lunes 28, noviembre 2022
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Números rojos que manan sangre… ¡Y se ocultaron!

De cal y de arena

Por lo que el Instituto Costarricense de Electricidad significa para el país, por las dimensiones y trascendencia de su legado, por lo arraigado que está en la identidad nacional, la noticia que recién se hizo del dominio público, dando cuenta de que sus cifras están en rojo en valores que sobrepasan cualquier pronóstico que pudiera haberse aventurado, estremeció a la Nación. Las pérdidas acumuladas en sus operaciones montan a 314.000 millones de colones que se acompañan de los 146 millones de dólares  (que se “se los llevó el Térraba”) a cuenta del Proyecto Hidroeléctrico Diquís y que pasan a irrecuperables… al menos por lo pronto.

Las finanzas del ICE están en rojo y sus autoridades recalcan que ello no es sinónimo de un derrumbe financiero propio de una quiebra. ¿Cómo es que se llegó a esa sima financiera, de la que el país no fue enterado?. Por razón de los riesgos que ello tiene y del legítimo derecho de esta sociedad a tener puntual noticia de lo que ocurre en una institución con la trascendencia que su misión asigna al ICE, información tan gruesa no debió ocultarse tanto tiempo.

Ha llegado a  su presidencia una profesional dispuesta a dar un giro de tuerca a la operación del ICE y a sus compromisos con la sociedad. La ingeniera Irene Cañas Díaz está determinada a documentar de cara al país y en concordancia con las políticas del gobierno, qué está sucediendo allí. Y sin buscar recodos ni recovecos, tras poner al día al presidente de la República de la cruda realidad financiera del ICE, notifica a Costa Rica los hechos. Cree en la rendición de cuentas y en la transparencia, cree en la necesidad de imprimir a la administración de la empresa pública el sentido de la eficiencia y cree que el gobierno central debe velar porque la gestión sea efectivamente eficiente.

Y si doña Irene –o alguien con sus atestados- no hubiera asumido la presidencia del ICE, ¿cuán riesgosa sería la marcha de la institución por el mismo rumbo?. La situación que la Ing. Cañas pinta, aunque no sofocante, sí es grave. ¿Es que quienes le precedieron en la presidencia y en sus gerencias no adoptaron medidas correctivas suficientes para alejar los inminentes peligros de una caída incorregible?  De seguro –y porque es habitual en esas esferas- no habrá asignación de responsabilidades. Pero deberían puntualizarse, no vaya a ser que quienes pecaron por error o por omisión sigan allí o continúen con vigencia burocrática.

El ICE no está libre de enemigos; los tiene y muy poderosos e influyentes. El hecho de que se demande una rendición de cuentas no hace parte de una trama dirigida a socavarle.

En las tareas encomendadas al ICE va el sello de una especialización refinada. Los proyectos demandan años de concepción, de estructuración y de ejecución. O sea, el tropezón financiero no surgió de pronto ni fue el producto de una determinada gestión política y administrativa. Su proximidad debió advertirse de unos años a esta parte y de su existencia debió notificarse al país.

Sé que los últimos consejos directivos y cuerpos gerenciales introdujeron medidas correctivas que resultaron insuficientes en hondura y anchura, obvio, ante las decisiones desequilibrantes que se impusieron al ICE con algún grado de contaminación política, como cuando algún gobierno impidió al Instituto accesar a fuentes internacionales públicas de crédito para financiar la indispensable expansión generadora y tuvo que recurrir a la onerosa generación térmica y a fideicomisos que surgieron como convidados de piedra para financiar obras con prestamistas privados de alto costo. O aquella imposición de una fuerte y asfixiante carga en la planilla por contratos laborales innecesarios. Es cierto que el ICE  apeló al fuerte endeudamiento en dólares -con todos los riesgos que ello tiene-  para asegurar el aprovisionamiento energético, pesada alternativa a la inminencia de los racionamientos. Y en el caso de la telefonía, arrastra la carga de los servicios fijos, una red onerosa en costos y problemática a la hora de asegurar su eficiente operación. A todo lo cual se añaden los tropiezos financieros en sus subsidiarias, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y Radiográfica Costarricense y las pifias imperdonables –que de todo ha habido en la larga zaga del ICE- de pesado impacto en las finanzas, como la compra de una empresa dedicada a suministros de servicios de televisión por cable que nunca despegó airosamente o los abruptos cambios en las herramientas de modernización en la gestión financiera que al parecer, fueron de no fácil y diligente aplicación.

Sin olvidar el factor descarrilador del rezago con que ARESEP autoriza los reajustes tarifarios.

Como lo ha advertido la Ing. Cañas, desde los años pasados en que ella se desempeñó como viceministra del MINAE había percibido “vientos de fronda” que no hicieron más que confirmarse en cuantía y gravedad al llegar a la presidencia del ICE y tener acceso a la letra menuda. El Instituto, insiste, no está en quiebra; está, sí, ante un grave reto que debe entenderse como un desafío para el país también y que obliga a una reinvención institucional de todo orden y género. En una amplia  entrevista que le hace el periodista Álvaro Murillo (UNIVERSIDAD, 14/XI/18) evidencia las precauciones que toma ante un suelo trepidante, como es el que asienta esa enorme e importante institucionalidad que hay tras las tres letras ICE. ¿Para qué desbaratar un modelo ejemplar en la generación y suministro de energía? ¿Para qué hablar de la carga burocrática? ¿Para qué desgastarse en una discusión sobre quién debe asumir la expansión energética, si lo pertinente es desarrollar el proyecto que sea óptimo ante determinada circunstancia,  sea o no de paternidad iceísta?

Las cuestiones están planteadas así por la Ing. Cañas con la convicción de que el gobierno no debe desentenderse de la necesidad de velar porque el ICE trabaje con eficiencia. Todo un reto, también de cara a una estructura operativa en buena medida anquilosada y burocratizada.

Hace rato el país debió ser enterado de la noticia de que las finanzas del ICE están en rojo.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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1 COMENTARIO

  1. Por mandatos especiales generadas vía OCDE, ya al ICE persiguen darle jaque mate, cuando bien sabemos tiene la fuerza económica para seguir adelante. Pero dormir con el enemigo en casa es nefasto y contraproducente, por cuanto el derrotismo nos demuestra cómo hasta la ARESEP, promulga esa liquidación. El ser el ICE líder principal en el área en producción de electricidad, podría remontarnos a ser un país independiente a los usureros mundialistas que lucran con el petróleo. Producir y vender electricidad no se vale para esos tragarotes que quieren este y otros negocios en Costa Rica, para seguir la explotación de siempre. Por ello, frenaron los proyectos para generar más electricidad y hacernos dependientes de los intereses privados. Y eso no se vale.

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