lunes 15, agosto 2022
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Torpes, pero de remate

De cal y de arena

De acuerdo con el Reporte Mundial de Competitividad, el mayor impedimento que tiene la apacible democracia del “pura vida” para desempeñarse acertadamente competitiva está en la deteriorada condición de su infraestructura vial.

La alternativa del transporte ferroviario padece de similar depresión cualitativa: de 108 países que analizó el Foro Económico Mundial en este rubro, Costa Rica quedó en el lugar 95.

Las carreteras troncales norte/sur y este/oeste que son vitales para el desarrollo económico como vías que enlazan las fronteras terrestres y los puertos oceánicos y hacen el tejido carretero que multiplica las comunicaciones terrestres, soportan la asténica atención de las dependencias públicas. La interamericana norte registra el tramo Cañas-Liberia adecuadamente reconstruido, aunque quedó conectado –hacia el norte y hacia el sur- por carreteras de segundo orden, por completo inadaptadas a las demandas del crecimiento social y económico. Es como los enlaces por Chilamate, que hacen como cuello de botella por un lado y por otro. Ni se diga de las torpezas incurridas en la largamente fallida y por ratos agonizante carretera de El Sifón a Ciudad Quesada, que descalifican la gestión administrativa de nuestras autoridades en el MOPT.

¿Y la suerte de la ruta 27, cuyas recomendaciones de expertos para ampliarla fueron engavetadas durante dos años en este Ministerio?

Algo así es el escenario de la ruta 32, cuya reconstrucción ha sido encomendada al consorcio chino CHEC, aunque restringido el contrato al trayecto entre Moín y Chirripó. Un emprendimiento llamado a darle viabilidad y eficacia a la economía nacional (y con un impacto determinante para la Vertiente Atlántica) como es la Terminal de Contenedores de Moín, va a ver sus efectos reprimidos porque el otro importantísimo tramo de la misma vía 32 –Chirripó/San José- no se va a tocar. ¿Y entonces, cómo se va a encarar el congestionamiento vial en la zona montañosa que se va a evitar en el tramo plano?. En esta ruta 32 el 65% de los usuarios son furgones y equipo especial, que ocupan grandes espacios y marcha a limitada velocidad en esa zona montañosa.

Así, a las puertas de que entre en operaciones la TCM el año próximo todavía no se ocupa el país de la suerte de la totalidad de la ruta 32 llamada a darle viabilidad y eficacia a esa terminal portuaria.

Peor aún es no tener certeza de lo que va a resultar finalmente con el encargo atropelladamente dado a CHEC según dijo el Ing. Rodolfo Méndez, Ministro de Obras Públicas y Transportes, al cuestionar cómo el gobierno nacional negoció con China el financiamiento del proyecto sin tener la menor idea de todos los elementos constructivos que intervienen en una obra de estas dimensiones. Detalle de suma importancia que, sin embargo, no opaca todo lo demás que se manejó marginalmente como las expropiaciones, la remoción de obras de servicios públicos y las conexiones de villas y pueblos.

Cabe apenarse de la displicencia con que nuestros gobernantes ya idos han visto la necesidad de reconstruir en su totalidad la ruta 32 para derivar en toda su dimensión provecho a la terminal portuaria más moderna que va a haber en Centro América. ¡Qué lujo más caro es desperdiciar o mal aprovechar su potencial!.

En los anaqueles de JAPDEVA debe estar el expediente acumulado en 2011 a propósito de la construcción de una nueva carretera que enlace Siquirres-Turrialba-Cartago. Igualmente, como tantas otras iniciativas visionarias, quedó por  allí  archivado.

Casi que como para justificar un nuevo decreto ejecutivo convocando a otra Comisión de Notables con la misión de hurgar en todo el inmenso despelote formado por nuestra incompetencia para asumir responsablemente los retos de la infraestructura vial.

¡Si resucitara Mr. Minor C. Keith…!

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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