viernes 7, octubre 2022
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«No instalamos terrorismo, ni violencia ni muerte» en Nicaragua, dice Murillo

Managua, 9 jul (EFE).- La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, afirmó hoy que su Gobierno no ha instalado el terrorismo, ni la violencia, ni la muerte en este país, que atraviesa una crisis sociopolítica que ha cobrado la vida de al menos 320 personas desde el pasado 18 de abril.

«Nosotros no instalamos terrorismo, violencia o muerte en Nicaragua, no instalamos destrucción», dijo la también primera dama en un mensaje a través de medios oficiales.

«¿Con qué cinismo algunos pueden hablar de destrucción y torturas como que fuera obra de otros y no su propia obra? ¿Con qué cinismo?», continuó.

Asimismo, se refirió a la visita que hizo el nuevo nuncio apostólico en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, a la basílica de San Sebastián, en la ciudad de Diriamba, donde un grupo de parapolicías irrumpió violentamente y agredió a varios obispos y periodistas, entre ellos al nuncio, al cardenal Leopoldo Brenes y al obispo Silvio Báez.

Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, herido en Diriamba este 9 de julio. Cortesía Confidencial

«Nosotros queremos agradecerle su acompañamiento pastoral a nuestro pueblo en estos momentos difíciles. Momentos en que todos nos llamamos a la calma, a la prudencia, a la paciencia, pero sobre todo a vivir como cristianos el testimonio del sufrimiento de nuestro pueblo», expresó Murillo.

«Nosotros entendemos que se expresen esas emociones y ese sufrimiento y estamos seguros que el señor nuncio, que el señor secretario de la Nunciatura entienden cómo se expresan, y precisamente como cristianos que damos testimonio cómo expresamos nuestros sentimientos», agregó.

La agresión ocurrió cuando los obispos viajaron a Diriamba, 42 kilómetros al sur de Managua, para liberar a un grupo de paramédicos y misioneros franciscanos sitiados por los parapolicías en el templo.

La situación se presentó después de que una delegación de la Iglesia católica, acompañada por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPHD), entró en la plaza central de Diriamba, cuya basílica estaba rodeada por unos 200 encapuchados paramilitares y parapolicías, así como decenas de policías fuertemente armados y algunos de ellos también con los rostros tapados.

Efe pudo constatar que cuando la delegación eclesiástica llegó al lugar los agentes uniformados desaparecieron para dar paso a centenares de encapuchados civiles y simpatizantes del presidente Daniel Ortega.

Murillo explicó que tanto en Diriamba como en la ciudad vecina de Jinotepe la población pasó «casi 40 días de cautiverio» debido a las barricadas y tranques (bloqueos) que habían instalado grupos de manifestantes antigubernamentales y que, según destacó la dignataria, «han venido siendo liberados, gracias a Dios».

«Y queremos agradecer esa misión pastoral del señor nuncio, una misión de paz, una misión de cariño, una misión de promoción de la reconciliación y del encuentro entre las familias nicaragüenses», añadió.

Murillo abogó por «trascender estos momentos difíciles, promoviendo entendimiento», porque, según dijo, en Nicaragua se han desatado «todos los demonios».

«Desataron todos los demonios, pero el mal nunca vence. Eso está demostrado. El mal nunca vence, más un espíritu tan fuerte, indoblegable, indestructible como el espíritu nicaragüense lleno de paz y lleno de bien», apuntó.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente, que ha dejado al menos 320 muertos, según organismos humanitarios.

Las protestas contra el Gobierno comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra. EFE

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