domingo 27, noviembre 2022
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Guatemala no aprende de sus tragedias y mantiene al límite hogares estatales

Guatemala, 11 abr (EFE).- Una decena de jóvenes detuvieron el tránsito en una de las principales avenidas de la Ciudad de Guatemala este martes por la noche en las cercanías de la casa hogar estatal en la que viven resguardados por el Estado.

Las alarmas se encendieron de nuevo entre las diversas instituciones que veían cómo los jóvenes, que deberían estar protegidos por el Estado, manifestaban su descontento por los vejámenes sufridos y acusaban a sus monitores y a las autoridades, que debían velar por ellos.

Crecía el temor de que ocurriera algo similar al incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, donde hace un año y un mes fallecieron 41 niñas y 15 más resultaron heridas con quemaduras graves. Tras haber huido del lugar, precisamente quejándose de abusos en su contra, fueron encerradas en aula a la que le prendieron fuego y donde permanecieron bajo las llamas nueve minutos.

Las protestas de este martes llamaron la atención de la población guatemalteca, que reprobó la forma en la que los niños buscaron llamar la atención: piedras, palos, vidrios rotos en la carretera o automovilistas asustados huyendo de los «ataques».

Hubo quien, incluso, llegó a criminalizar a los menores, comparándolos con los jóvenes en conflicto con la ley que han reclamado con motines que se les permitan tener visitas conyugales, siendo menores de edad.

Consultado este miércoles por lo sucedido anoche en el hogar estatal, el vicepresidente guatemalteco, Jafeth Cabrera, dijo: «La pérdida de valores que ha tenido el país en los últimos años es lamentable. Estos jóvenes hasta pedían tener encuentros matrimoniales, anuncian una serie de actividades fuera del contexto en el que ellos están».

Añadió que en la mayoría de los casos los jóvenes «mienten al decir que se les está castigando, pues exigen algún otro tipo de alimentación de la que tienen», y aseguró que en lugar donde está la casa hogar ha habido dificultades por la oposición de los vecinos.

La noche del martes, el Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, lideró con éxito un diálogo entre las autoridades de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia -a cargo de las casas hogares estatales- y los jóvenes que se habían amotinado con el fin de obtener mejor comida, un hogar más grande, más salidas y mejores condiciones.

Pese a que supuestamente se activó el protocolo de seguridad tras haber sido reportado el amotinamiento de los niños a las 19.00 hora local (1.00 GMT del miércoles), todas las instituciones reaccionaron tarde.

Tres menores del Hogar Seguro caminan sobre el Bulevar Vista Hermosa a varias cuadras del Hogar. EFE

Si bien el ombudsman arribó al hogar pasadas las 22.30 hora local (4.30 GMT del miércoles), el subsecretario la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, José Ariel Polanco, lo hizo después, seguido de la titular de la Secretaría, Ana Patricia Contreras, quien llegó cinco horas después de haber iniciado, y de la juez de paz.

Pese a que los menores prometieron portarse «bien» y «no hacer más motines», advirtieron que si no cumplen con sus exigencias en dos semanas van «a seguir»: «Necesitamos buena comida, otra casa y más salidas».

No se vislumbra una solución inmediata para un problema endémico en un país en el que la infancia es uno de los colectivos más vulnerados, especialmente los niños que están bajo el abrigo del Estado, que ve sobrepasada su capacidad con hogares con el doble de su capacidad y sin un sistema de protección integrado. EFE

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