martes 27, septiembre 2022
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Las presas, un negocio del estado y de los empleados de RECOPE

“Bástale a cada día su propio afán”, Mt 6,24. Esta realidad se ve sobrepasada con creces en este país que se ha salido de curso y ha entrado en una terrible confusión. He tratado por todos los medios de inquirir, de reflexionar, de deducir, las razones de la inoperancia de nuestro sistema vial en los últimos veinte años, porque hemos dejado que la red de carreteras se desmejore y no solo eso, el hecho de habernos quedado con callejones cuando el vecindario construía autopistas. Si bien nuestra geografía es accidentada y poco fácil para la construcción de carreteras, no es tampoco un pero que tenga sentido. La pésima planificación, la inoperancia de la burocracia, las ocurrencias de los presidentes y su círculo íntimo, los intereses personales mezclados con los grandes bloques empresariales, y un sin número de trabas nos han dotado del peor sistema vial centroamericano.

Las presas son un nunca acabar, hacen que en muchos casos un ciudadano pierda de dos a tres horas por día en atascaderos que parecen hormigueros en épocas de crisis. Todo, absolutamente todo, nace en este país con al menos tres décadas de retraso, es parte de nuestra idiosincrasia o la cacareada democracia, el problema vial, era un hecho apabullante hace tres décadas, no fue de ayer, llevamos tres décadas, las presas de Cambronero nos traen recuerdos de tres décadas atrás, las curvas suicidas del Monte del Aguacate, la impredecible y mortal Ruta 32, que contra tanta advertencia y crítica llevó a cabo Daniel Oduber y sigue dando tantos problemas e incluso en su momento se le llamó un daño ecológico irreparable por parte de empresarios.

Hace unos años, escuchaba una conversación entre dos ex miembros de la JPS en la que ellos llamaban al juego de lotería y Chances “el impuesto de los tontos”, me disuadió de no convertirme en un comprador habitual; y es que verdaderamente el índice de probabilidades de ganar es sumamente pequeño, lo que convierte el juego en sí en una verdadera charada.
Regresando al tema del artículo, es imposible dejar de consumir más combustible del promedio por kilómetro (se calcula en un 40% más), con unas filas de primera y segunda velocidad o marcha, un recalentamiento de los motores que incide en su baja duración por exceso de recalentamiento, es decir un costarricense promedio de la GAM, deberá colocar junto al consumo mensual de combustible entre un sesenta y un setenta por ciento más de dinero. ¿Seremos tan tontos como dirigentes gubernamentales? Cabe la posibilidad, lo cual no es de extrañar, lo que sucede en otros campos del quehacer público lo demuestra: CCSS-ICE, etc. Pero entonces nace otra pregunta que debe remontarse a la época de Figueres el viejo 70-74: la nacionalización de las empresas importadoras de combustible, esto es la creación de RECOPE. En ese entonces se esgrimieron todo tipo de razones, éramos un estado empresario, ahí hubo una serie de incógnitas con la compra y asignación de las famosas gasolineras “Gasotica”.
El mundo siguió girando, todo siguió el curso que el estatismo le dio, mayoritariamente yerros que obedecían al viejo adagio, muy nuestro: “lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta” y de paso a ver qué nos toca. Y si el pésimo manejo de la red vial obedece además de a licitaciones cuestionables, también lo hace en base a un negocio del estado: el cobro de impuestos de RECOPE, a mayor consumo per cápita de petróleo, mayor cuota de ingresos por ese rubro a la hacienda pública. ¿Habrá un doble discurso en ese asunto? Porque no creo que solo sea para mantener los privilegios de una refinería que no refina más que salarios e impuestos. Le dejo a los entendidos este dilema, yo particularmente ya no creo en nadie, los años me mostraron cosas que me convirtieron en un verdadero escéptico.
(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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2 COMENTARIOS

  1. Si a lo expuesto le agrega que para el estado costarricense,los automoviles, a traves de los impuestos de importacion (53 %), los impuestos a los combustibles ,el impuesto al ruedo,Riteve y demas, le significan al estado el 22 % de sus ingresos.Ese es el circulo vicioso de enfrentar.

  2. Los vehículos no son la solución al problema de las presas, sin embargo la alternativa que es el transporte público tampoco lo es; el problema que tiene este país en ese tema es el desorden con que se urbanizó, casas revueltas con fábricas, comercio, edificios, etc, es un arroz con mango, esto hace imposible el desarrollar un sistema de transporte público eficiente. El corregir esta situación lleva décadas, cosa que hace que a los gobiernos de turno no les llame la atención atacar el problema ya que ellos no estarán en el poder cuando se concluya la obra para llevarse los aplausos.
    Lo que necesitamos es una seguidilla de gobiernos de personas desinteresadas, que en verdad quieran hacer las cosas bien, no solo ver los próximos 4 años y los intereses de sus partidos políticos y los sectores que los financian.

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