martes 29, noviembre 2022
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Enaltecidos estándares en la fiscalización democrática

Palabras en la presentación del Premio Joaquín Vargas Coto 2018 a la señora doña Iary Gómez Quesada.

Galería de Próceres y Libertadores de América,

Asamblea Legislativa, 28 de noviembre de 2018.

La Fundación Joaquín Vargas Coto nos convoca hoy a la premiación de la empresaria y periodista Iary Gómez Quesada, gerente general del Grupo Extra, en reconocimiento de sus luchas en pro de la libertad de expresión y la independencia periodística. Sobresalen el rol protagónico del Diario Extra y las otras empresas del conglomerado comunicacional, en el ejercicio del control democrático sobre los poderes del Estado y, específicamente, su prolongado papel de investigación y denuncia en el caso de El cementazo.

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Esta Fundación se estableció hace 18 años, con el ahorro de los dineros que había recibido por concepto de viáticos el entonces diputado don José Miguel Corrales, cuyo renombre parlamentario se menciona con respeto en todos los confines de la república. Si Montesquieu escribiese de nuevo Del espíritu de las leyes, don José Miguel considera que necesariamente debería incluir la esfera de la comunicación entre las funciones que rigen a la sociedad actual, pues controlan y equilibran a los poderes del Estado.

La Fundación decidió honrar con su nombre, a la figura ejemplar del gran periodista y escritor que fuera don Joaquín Vargas Coto –progenitor de una estirpe de comunicadores y personalidades públicas–, en memoria del vigoroso ejercicio que él realizó de su libertad de conciencia, libertad de pensamiento y libertad de expresión, con ejemplar maestría en el dominio de la lengua española.

El propósito principal de la Fundación es premiar con un pergamino al mejor periodista que se ocupa de trabajar la información de carácter político nacional. Entre sus fines también está apoyar investigaciones educativas, benéficas, artísticas, literarias, científicas y, en general, todas aquellas que signifiquen bienestar y desarrollo de interés social y periodístico. Igualmente, puede promover –por sí o en unión de otras entidades– seminarios, conferencias y reuniones públicas relacionados con sus propósitos, dentro del más enaltecido espíritu público.

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Hace 17 días, en el Foro de París por la Paz, el señor presidente de la República, don Carlos Alvarado Quesada, representó con fidelidad a los costarricenses en el lanzamiento de un proceso político global sobre información y democracia. Junto con los gobernantes de Burkina Faso, Canadá, Dinamarca, Francia, Letonia, Líbano, Lituania, Noruega, Senegal, Suiza y Túnez, se estableció el compromiso de acordar los objetivos que garanticen el ejercicio del derecho a la información en el contexto tecnológico y político del siglo XXI. Desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948, los jefes de Estado de los países democráticos no se habían movilizado de manera tan firme a favor de la libertad, la independencia, el pluralismo y la fiabilidad de la información.

“La digitalización, la cuarta revolución industrial y el cambio climático constituyen nuevos desafíos a la democracia, la verdad y la vida misma”, dijo don Carlos. “Como presidente y periodista, apoyo la iniciativa que definirá un marco internacional de referencia sobre información y democracia. Deben garantizarse mejor los principios de la libertad de expresión, el pluralismo y la integridad de la información. El acceso a los hechos y al conocimiento de la realidad actual, es un derecho fundamental. Debemos guiarnos por la empatía, la ética, la razón y el valor”.

Es que, en efecto, el espacio global de la comunicación y la información es un bien común de la humanidad –no reductible a una dimensión comercial–, cuyo valor social, cultural y democrático debe ser protegido. Su gestión es responsabilidad de todos y debe realizarse a través de instituciones democráticas.

Como bien dice la Declaración internacional sobre la Información y la Democracia, de este 5 de noviembre, el control político de los medios de comunicación, el sometimiento de la información a intereses individuales, la creciente influencia de actores corporativos que escapan al control democrático, la desinformación masiva en línea, los actos violentos contra reporteros y editores, y el debilitamiento del periodismo de calidad, amenazan el ejercicio del derecho al conocimiento.

La verdad, que puede tener múltiples formas, se basa en la correspondencia de la realidad con las percepciones, así como en pruebas, lo más fidedignas posibles, obtenidas a través de métodos científicos, académicos, periodísticos o de otras prácticas profesionales para producir información confiable y conocimiento. El compromiso con la libre búsqueda de la verdad, la precisión de los hechos y el principio de “no causar daño” es necesario para preservar la integridad de la información. Difundir información engañosa o incorrecta, o encubrir información que debería darse a conocer, puede perjudicar la aptitud de los individuos para comprender lo que sucede en su entorno y el desarrollo de sus capacidades.

Los conflictos de interés no expresados en el campo de la información son una amenaza para la libertad de opinión; los contenidos publicitarios o promocionales deben ser identificados claramente como tales. Los periodistas deben comprometerse a tratar la información de manera que esta sirva al interés general y al respeto de los derechos fundamentales de los individuos. Motivados por la búsqueda de la verdad, deben esforzarse por mostrar los hechos de manera imparcial, dejando de lado sus propios intereses y prejuicios, rechazando cualquier forma de connivencia y procurando que su trabajo no se vea afectado por conflictos de interés.

La iniciativa de los doce mandatarios anunciada en París y la citada declaración de una omisión conformada por 25 personalidades de 18 nacionalidades, como los premios Nobel Amartya Sen, Joseph Stiglitz o Mario Vargas Llosa, coinciden en mucho con la razón de ser de nuestra Fundación Joaquín Vargas Coto.

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Un maestro de vida, el gran periodista intelectual que fue don Julio Scherer García, director del diario Excélsior de México, enseñaba que “políticos y periodistas se buscan unos a otros, se rechazan y vuelven a encontrarse para tornar a discrepar. Son especies que se repelen y se necesitan para vivir. Los políticos trabajan para lo factible entre pugnas subterráneas; los periodistas trabajan para lo deseable hundidos en la realidad. Entre ellos el matrimonio es imposible, pero inevitable el amasiato”.

Ciertamente, los periodistas suelen resultar incómodos en la democracia. Su deber es fiscalizar a quienes ejercen los poderes públicos, y hablar bien de ellos cuando acierten. Hay quienes creen que los practicantes del periodismo deberían llevar tatuado en la frente: “No somos amigos de los políticos”.

Nos reunimos aquí para celebrar la confrontación permanente entre la prensa y el poder, la pluma y el cetro, cotejo que generalmente saca chispas y, en ocasiones, genera luz útil en el propósito de enderezar los caminos de la democracia.

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El Premio Joaquín Vargas Coto 2018 se otorga a la empresaria y periodista Iary Gómez Quesada, en reconocimiento al Diario Extra y los demás medios de comunicación de su grupo empresarial, que iniciaron y sostuvieron –en solitario y sin descanso– la investigación periodística sobre el caso popularmente conocido como El cementazo. Posteriormente, otros medios de comunicación se unieron a las denuncias de los hechos que pusieron en marcha la investigación parlamentaria sobre el tráfico de influencias en el trámite de unos préstamos concedidos por la banca estatal a una empresa particular para la importación de cemento desde la China. El cementazo ha sido la primera investigación periodística y parlamentaria en la historia nacional que pone de manifiesto la penetración simultánea de la corrupción en los tres poderes del Estado. El Grupo Extra y sus colaboradores que participaron en el proceso de las pesquisas periodísticas, elevaron los estándares de valor, perspicacia y tenacidad en la fiscalización democrática de la prensa a los funcionarios públicos, simples depositarios de la autoridad con responsabilidad personal en el cumplimiento de sus deberes.

Este premio reconoce cuatro décadas de trayectoria del Grupo Extra, preeminente por su apego a los principios democráticos del pluralismo, la libertad, la dignidad y la tolerancia, al igual que los ideales de la razón y el entendimiento. Su existencia es garantía de una verdadera comunicación entre individuos, culturas, pueblos y naciones, y contribuye al respeto de los derechos humanos, la concordia civil, la paz, la vida y la preservación del medio ambiente. La Fundación Joaquín Vargas Coto rinde tributo a la memoria de su fundador, don William Gómez Vargas.

(*) Armando Vargas Araya, Escritor y periodista

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1 COMENTARIO

  1. FELICITACIONES DIARIO EXTRA. EL CUAL NO HA TENIDO PELOS EN LA LENGUA EN CANTAR CUATRO VERDADES A LOS NUEVOS Y TRADICIONALES CORRUPTOS DE SIEMPRE. LA MANIPULACIÓN DE CIERTOS MEDIOS HA FOMENTADO LA PERDIDA DE CREDIBILIDAD Y RESPETO POR CUANTO, YA SON MUCHAS VECES SU EVIDENTE PARCIALISMO. VENDIDOS A CUANTO INTERÉS LOS COMPREN, SON CAPACES DE APLASTAR DE PLANO A COSTA RICA. ADELANTE SRA. IARY GÓMEZ Y CO., QUE LOS COSTARRICENSES NECESITAMOS DE SU VALIOSO CONCURSO.

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