva Espana!!!!

  2. Posturas jacobinas, autoritarias y centralistas que no conducen más que a la gestación de nuevas tragedias, además de que España no puede jugar al centralismo de los franceses sin exponerse a un choque de trenes, sobre todo cuando es Madrid con su intransigencia el que ha conducido a los catalanes hacia el independentismo, un federalismo mejor delineado le viene mejor a la Península Ibérica, conformada por pueblos y culturas tan diversas. En cuanto al facha nostálgico de Mariano Rajoy, claro que – a contrario sensu- nos demuestra que es un tonto de remate, un engreído petimetre que ignora la historia, no hay ni hubo nunca una sola España, siempre hubo muchas, cosa que el fascismo franquista ignoró y reprimió, al igual que sus herederos hoy en el poder que siguen por la misma vía de intolerancia. Tonto y retonto es quien no aprende. VIVA CATALUÑA LIBRE!!! Y UNA ESPAÑA, DE VERDAD DEMOCRÁTICA, SIN LOS REMANENTES DEL FRANQUISMO.

    • Siempre pensando en destruir !! Nunca en construir.Separar a la familia,traer caos economico,desetabilizar las instituciones democraticas,irrespetar la Cosntitucion ,nunca han sido ni seran buenas razones.
      Rajoy es un gallego bien plantado que cuenta con el apoyo de la mayoria de España que se ha unido en contra de los independentistas.Hasta el pais vazco apoya a Rajoy.Viva España unida !

  3. El ‘expresident’ Carles Puigdemont ha criticado la decisión del Tribunal Supremo de mantener a Oriol Junqueras, y probablemente al ‘exconseller’ Forn y los ‘Jordis’, en prisión considerando que «ya no son presos políticos», sino «rehenes». El mensaje del líder de Junts per Catalunya va en la línea de los muchos comentarios exteriorizados a través de redes sociales, mediante los cuáles el soberanismo ha cargado duramente contra la decisión unánime del Tribunal.

  4. Múltiples personalidades del soberanismo, tanto del bloque independentistas como de los ‘comuns’, se han expresado también a favor de la libertad del ‘exvicepresident’. «Le llaman prisión preventiva pero es un castigo a quién piensa diferente», ha escrito la coordinadora del PDECat, Marta Pascal, en su perfil de Twitter.

  5. La ausencia de liderazgos y de respetabilidad de los partidos a la que hace referencia don Álvaro Madrigal, unida a la judicialización de la política, tanto en Costa Rica como en la Península Ibérica, es algo que terminó por pervertir el sentido de la acción en ese terreno, tan esencial en la vida democrática de las naciones, además de constituir una razón más que suficiente para -como dice el autor del artículo- luchemos por “rescatar el sentido político de la política”, esencia del juego democrático, y no seguir dando el espectáculo del gobierno de Mariano Rajoy quien persigue a los independentistas catalanes, no por la comisión de delitos sino por el ejercicio del derecho a expresar su opinión, convirtiendo a algunos de sus líderes en rehenes, como bien lo indica Carles Puigdemont el legítimo presidente de Cataluña desde Bruselas, donde debió refugiarse, derrotado en las urnas el 21 de diciembre el gobierno de Madrid se cierra a las vías de la negociación, propias de la política para seguir con la judicialización y el culto fetichista a una constitución, forjada a espaldas de las mayorías como un fruto bastardo de la transición del 78, después de la muerte del dictador Francisco Franco. En Costa Rica, la clase política evita así negociar y llegar a acuerdos sobre temas esenciales acudiendo, de manera evasiva, a la judicialización de los procesos de toma de decisiones que ella debió asumir, lanzándonos por la vía del despeñadero y el caos, como en el desdichado caso de la vecina República de Honduras, donde los magistrados de la corte se prestaron a permitir una relección presidencial, expresamente prohibida por la Constitución de 1982.¿en qué quedamos señores de la incompetente y omisa maffia política de nuestro tiempo?

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