jueves 1, diciembre 2022
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¿La inmunidad en magistrados y diputados, es útil?

Previendo la vulnerabilidad de un diputado o de un magistrado, en base a determinadas actuaciones, es conveniente que exista inmunidad, de hecho eso les da respaldo a actuar más firmemente, en decisiones propias de su cargo, en bien de los ciudadanos.

Ahora veamos el otro lado de la moneda: ¿y si nos sale güero? Aquí es donde deberá revisarse la legislación actual, ¿Qué tanto de complejo y qué tan difícil es levantar la inmunidad a un señor de estos ante actos “supuestos” de corrupción? ¿Por qué razón no se busca una manera más expedita, no de despido, sino de suspensión por un periodo de tiempo mientras se efectúa la investigación?

Estas son cosas que golpean al ciudadano de a pie, si existe complicidad entre sujetos de estos dos poderes, lo más posible es que nunca llegue el momento de investigarlos.

Un magistrado y un diputado, son empleados públicos y en Costa Rica ese hecho da cierta inmunidad motu proprio, cuando se eleva a la categoría de ley, pues esa inmunidad se convierte en algo mucho más complejo y difícil de entender.

Los sucesos de los últimos meses, donde se han cuestionado figuras públicas desde la presidencia para abajo, por un negocio privado que ha dejado pérdidas muchas veces millonarias, donde el Ministerio Público no ha podido actuar con entera libertad a pesar de la excelente disposición de la señora Fiscala, pone realmente una luz de alarma por lo intrincado de la destitución de un magistrado.

Pareciera una especie de cargo de la monarquía, donde todo se quede dado que la ley y el derecho les corre por las venas.

Posiblemente la mayoría de los magistrados y diputados sean honestos y muchos de ellos impolutos, pero como en todo conglomerado humano, se cuelan eventualmente elementos cuestionados y cuestionables. Aquí es donde ¡la mula tumbó a Genaro! ¿Debemos resolver esa inamovilidad tan exagerada si existen acusaciones concretas?

Yo pienso que por la salud misma de quienes ejercen el poder político en cualquier cargo (un puesto de magistrado es político, porque lo nombran los diputados y los diputados son políticos), por la confianza necesaria de la ciudadanía en quienes ejercen el poder, más en estos tiempos que no se muestran muy cristalinos, debe legislarse con rapidez, para evitar casos tan desgastantes como el actual.

Con la nueva ley de pensiones del poder Judicial, ya no es un negocio redondo ser juez, fiscal o magistrado, posiblemente gane cuatro o cinco veces más un(a) buen(a) abogado(a) trabajando privadamente su profesión que esperar treinta y cinco años para irse con una pensión que ya no es envidiable.

Es verdad que no todos los abogados son exitosos, eso es normal en todas las profesiones liberales, por esa razón es frecuente encontrar profesionales brillantes desperdiciarse en un cargo burocrático que jamás llenaría sus expectativas económicas. No todo es dinero, de acuerdo, pero sin dinero no se vive muy bien.

Hace muchos años, veía médicos excelentes ganando un salario relativamente malo, dándolo todo; muchos aceptamos ese destino, otros comenzaron a hacer “biombos”, algunos exagerados que no querían ya hacer una cirugía si no mediaba el dinero; yo personalmente me sentía estafado por algunos” biomberos” cuando me derivaban un paciente, no obstante había que atenderlo: me retiré con la satisfacción de nunca haber caído en la tentación, posiblemente mi estilo de vida era baratiere o me habían enseñado en mi casa a ser honesto.

Desconozco si hay “biombos judiciales” o “biombos legislativos”, no lo sé y ni siquiera había concebido esa idea en otros tiempos, pero todo ha cambiado y el consumismo ha llevado a muchas personas a saltarse cualquier norma ética o moral, en pro de su beneficio personal.

Es hora de que se legisle respecto a la inmunidad, que no sea algo tan caro laboralmente, que se desperdicie tiempo muy valioso en un tire y jale terrible, donde el aferrarse al puesto del involucrado da vergüenza más bien, “el que nada debe, nada teme” reza el refrán.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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1 COMENTARIO

  1. Ante la ley todos somos iguales, bajo esa lógica se cae el propósito de cualquier categorización, ya de por sí odiosa, repulsiva e inútil!

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