jueves 19, mayo 2022
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Al Movimiento Ambiental en Costa Rica Hay que Respetarlo

No es nuevo que los políticos costarricenses hagan manifestaciones complacientes a los representantes de la Alianza Nacional Agropecuaria (ANA). Ello es esperable, especialmente en un período de campaña política donde buscan votos y contribuciones.

Sin embargo, ante la ANA este 16 de enero, Juan Diego Castro, Antonio Álvarez y Rodolfo Piza hicieron arengas criticando y calificando a los ambientalistas y ecologistas del país de extremistas. Pues bien, los candidatos pueden prometer lo que quieran menos la violación de la legalidad del país. Ya los tribunales nacionales han frenado las aspiraciones de aquellos que toman, con la excusa de la productividad del país, la bandera del otorgamiento de permisos ilegales para “facilitar” el desarrollo como en el caso Crucitas durante la administración 2006-2010. La sociedad civil organizada conoce y sabe actuar para frenar esos abusos y lo seguirá haciendo. No en balde se encuentran pendientes en los tribunales causas como el caso del recurrido y evidentemente ilegal cambio de límites de la Zona Protectora La Carpintera para favorecer los intereses de la minería de sílice en la administración 1998-2002.

Irónicamente las manifestaciones de los candidatos llegan justo cuando Ethical Traveler nos acaba de volver a declarar uno de los diez destinos turísticos más éticos del mundo por nuestro desempeño en protección ambiental, derechos humanos, bienestar y derechos de la vida silvestre, conforme lo informó este diario. Extraña que no se mida el costo de oportunidad de manifestaciones tajantes como las que se hacen. Repetidamente hemos citado las cifras de que el 85% de los turistas vienen a Costa Rica por nuestros ecosistemas, nuestras áreas silvestres protegidas. El turismo genera el 20% de los ingresos por exportación y entre el 7 y el 9% del PIB. No cabe entonces decir que van a darle carta blanca a los sectores agropecuarios en sus actividades sin hacer la advertencia de que, desde la perspectiva de políticas, deben balancearse los intereses de los diferentes sectores del país y que deben cumplir adecuadamente con la legalidad existente.

Ahora bien, el candidato Castro lo lleva a otro nivel con expresiones que parecen dirigidas a intimidar o a complacer por su “determinación” sobredimensionada. Cuando nos dice «los seres humanos somos los seres más importantes de la creación y no vamos a supeditar a los caprichos, los negocios o las artimañas de los grupitos ecoterroristas el desarrollo y la producción de este país”, nos parece que este tipo de expresiones es inadmisible para un potencial presidente.

Ya el país ha tomado decisiones bien dirigidas en varias administraciones y por varios poderes para decidir declarando actividades como la minería de oro a cielo abierto como ilegales en el país. Hablar de la explotación del oro de todas y todos los costarricenses o implica hacerlo en forma artesanal o implica una reforma legislativa para la que el candidato requeriría de mayoría legislativa. Respecto al petróleo, las últimas dos administraciones han coincidido en que su exploración y explotación no son compatibles con el modelo de desarrollo costarricense, ambientalmente consecuente. El derogar la moratoria antes de su expiración tendría que enfrentar los retos por regresión ambiental que indudablemente se plantearían ante los tribunales de la república.

Debe decirse además categóricamente que en Costa Rica nunca se han dado casos de ecoterrorismo. Más bien, son los ambientalistas los que han pagado con su vida por las acciones violentas de inescrupulosos. Ecologistas y ambientalistas han brindado su vida para defender la riqueza nacional: Jairo Mora, Oscar Fallas y María del Mar Cordero entre otros. Estos mártires ambientales han contribuido al liderazgo ambiental del país y han cimentado el prestigio y los logros de otros y otras, incluso a nivel internacional.

La sola utilización del término es ofensiva para un movimiento que se caracteriza por solamente usar las vías legales y su derecho constitucional a la protesta. Irreflexivas expresiones como éstas agravian a esforzadas organizaciones como las ASADAS, contrarias a los intereses de la ANA en la lucha por la reforma a la legislación hídrica. Asimismo aluden a las organizaciones que se han expresado pacíficamente en contra de la expansión piñera y en resguardo del patrimonio cultural representado por las esferas en el Pacífico Sur. Estos sacrificios y liderazgos no solamente le han deparado al país reconocimientos y premios, sino ingresos y bienestar.

A los miles de costarricenses y residentes en el país que constituyen el movimiento ambientalista y ecologista, hay que respetarlos. Los candidatos deben ser conscientes de su papel histórico y honrarlo. Nos parece que el señor Castro nos debe una acción correctiva de sus desafortunadas manifestaciones.

(*) Bernardo Aguilar González, Director Ejecutivo Fundación Neotrópica

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2 COMENTARIOS

  1. Excelente su artículo. Como en muchas ocaciones (ej,. Miramar, las bananeras, las piñeras…) destruyen el ambiente a costa de que unos pocos se hagan millonarios. Como dice el refrán: se privatizan las ganancias pero se socializan las pérdidas.

    • Son muy loables las intenciones ecologistas,pero y ese es el gran pero, que clase de trabajo se les puede ofrecer a los costarricenses de las zonas rurales que sean rentables sin afectar el ambiente como quisieran los ecologistas ?
      La migracion a la GAM no le conviene a nadie.

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