miércoles 28, septiembre 2022
spot_img

Buscar la homeostasis cuerpo y espíritu

La curación física anda de la mano de la curación espiritual o dicho de otra manera la enfermedad física está ligada a la enfermedad del espíritu. Cuando hablo de espíritu me refiero a nuestra parte no física, no tangible, no visible. Por desdicha las religiones mayoritariamente inducen a pensar que por el hecho de nacer, estamos “mal”: pecado original del judeocristianismo, ley kármica del budismo, pecado original del Islam. Este hecho nos marca a creer que hemos hecho algo mal antes de nacer, lo cual nos castiga a sufrir siempre, de una u otra manera. Las teorías de Freud agravan todo eso, creando un sentimiento equivocado de culpa, que ni él mismo “remedio”: el psicoanálisis, logra exorcizar.

Como médico me ha tocado ser testigo de muchas de estas disociaciones mente-cuerpo, detrás de la incapacidad del paciente para salir adelante de sus padecimientos. “El ser humano sano es un enfermo ignorado”, esta vieja máxima es hoy día mucho más cierta. Nuestras insanas ciudades, nuestros alimentos altamente contaminados, nuestra urgencia de competitividad en un mundo cada día más duro, nos lleva a vivir al borde de la enfermedad cada día. Si bien necesitamos un poco de “estrés” para enfrentar la vida diaria, el problema es cuando las cifras de este aumentan hasta convertirlo en un estrés permanente. Con esto creamos un estado precario de salud física y espiritual que da cabida a las enfermedades. Ahora bien, los cambios de los nombres de las enfermedad, sólo muestran la impotencia de la ciencia para enfrentar de manera correcta este reto que se agudiza cada vez más, sin duda la ciencia médica ha evolucionado de manera exponencial en los últimos treinta años.

Hemos perdido nuestra manera natural de conservar esa homeostasis que nos hacía relativamente inmunes a la mayoría de las enfermedades. Necesitamos buscar dentro de nosotros mismos, la respuesta adecuada a nuestras necesidades espirituales y físicas. El Zen es uno de los mejores medios de ponernos en contacto con nosotros mismos. ¿En qué consiste el Zen? El Zen no es una práctica religiosa, no se opone ni propone ninguna creencia espiritual o religiosa, no busca adeptos ni se inmiscuye con nuestras creencias, únicamente busca abrirnos mediante la postura correcta, la respiración correcta y el silencio de nuestros pensamientos, el contacto con nosotros mismos. Su práctica es sencilla, únicamente son tres pasos esenciales para lograr hacerlo, en internet hay mucha información para realizarlo adecuadamente. Hay personas extremadamente escrupulosas, temen ofender a Dios con una práctica inocua como es esta, no hay ninguna razón para no hacerlo. Muchos místicos cristianos a través de los siglos han practicado de una u otra manera estas incursiones hacia el interior, sean extáticos o sencillamente silenciosos.

En su libro “Variedades de la experiencia religiosa”(debería ser Variedades de la experiencia espiritual, pero hay un error de traducción del título) William James, el padre de la psicología moderna, describió muchas maneras de entrar en contacto con lo más íntimo de nuestro ser, este libro fue publicado en 1902, permaneció dentro de los círculos intelectuales hasta hace pocos años, ahí se describe de manera muy sencilla cuán grande es la influencia del espíritu sobre nuestros cuerpos y nuestra mente consciente.

No podemos desconocer la importancia de la atención médica oportuna, los hábitos alimentarios y de ejercicio físico, claro que por ahí anda nuestro bienestar, pero debemos atrevernos a incursionar dentro de nosotros mismos de manera regular como parte de nuestra educación.

Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias