sábado 2, julio 2022
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Costa Rica vivió un 2018 marcado por polémica reforma fiscal y extensa huelga

San José, 10 dic (EFE).- El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, empleó sus primeros meses en el cargo en impulsar una polémica reforma tributaria que pretende estabilizar las finanzas, pero que es rechazada por un sector de la oposición y los sindicatos, que protagonizaron una extensa huelga contra el proyecto.

Alvarado, quien ganó las elecciones en segunda ronda en abril pasado frente al conservador evangélico Fabricio Alvarado, dio prioridad en los primeros meses de gestión al impulso del plan fiscal, que finalmente fue aprobado el 3 de diciembre por el Congreso.

El presidente firmó de inmediato la reforma tributaria y aseguró que con ello el país evitó una crisis económica similar a la de la década de 1980, cuando hubo una fortísima devaluación de la moneda e incremento del desempleo y la pobreza.

«Con la aprobación de la reforma Costa Rica ha evitado una crisis y da un paso que trae estabilidad y confianza», afirmó Alvarado, que anunció que a partir de ahora sus prioridades serán iniciativas y proyectos de ley para reactivar la economía, reformar el Estado, la educación y favorecer la inclusión social.

Según el Gobierno, la reforma fiscal estabilizará las finanzas públicas y generará confianza en los mercados internacionales para que el país tenga acceso a crédito en mejores condiciones.

Los sindicatos comenzaron una huelga indefinida el 10 de septiembre que poco a poco fue perdiendo fuerza, pero que aún a inicios de diciembre era mantenida por dos sindicatos de docentes.

Los sindicatos aseguran que la reforma fiscal empobrecerá al país porque afecta a las clases medias y bajas, así como a los trabajadores del sector público por las reducciones a pluses salariales.

La huelga causó serios trastornos al curso lectivo, que terminará de manera irregular en la mayoría de centros educativos.

Los primeros diez días del paro fueron los más convulsos con bloqueos de carreteras, puertos y de los accesos a los centros de distribución de combustibles, lo que obligó al Gobierno a utilizar la fuerza para mantener activos esos servicios.

Esos días generaron pérdidas de al menos 90 millones de dólares al sector exportador por la lentitud en la operación de los puertos, cientos de reservas de turistas canceladas, y unas 3.000 cirugías médicas postergadas, entre otros daños.

El Gobierno no cedió a las presiones de la huelga, pero tampoco pudo conseguir un acuerdo con los sindicatos en unas extensas jornadas de diálogo.

«El déficit fiscal es un problema que Costa Rica ha prorrogado por mucho tiempo y mi Gobierno está determinado a resolverlo», declaró Alvarado en una entrevista con Efe en octubre.

El 5 de octubre el Congreso aprobó en primer debate la reforma y el 23 de noviembre la Sala Constitucional emitió un fallo en el que no encontró vicios de inconstitucionalidad en la iniciativa, lo que facilitó su segunda y definitiva votación legislativa.

La reforma convierte el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado de la misma tasa pero que gravará los servicios, y de manera diferenciada algunos productos de la canasta básica y los servicios privados de salud, e incluye cambios en el impuesto sobre la renta, la renta global y medidas para contener el gasto público.

Según el Banco Central, la reforma generaría ingresos nuevos por 1,2 % del producto interno bruto (PIB), y si se le suman las medidas de recortes y contención del gasto que incluye, el impacto sería cercano al 3,7 % del PIB en el 2022.

Se busca paliar el déficit, calculado en el 7,1 % del PIB para 2018, y frenar el crecimiento de la deuda, que cerrará en el 53 % del PIB este año.

El plan fiscal también le ha costado a Alvarado un fuerte desgaste político y baja popularidad, reflejado en la encuesta de noviembre del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR).

Esa medición indicó que el 83 % califica de manera negativa la situación económica del país, un 70 % considera que el rumbo es malo, mientras las opiniones negativas a la labor de Alvarado suman 52 %, contra 30 % de opiniones favorables.

El 2018 también fue un año atípico para Costa Rica en el sector turismo, uno de los principales motores de su economía, debido al asesinato de tres turistas extranjeras: la española Arantxa Gutiérrez López, la mexicana María Trinidad Matus Tenorio, ambas en agosto en crímenes distintos, y en diciembre la estadounidense-venezolana, Carla Stefaniak.

Las autoridades han detenido a los sospechosos de estos tres casos, pero reconocen que existe preocupación por los hechos de violencia.

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