martes 29, noviembre 2022
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El rechazo a las reformas de Macron se unifica en una nueva jornada de huelga

París, 19 abr (EFE).- La Confederación General de Trabajadores (CGT) y el sindicato Solidaires continuaron hoy su pulso contra las políticas de Gobierno de Emmanuel Macron con un centenar de manifestaciones en toda Francia de diversos gremios que pretenden dar forma a un movimiento único de contestación social.

Los ferroviarios lideraron las protestas en una octava jornada de huelga que obligó a la compañía pública de trenes SNCF a cancelar un tercio de las conexiones.

Tras ellos, el sector energético, que causó cortes en estaciones de trenes y bloqueos en centrales nucleares; personal de hospitales, guarderías, correos y estudiantes, contrarios al nuevo acceso a la universidad mediante un sistema de selección.

En París, la manifestación comenzó a las 14:00 hora local (12:00 GMT) en el Boulevard de Montparnasse, donde el líder sindicalista Philippe Martínez (CGT) habló de una muestra del «descontento general en todas las categorías de la población».

Sin embargo, si se toma la capital como termómetro, hay un descenso de la participación, que los sindicatos atribuyen al periodo vacacional.

Según la CGT, en París hubo 50.000 personas, frente a las 65.000 del 22 de marzo pasado, cifras que la policía rebaja a 11.500 hoy y 49.000 hace un mes.

La convocatoria de la protesta denuncia que, desde la llegada de Macron al Elíseo hace casi un año, el Gobierno y su mayoría parlamentaria no dejan de cuestionar el actual modelo social con el objetivo de «instaurar, por la fuerza, una sociedad cada vez más injusta y desigual», que beneficia a los más ricos.

La CGT y el sindicato Solidaires confían en construir un frente común, que aboga en el llamamiento de hoy por contestar la reforma laboral de Macron, por un aumento de los salarios y las pensiones, el desarrollo de un empleo de calidad o la obtención de derechos colectivos «de alto nivel».

«El Gobierno tiene que dejar de tomarnos por imbéciles diciendo que quiere negociar. Cada vez que un ministro toma la palabra es para decirnos que podemos hablar pero que no van a cambiar nada. Eso no es lo que nosotros entendemos por diálogo», declaró Martínez.

El sindicalista justificó así la cancelación del encuentro con la ministra de transporte, Elisabeth Borne, y pidió que sea el primer ministro, Edouard Philippe, quien reciba a los colectivos.

La esperanza de conformar una «convergencia de luchas» para hacer frente a las políticas liberales de Macron mueve a los sindicatos, tras los fracasos de los dos últimos años en las movilizaciones contra la reforma laboral del anterior presidente, François Hollande, y la actual, aprobada progresivamente mediante decretos.

Para el Ejecutivo, sin embargo, los movimientos «no tienen nada que ver entre ellos», dijo Macron, y las reformas «continuarán hasta el final».

«¡No vamos a abandonar!», gritaron los estudiantes y universitarios, como Rachid Vasquez, alumno de cine, quien dijo a Efe que se manifiesta contra «una visión ultraliberal del mundo».

«Ataques continuos al servicio público, privatizaciones en masa, la apertura del mercado de la educación…, me da miedo y crea más dificultades para las clases populares», enumeró este estudiante.

Trabajadores del sector eléctrico clamaron que «la energía es un derecho para todos los consumidores» y denunciaron una subida progresiva del 25 % de la electricidad en los últimos diez años, debido, dijeron, a la entrada de capitales privados.

La privatización es un motivo de temor para varios sectores, como el sanitario, donde algunos trabajadores aseguraron a Efe que ven problemas de efectivos y recursos.

Las manifestaciones del pasado otoño acabaron por extinguirse al no agrupar ni a 100.000 personas en toda Francia, según las cifras policiales, pero el movimiento ha vuelto a tomar fuerza y el número de manifestantes, el pasado 22 de marzo, se triplicó.

Sin embargo, la oposición social a Macron no es tan uniforme y partidos de izquierda y sindicatos muestran divergencias.

El partido del izquierdista Jean-Luc Mélénchon, La Francia Insumisa (LFI), respaldó la marcha y uno de sus diputados, François Ruffin, ha llamado ya a una nueva protesta general el 5 de mayo que no contará con el apoyo de la CGT.

Por su parte, los insumisos insisten en que no hay competencia entre sindicatos y partidos.

«Lo que defendemos es otro modelo de sociedad, da igual que sean sindicatos o partidos políticos», dijo a Efe el diputado de LFI, Loïc Prud’homme.

En paralelo, continuó también la huelga de trabajadores de Air France, la novena jornada en lo que va de año, que anunciaron hoy además una acentuación de las protestas para el próximo mes. EFE

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