domingo 5, febrero 2023
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¿Justicia? …¿? No te has ido porque nunca estuvistes.

No se siente, no se presiente, no se mira, tampoco se divisa.  La justicia no tiene norte ni horizonte. Ni sol, ni luna, ni país, ni partido, ni himno, ni bandera.  La justicia no existe. Pienso en Honduras.

Dios liberó al pueblo de Israel de su esclavitud.  Pero los egipcios alimentaron a los judíos y uno de los suyos vivió en la corte del Faraón. En Honduras, en cambio, los esclavos mueren como quien ofrece moscas que escasamente viven un día.  El campesino y el obrero, en fin, el marginado que es mayoría, es el estiércol del oligarca, la bala del militar, la calumnia de la prensa, la complicidad de la Iglesia, y el virreinato de la Embajada.

Al migrante hondureño se le criminaliza cuando a los que hay que criminalizar es a los bandidos que gobiernan Honduras como si fuera un campo de concentración. No es como si lo fuera, es que Honduras es un campo de concentración.

Honduras produce pobreza y exporta pobreza. Conforme a la Cepal, después de Haití, Honduras es el país más pobre de América. Recién el Foro Social de la Deuda Externa ha medido que el nivel de pobreza alcanza al 67.4% de la población (un poco más de 5 millones de personas) y la mayoría de la gente no disfruta del derecho a la seguridad, la salud y la educación. Según el Banco Mundial, Honduras tiene un 64,5% de la población en situación de pobreza y un 42.6% en extrema pobreza (menos de 2,5 dólares al día). Honduras también es un lugar consumido por la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia y el flagelo de los militares, por el desempleo y el subempleo, todo en condiciones de perversidad.

Estados Unidos debe pagar un precio frente al desastre. ¿No acaso fue Hillary Clinton la que condenó el golpe de Estado contra Mel Zelaya?  ¿No fue acaso el 22 de diciembre del 2017, cuando el Departamento de Estado reconoció el doble fraude de Juan Orlando Hernández? Uno porque no podía reelegirse y lo otro porque perdió las elecciones. ¿Con qué cara la Embajada en Tegucigalpa, a través de Heidi Fulton, le dice a los migrantes que su “norte está en Honduras? ¿Pudo ser más cínica?

La tragedia de Honduras no empezó con el neoliberalismo y, mucho menos, con el robo descarado de las últimas elecciones. Lo inmediato de la presente tragedia empezó en 1936 con el dictador de más larga data: el general Tiburcio Carías Andino quien consolidó, a sangre y fuego, el estatus de república bananera del manicomio hondureño. Fueron dos décadas nefastas en las cuales el Ejército adquirió forma.  

El capitalismo hondureño es retrógrado en términos de un capitalismo “normal”; es atrasado, anacrónico, violento, un pésimo lugar para hacer negocios,  arisco al mercado interno y racista con sus apellidos árabe-palestinos de abolengo. En fin, es todo un adefesio.

Explotan al pueblo a la antigua, es decir, a punta de salvajadas. Desde la Independencia a la fecha, Honduras ha caminado 60 años en dictaduras y golpes militares, sin tomar en cuenta los gobiernos nacidos del fraude, como el actual, del maniático de Juan Orlando Hernández.

¿Dónde estas justicia?

Los costarricenses no podemos hacer mucho por los hondureños, pero igual, no podemos callar nuestra indignación. Porque lo menos que podemos hacer es informarnos de por qué escapan, de por qué Honduras es el infierno.

Trump anda feliz con esta crisis humanitaria.  Ahora, en plena campaña electoral para las elecciones de medio período, acusa a los demócratas de promover las caravanas, reavivando más la xenofobia entre la gente.  

¿Cuál es la moral de Donald Trump? ¿La de ser un encubridor de los asesinos del periodista Jamal Khashoggi, desmembrado vivo en una sede diplomática saudí?  En todo caso, el pueblo estadounidense debe saber que el imperio tiene una deuda histórica inconmensurable con el pueblo de Honduras. Costa Rica habrá de unirse a los esfuerzos de AMLO para dar un tratamiento serio a la tragedia de los migrantes centroamericanos. Hace bien, muy bien, el presidente Alvarado en cuestionar el talante antidemocrático de Daniel Ortega, pero igual debe cuestionar a otra dictadura cercana: la de Honduras.

¿Justicia? …¿?

No te has ido porque nunca estuvistes.

(*) Allen Pérez es Abogado

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