jueves 1, diciembre 2022
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Estudiantes de la UCR proponen diseño de vivienda temporal post desastre

San José, 26 feb (ODI/UCR).- Durante las emergencias, el sector vivienda es una de las áreas afectadas de forma recurrente y el proceso de recuperación tarda años, sin que los gobiernos logren responder de forma rápida a dicha problemática.

Por tal motivo, un grupo de estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (UCR), elaboraron varios diseños de viviendas temporales para familias que pierden su casa debido al impacto de una emergencia.

Los diseños son de bajo costo, se elaboran con materiales y estructuras que se adaptan a las condiciones de riesgo y su proceso de construcción es de tan solo cuatro semanas.

El objetivo de la Escuela es dar soluciones eficientes a cientos de familias que permanecen durante meses y hasta años en refugios temporales, antes de recibir una solución de vivienda definitiva.

Tras el paso de la Tormenta Tropical Nate en Costa Rica, un total de 1605 viviendas fueron afectadas en diferentes partes del territorio nacional, con un costo de ¢21.529 millones en pérdidas, según datos del informe de daños de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias.

Emily Vargas, profesora del curso en el que se desarrolla este proyecto, señala que la Escuela promueve la elaboración de propuestas con perspectiva social y de investigación para que el país cuente con futuros profesionales comprometidos con las necesidades del país.

El diseño que presentó cada estudiante fue acompañado por un manual orientado a construir paso a paso la vivienda, que además tiene el objetivo de que pequeños grupos de personas puedan armar los módulos de forma sencilla.

Cada propuesta de diseño de vivienda temporal cuenta con un manual, que de una forma muy sencilla, busca levantar la edificación en un período de cuatro semanas. UCR

El reto es que cada diseño sea de fácil construcción, con el fin de dar respuesta lo antes posible a las necesidades de las familias que perdieron su vivienda. Además, los proyectos debían circunscribirse en un lote de 10 x 15 metros, donde las áreas varían dependiendo de las propuestas.

El precio no fue un requisito de entrega. Algunos estudiantes entregaron propuestas de entre 3 y 6 millones pero los precios variaron. Se pidió contemplar un mínimo de desperdicio y la modulación de materiales de construcción.

Las diferentes propuestas contemplan un área de construcción de 50 a 70 metros y tienen un costo que va de 3 a 6 millones de colones.

Se proponen módulos mínimos de refugio para las funciones básicas de dormir, comer y asearse. Adicionalmente, el diseño contempla una segunda etapa para ampliar la extensión de la vivienda y poder utilizarla de forma temporal durante un plazo aproximado de tres años o más con capacidad para familias de 3 a 8 personas.

En primera instancia, se hizo un estudio de las características bioclimáticas como por ejemplo, zonas expuestas a inundaciones así como las condiciones de orientación, altitud, temperatura, humedad y precipitación para adaptar la vivienda a dichas condiciones.

Se escogieron tres regiones con diversos perfiles bioclimáticos como lo son Bebedero de Cañas, Paquera y Palmar Sur de Puntarenas, y se adaptaron los diseños a las condiciones climáticas para lograr confort hidrotérmico, con la utilización de estructuras de madera y materiales comerciales.

Durante la carrera, la Escuela de Arquitectura imparte 10 talleres de diseño. En este caso, el Taller de Arquitectura Tropical de último año, propuso a los estudiantes el diseño de viviendas temporales de bajo costo adaptadas a las necesidades de familias costarricenses que pierden su vivienda tras una emergencia.

La propuesta será compartida con las autoridades de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias en las próximas semanas.

Experiencia de los estudiantes

Eduardo Barrantes Romero, estudiante de Arquitectura, señaló que el reto fue realizar una propuesta de construcción flexible que se adaptara a las diferentes condiciones topográficas, climáticas y de amenaza.

Por su parte, Ana María Lizano, otra de las estudiantes, destacó que su propuesta cuenta con materiales de fácil transporte y ensamblaje para que pueda construirse en poco tiempo y para que el modelo se adapte a las condiciones de los tres sitios. Uno de los retos, de acuerdo con Lizano, fue la búsqueda de materiales dentro de la oferta del mercado nacional y otro reto, la facilidad para armar una vivienda, tipo lego, puntualizó.

(*) Rebeca Madrigal López, Periodista ODI/UCR

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