domingo 29, enero 2023
spot_img

El ordenamiento y la libertad

En el Parque Mora y Cañas, Puntarenas.

El lema de la Semana Morista 2018, que hoy culmina, es esta frase de don Juan Rafael Mora: “¡Paz, ventura y libertad a Costa Rica!” Él mismo da la clave interpretativa de los tres conceptos: “Gracias a la Providencia, nuestra patria se gobierna por sus propias leyes, mantiene por sí misma la paz y el orden social y propende a su engrandecimiento por medio del trabajo, productor de la riqueza pública”. El Padre de la Patria trazó la ruta certera de la Vía Costarricense. Quien lo siga, no se pierde.

Los ciudadanos anhelamos hoy un entendimiento a través del diálogo fecundo, en aras no solo de la eficiencia, sino de la justicia y la solidaridad. ¿Qué nos diría el Presidente Mora? Primero, que el orden social es indispensable para el desarrollo equilibrado y el bienestar de todos. Segundo, que la libertad es un bien supremo cuyo límite está en el respeto a los derechos de los demás.

Armando Vargas Araya. Cortesía

“Cimentemos el orden y la libertad”, proponía en 1856. Abogaba por la concordia que ataje el uso abusivo de la libertad en el decir o en el hacer. “La unión es la fuerza y la independencia. Prescindamos de lo pequeño, fútil y ominoso. Consagrémonos a lo que es honroso, útil y grande. El mísero interés y el egoísmo insociable no han producido más que la barbarie. Todo debe tender a la unidad y la armonía”.

Creía que “la tranquilidad interior es la primera condición de buen éxito para una Administración”. Por ello dispuso “perseguir con la misma firmeza a los perturbadores del orden y a los fautores de las discordias”.

Ciertamente, una sociedad dividida es débil, una sociedad unida es fuerte.

Sostenía que “los trastornos desacreditan la causa de la independencia, deshonran a la patria y refluyen no contra determinados individuos sino contra la sociedad en común, porque son comunes los intereses que se comprometen y comunes los males que se deploran. No olvidemos jamás que la libertad se pierde por sus propios excesos y se conserva cuando se hace de ella un uso racional y moderado”.

En circunstancias de agitación social y adversidad política, consideraba que “nuestros estatutos constitucionales no han tenido bastante en cuenta las pasiones humanas. Para contenerlas se necesita a menudo otro freno que el de una impotente legalidad. La Constitución deja más libertad a los opositores para estorbar la acción gubernativa, que al mismo Gobierno para hacer un útil empleo de sus facultades”. Don Juan Rafael procuró “restituir fuerza al principio de autoridad [a objeto de] proteger y servir a la nación”. Gobernó con puño de hierro en guante de seda.

No hay libertad sin responsabilidad. Como no hay derechos sin deberes.

En este aniversario 158 del asesinato que tronchó la vida del Presidente Mora, del general José María Cañas y de sus compañeros Mártires de la Libertad, acudimos a este sitio sagrado de nuestra cultura cívica, a rendirles homenaje de gratitud, y a buscar su luz que nos guíe en el conturbado sendero de la patria. Salgamos de aquí con renovada fe inquebrantable en el porvenir de Costa Rica.

(*) Armando Vargas Araya es Periodista, Escritor y Presidente de la Academia Morista.

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias