viernes 2, diciembre 2022
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Pensiones de privilegio… para rato

De cal y de arena

Acaba de jubilarse un magistrado de la Corte Suprema de Justicia con apenas 52 años de edad. Ni más ni menos,   en la plenitud de su vida como lo demuestra su activa participación en la judicatura, lúcido como lo evidencian sus sentencias, pochotón como se trasluce en sus desplazamientos. Es decir, cuando todavía podía rendirle más a la sociedad que tan generosa, displicente e irresponsablemente le otorga el derecho a gozar de eso que bien se llama “pensión juvenil”, se nos licencia el licenciado. No es el primero en acogerse a esa benefactora legislación que en sus tiempos espléndidos dispensaba el privilegio cumplidos los 50 años de edad y con pensión a monto completo, extremos –verdaderos extremos- que hace poco tiempo fueron corregidos pero sin afectar “los derechos adquiridos”. En el régimen de pensiones del Poder Judicial abundan los jóvenes pensionados, acogidos al mismo arco protector de privilegios que sobresalen en otros regímenes de pensiones de ex funcionarios públicos, como el de Hacienda, el de las universidades y el del magisterio, a los que en sus años de esplendor sus autores adosaron gollerías suficientes para despaturrar los presupuestos nacionales cuando con éstos se hizo fiesta para beneficio de un ejército de vivazos que encontraron la forma de pasarla bien, sin joderse y sin haber tenido que aportar proporcionalmente al monto del privilegio.

Como sucedió con el Régimen de Hacienda en los tiempos en que se le hizo la canoa de alimentación para un sinfín de personajes que llegaron a parasitar a la Asamblea Legislativa y a otras dependencias del Estado, por la gracia de unas reformas artificiosamente ingeniadas por diputados que adivinaron que tarde o temprano, esos boquetes en la ley les llegarían a beneficiar. Hecha la ley hecha la trampa, sentencia el refranero popular.

Ahí están los casos en que hijos (e hijas, como gustan de decir ahora) de representantes del pueblo que tuvieron la argucia de disolver su vínculo matrimonial para acogerse a la pensión de su padre, una vez fallecido éste, puesto que por virtud de una modificación hecha a la medida de las necesidades, la jubilación se traspasaba al hijo(a) no casado. La pensión es bien gordita, por lo que el beneficiario titular entiende que ha de compartir con algún miembro de la familia peleado con el verbo TRABAJAR alguito de lo que el difunto diputado legó.

Recuerdo el caso de un querido amigo que trabajó como una mula por años y años. Sus últimos tiempos de presencia física en esta tierra fueron un tormento de problemas económicos, hasta que falleció en medio de todo tipo de penurias. Había sido diputado y por eso, a su viuda se le asignó la pensión. Millonaria, por cierto. A lo grande, de veras. Lo que sirvió para que una manga de zánganos que hay entre sus descendientes, le tocaran el corazón a su madre para que les ceda parte del gordo giro que les obsequia papá Estado.

Y así hay miles de casos, miles de abusos, miles de chollados que lucran con lo que los camellos contribuyentes aportan a los fondos de esos regímenes de pensiones privilegiadas. Como dije, buena parte de las gollerías han sido enmendadas. En lo que se puede, visto el necesario respeto al principio que cautela “los derechos adquiridos”.

Hay un hoyo insondable en las finanzas públicas. El déficit fiscal se acercará al 7% del PIB al concluir 2018, aunque se legisle  con respeto al imperio de la austeridad por el lado del gasto y de la multiplicación de la carga tributaria, en lo que no van a participar ni todos los que debieran ni pocos de los que no debieran.

De manera pues que esta reforma fiscal, por mucho que se corra en emitirla, no va a producir efectos en lo que resta de 2018. Y también –obviamente- porque hay que respetar “derechos adquiridos”.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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3 COMENTARIOS

  1. ¿Derechos adquiridos, con leyes espurias?, simple y llanamente esto tiene un nombre, «robo descarado»; cuando la economía de nuestro país quiebre, porque es el camino hacia donde vamos, veremos donde quedarán las pensiones y salarios de lujo. Pero como siempre el hilo se reventará primero por su parte más delgada, y los primeros afectados serán los de pensiones más humildes.

  2. ¿Derechos adquiridos, con leyes espurias? simple y llanamente esto tiene un nombre «ROBO DESCARADO»; cuando la economía quiebre, porque es el camino hacia donde vamos, veremos donde quedan las pensiones y salarios de lujo. Claro que el hilo se reventará primero por su parte más delgada, y eso serán las pensiones de los más humildes.

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