domingo 28, noviembre 2021
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Ortega, Maduro, etc.

La democracia es el único modelo viable. De todos modos es el único que aceptamos en Costa Rica. Pero es angustiante su fragilidad, su desmesurada capacidad para prostituirse.

El problema de la democracia es que es una creación humana. El hombre está repleto de defectos, deficiencias, e imperfecciones. Semejante bicho, no puede producir nada perfecto, nada blindado contra degeneraciones.

Uno podría pensar que es que Venezuela y Nicaragua son saladas. Pero no es así. Ni siquiera podría pensarse que se trata de pueblos que no emplean suficientemente el cerebro.

Nadie puede explicar cómo es que los pueblos son capaces de atontarse tanto. Por ejemplo, quienes con mayor capacidad mental que los alemanes, y sin embargo se motearon y se mamaron del cerebro con Hitler.

El hombre falla aparatosamente a la hora de hacer escogencias y especialmente frente a los políticos. Porque, lo lamentable de los dos casos que nos ocupa es que se trata de escogencias del pueblo. Por lo menos en un inicio y durante buen tiempo, hubo un real favorecimiento popular para Ortega y para Maduro, para el sandinismo y para el bolivarismo.

El gran problema de los pueblos es que se entusiasman casi que con cualquiera y levan al poder a cualquiera y no se percatan de cómo esos líderes comienzan a prostituir todo, ni tienen las agallas e inteligencia para frenar a tiempo la degeneración que comienza a anunciarse. Porque todo se anuncia. Solo que nadie quiere verlo.

La democracia se presta para cualquier juego. Por si sola no puede defenderse. A los pueblos se les olvida que si no están atentos a protegerla, no se defenderá solita.

Las libertades se van restringiendo poco a poco. El poder se logra sostener con ejércitos serviles. El servilismo inunda todas las funciones públicas. El poder político entra en contubernio con el poder económico. A veces hasta la iglesia se apunta. La felicidad se cambia por el miedo. Hay cambios constitucionales o sencillamente la Constitución pasa a ser papel higiénico. Y se llega hasta a tocar fondo. Ya Venezuela y Nicaragua están tocando fondo. El asunto es que todas estas ocurrencias filosófico-políticas de estos caudillos no arreglan ni siquiera la materia de la satisfacción de las necesidades materiales básicas.

¿Qué queda, entonces? Cualquier tarado sabe lo que vendrá. Ya se está viendo.

(*) Mauro Murillo A. es Abogado

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