domingo 26, junio 2022
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La Educación Pública y la igualdad

Columna Poliédrica

Nunca he entendido como hay personas que no son consecuentes con las ideas que dicen profesar. Probablemente es porque no creen en realidad en esas ideas y las utilizan como una postura retórica ante las demás personas, sin embargo, conozco personas (muy pocas por cierto) que no están dispuestas a renunciar a sus ideales y a comportarse de manera contradictoria a lo que piensan.

No creo que una persona que aboga por el ideal de la igualdad deba vivir en condiciones de precariedad. La falacia del izquierdista, como titulamos una vez a uno de nuestros artículos, consiste en hacer creer al mayor número de personas que una persona que tiene recursos económicos no tiene “autoridad moral” para reivindicar ese tipo de ideas.

Por el contrario, si usted aboga por la desigualdad y el individualismo, tiene el derecho de vivir en medio de lujos y acumular todo el dinero que pueda. Como se observa, el que aboga por la igualdad, debería regalar todos sus bienes y vivir en la miseria para que sea tenido como una persona coherente; en contraste, los que promueven las ideas opuestas, son consecuentes si disfrutan de todos los bienes y servicios que el dinero puede comprar.

Esta falacia a la que nos referimos ha sido predicada y posicionada en la cabeza de las personas que se benefician de la lucha por la igualdad económica. Para decirlo de manera sencilla, se ha desarrollado un discurso que permite atacar a quienes luchan por un mundo más igual y en no pocas ocasiones, quienes más se oponen a esto son los mismos que van a beneficiarse de este ideal.

Nadie está planteando aquí una lucha por la idea de una igualdad absoluta porque eso sería irreal. La experiencia histórica lo que muestra es que las reivindicaciones en favor de estos ideales, deben ir dirigidos a procurar que las personas tengan similares oportunidades para desarrollarse con base en su propio esfuerzo; en otras palabras, todas las personas deberían tener acceso a la caña de pescar y a que le enseñen a usarla, lo que pesque cada persona dependerá de su trabajo y de sus capacidades individuales.

El principal instrumento que ha posibilitado hacer realidad este ideal es la educación pública. No es posible que una persona se quede pobre porque nació en una familia de escasos recursos económicos, ese determinismo es el que algunos promueven pero, casualmente, es esa idea la que se debe atacar por las personas que promueven la igualdad; si una persona tiene la voluntad y el deseo de estudiar, deben estar abierta la posibilidad que ese deseo se materialice sin importar su condición económica.

Por eso quienes están en contra de la educación pública, lo único que hacen es promover que este medio de movilidad social sea restringido o eliminado. No le hagamos el juego a quienes quieren ver la educación pública como una mercancía.

(*) Andi Mirom es Filósofo
columnapoliedrica.blogspot.com

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4 COMENTARIOS

  1. Creo que el punto es sobre los pensionados de Lujo.Cuantos de nosotros no conocimos,oimos pregonando sobre la solidaridad a tantos de nuestros compañeros,que aprovechandose de posiciones politicas han convertido al estado en su benefactor,olvidandose de aquellos necesitados por los cuales luchaban.

    • Muy clara Flora.De eso se trata.No es filosofar,es actuar en beneficio de grandes desigualdades,No se habla de homologar la población.

  2. excelente que leamos a estos autores, también leamos a Enrique Dussel, Cesaire, Fanón, Atilio Borón, Angela Davis, Silvia Rivera, Mariátigue y tantos otros pensadores de nuestra América.

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