lunes 30, enero 2023
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Identifican ‘fósiles’ del gigante que dió forma a la Vía Láctea

Madrid, 2 Nov. (EUROPA PRESS).- Hace 10.000 millones de años, la Vía Láctea se fusionó con la gran galaxia Gaia-Encélado. Sus estrellas constituyen la mayor parte del halo del halo y formaron su disco grueso, dándole su aspecto inflado.

Una descripción de esta megafusión, descubierta por un equipo internacional liderado por la astrónoma de la Universidad de Groninga, Países Bajos, Amina Helmi, se publica ahora en la revista científica ‘Nature’.

Las galaxias grandes como nuestra Vía Láctea son el resultado de fusiones de galaxias más pequeñas. Una pregunta destacada es si una galaxia como la Vía Láctea es el producto de muchas fusiones pequeñas o de unas pocas grandes.

La profesora de Astronomía de la Universidad de Groninga, Amina Helmi, ha pasado la mayor parte de su carrera buscando «fósiles» en nuestra Vía Láctea, que podrían ofrecer algunas pistas sobre su evolución. Utiliza la composición química, la posición y la trayectoria de las estrellas en el halo para deducir su historia y, de ese modo, identificar las fusiones que crearon la Vía Láctea primitiva.

El segundo lanzamiento de datos reciente de la misión satelital Gaia el pasado abril le proporcionó a la profesora Helmi datos sobre alrededor de 1.700 millones de estrellas. Helmi ha estado involucrado en el desarrollo de la misión Gaia durante unos 20 años y formó parte del equipo de validación de datos en el segundo lanzamiento de datos.

Ahora, esta científica ha usado los datos para buscar rastros de fusiones en el halo. «Esperábamos hallar estrellas de satélites fusionados en el halo. Lo que no esperábamos encontrar era que la mayoría de las estrellas de halo en realidad tienen un origen compartido en una gran fusión», cuenta esta experta.

En concreto, encontró que la firma química de muchas estrellas de halo era claramente diferente de las estrellas ‘nativas’ de la Vía Láctea. «Y son un grupo bastante homogéneo, lo que indica que comparten un origen común», afirma, señalando que al trazar tanto la trayectoria como la firma química, destacaron claramente los «invasores».

Helmi explica: «Las estrellas más jóvenes de Gaia-Encélado son en realidad más jóvenes que las estrellas de la Vía Láctea nativas en lo que ahora es la región del disco grueso. Esto significa que el progenitor de este disco grueso ya estaba presente cuando ocurrió la fusión, y Gaia-Encelado, debido a su gran tamaño, lo sacudió y lo hinchó».

En un artículo anterior, Helmi ya había descrito una gran «burbuja» de estrellas que comparten un origen común. Ahora, muestra que las estrellas de esta mancha en el halo son los escombros de la fusión de la Vía Láctea con una galaxia que era un poco más masiva que la Pequeña Nube de Magallanes, hace unos 10.000 millones de años. La galaxia se llama Gaia-Encelado, en honor al gigante Encelado que en la mitología griega nació de Gaia (la diosa de la Tierra) y Urano (el dios del cielo).

Los datos sobre cinemática, química, edad y distribución espacial de las estrellas nativas de la Vía Láctea y los remanentes de Gaia-Encelado le recordaron a Helmi las simulaciones realizadas por un exestudiante de doctorado, hace unos diez años. Sus simulaciones de la fusión de una gran galaxia en forma de disco con la joven Vía Láctea produjeron una distribución de estrellas de ambos objetos, que está totalmente en línea con los datos de Gaia. «Fue increíble ver los nuevos datos de Gaia y darse cuenta de que los había visto antes», afirma.

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