viernes 2, diciembre 2022
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Nuestras montañas son vitales para el suministro de bienes y servicios ecosistémicos

Se estima que alrededor del mundo viven mil millones de personas en zonas de montañas.  Además, gran parte de la población depende de las zonas montañosas para abastecerse de agua, alimentos y energía limpia.

Las montañas ocupan un 12% de la superficie del planeta, proporcionando servicios ecosistémicos esenciales para los medios de vida de billones de personas.  Aunque los países con las principales regiones de montaña en el mundo son muy diferentes entre sí, ciertas características, particularmente, los retos y oportunidades para el desarrollo sostenible, hacen que una mirada específica a las montañas sea necesaria para hablar de políticas y lograr acuerdos internacionales, regionales y nacionales.

Las montañas son centros de biodiversidad agrícola por excelencia y originan muchos de los alimentos que consumimos a diario, como el arroz, las papas, la quinua, los tomates y la cebada. Cabe resaltar, que 6 de los veinte cultivos alimentarios más importantes tienen su origen en las cordilleras.

Sin embargo, las montañas son el hogar de algunas de las poblaciones que más padecen de hambre en el mundo con una gran vulnerabilidad a la escasez de alimentos y a la malnutrición. Aproximadamente, 1 de cada 3 habitantes de las montañas en los países en desarrollo está expuesto al riesgo de sufrir inseguridad alimentaria.

A partir del 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 11 de diciembre, el Día Internacional de las Montañas. Este día internacional es una gran oportunidad para crear conciencia sobre la importancia de las montañas para la vida. También, para resaltar las oportunidades y limitaciones en el desarrollo de las cordilleras y para construir asociaciones que traerán cambios.

En Costa Rica, la conmemoración del Día Internacional de la montaña y el Día Nacional de las Zonas Protectoras, se realizó el 21 de noviembre, en la Zona Protectora de Tiribí, con la participación del Ministerio de Ambiente y Energía, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, El Instituto Meteorológico Nacional y la Municipalidad de la Unión.

El Día Internacional de las Montañas brinda la oportunidad de destacar el hecho de que las montañas están bajo presión y cómo el clima, el hambre, la malnutrición y la migración, afectan a las tierras altas y, por tanto, la importancia de asegurar que el desarrollo sostenible de las montañas se integre en la Agenda 2030 y en la aplicación del Acuerdo de París.

Este año, el lema se centra en que las montañas son importantes para la protección del agua, la reducción del riesgo de desastres, la alimentación, el turismo, la juventud, pueblos indígenas y la biodiversidad.

Con el propósito de reconocer a nivel global, la función fundamental que desempeñan en el suministro de bienes y servicios ecosistémicos esenciales para el planeta y su vulnerabilidad frente al cambio climático.

Por lo tanto, es necesario que los países intensifiquen sus esfuerzos para aumentar la atención sobre nuestras montañas. La integración de esfuerzos y la gestión integrada mediante un enfoque ecosistémico permitirá fortalecer la conservación, el manejo y uso sostenible de los recursos naturales, y de la biodiversidad en las montañas, con el fin de mejorar la calidad de vida de las poblaciones de las tierras altas y bajas.

Las montañas proporcionan entre el 60% y el 80% de todos los recursos de agua dulce. Asimismo, albergan el 25% de la biodiversidad terrestre y el 28% de los bosques del planeta.

Sin embargo, enfrentan amenazas debido al cambio climático, la degradación de las tierras, la sobreexplotación y los desastres naturales, con consecuencias devastadoras para las futuras generaciones, las comunidades y los ecosistemas de montaña.

Por ejemplo, desde el 2005, el deshielo de los glaciares se ha duplicado y esto afecta los suministros de agua dulce para millones de personas.

Por otra parte, reconocemos que muchas zonas montañosas albergan antiguas comunidades indígenas, con una gran riqueza de conocimientos acumulados a lo largo de generaciones y que han desarrollado técnicas tradicionales para adaptarse y enfrentarse a la variabilidad climática.

Según el sistema de clasificación desarrollado a nivel global por el Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-WCMC), se estima que un 46,75% del territorio costarricense, corresponden a áreas de montañas. En cuanto a asentamientos humanos un 1,96% se encuentran en áreas de montañas.

Actualmente, tenemos como desafío promover el diálogo, el intercambio de información y experiencias entre actores nacionales y regionales sobre los aciertos y los retos en materia de gestión de la biodiversidad, servicios ecosistémicos y cambio climático en las montañas.

También, es necesario generar conocimiento técnico científico para la conservación, manejo sostenible y la rehabilitación de la biodiversidad y de ecosistemas de montaña, integrados en un paisaje donde convergen diferentes actividades productivas relacionadas a la producción agropecuaria, el turismo y el desarrollo empresarial y social.

Definitivamente, no podemos olvidarnos que nuestras montañas son la fuente de agua dulce, energía, alimentos y recursos que serán cada vez más escasos en el futuro, por lo tanto, debemos actuar para protegerlas.

(*) Octavio Ramírez Mixter, Coordinador Residente de la Representación de la FAO en Costa Rica.

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