viernes 30, septiembre 2022
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Aclaración de la Fundación Centro de Estudios Sociales y políticos Manuel Mora

La Fundación Centro de Estudios Sociales y políticos Manuel Mora ante los constantes ex abruptos expuestos por algunos, tal vez sin mala intención a raíz del algún comentario sobre lo que acontece en la hermana República e Venezuela y que perjudican la imagen del Benemérito de la Patria Manuel Mora Valverde, por faltar a la verdad, nos permitiremos reproducir algunos textos de esa época al fin de exponer en palabras de los plenos del CC lo que fue suficientemente discutido y es parte de un resolución del partido de los comunistas .

Vamos a destruir esa calumnia y a restablecer la verdad poniendo para eso al descubierto la verdadera conducta de todos los partidos políticos costarricenses…, poco más o menos con esas palabras inicia el análisis hecho por la dirección del partido Vanguardia Popular en el documento titulado “Lucha cívica, acciones de masas y Programa patriótico y democrático”, San José, 26 de febrero de 1955.  Como un documento que pretende hacer una completa y detallada recapitulación de los acontecimientos políticos más importantes ocurridos desde 1948 a esta parte (1955). Los párrafos que citaremos están en las páginas 331 y subsiguientes del libro en revisión por la Editorial Costa Rica intitulado “Discursos, ponencias y otros escritos, 1931-1985” y que conformará parte de la colección patria, de esa editorial.

…. El Sr. Ulate aceptó la proposición de Monseñor Sanabria. Los delegados antes dichos formularon entonces el siguiente plan, que también aceptó Ulate: el Dr. Ovares formaría un gabinete de concertación nacional, con representantes de todos los partidos políticos; y ejercería la Presidencia de la República durante un año, al cabo del cual convocaría a elecciones libres y democráticas. Otilio Ulate firmó un documento dirigido a Figueres, pidiendo aceptar el arreglo y poner fin a las hostilidades, documento que Monseñor Sanabria en persona llevó hasta el Cuartel General figuerista. Pero el Dr. Calderón Guardia y su plana mayor, a pesar de que Ovares era calderonista, se dedicaron a boicotear la transacción por medio de rumores y de jactanciosas declaraciones de prensa y radio, haciéndole así el juego a Figueres, y también a la Embajada yanqui que estaba empeñada en imponer como candidato de transacción a un dócil instrumento del Departamento de Estado. Por eso fracasó el arreglo y por eso continuó la guerra civil.

Como podemos ver era claro y evidente que los Estaos Unidos en el marco de la “guerra fría” tenían todo el interés de mandar en este país, pero recordemos como el partido comunista veía la situación en el caribe y para despejar los nublados del día permítanos transcribir del citado documento lo siguiente:

            Al desatarse la guerra civil esa presión aumentó, dirigida primeramente a imponer una transacción conveniente a los intereses y objetivos del imperialismo en Costa Rica; y luego, al agravarse la situación, a conseguir también un aplastamiento brutal de Vanguardia Popular. En estas descaradas maniobras de presión el Departamento de Estado llegó hasta amenazar con invadir directa o indirectamente el país. El propio Marshall, que participaba entonces como Secretario de Estado de los Estados Unidos en la Conferencia de Bogotá, hizo saber desde allí que no se iría de Colombia sin dejar antes garantizadas las dos fronteras del Canal de Panamá: la de Colombia-Panamá y la de Panamá-Costa Rica. Intimidado por esas amenazas de invasión (según declaró en carta enviada posteriormente a Manuel Mora y Calderón Guardia), Picado capituló, pero haciéndolo a espaldas de Vanguardia Popular y del Calderonismo. Los arreglos de esta capitulación se efectuaron en la Embajada de México y con la intervención del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país. (Pag.336).

Entonces se efectuaron las siguientes preguntas … (¿Podíamos nosotros, con los hombres que teníamos sobre las armas, y en las circunstancias de aquel momento, desconocer lo hecho por el Presidente Picado y continuar solos la lucha contra Figueres? ¡Eso hubiera deseado el Ministro Americano! ¡Inmediatamente se nos habría declarado rebeldes! Y entonces América entera hubiera contemplado en silencio, como en silencio había contemplado hasta aquel momento nuestra lucha, ¡cómo los obreros costarricenses eran cazados y exterminados por la Guardia Nacional Nicaragüense y, en último extremo, por los propios soldados del Tío Sam, y cómo se instauraba en Costa Rica una satrapía caribeña más!)

Cuando Manuel Mora fue llamado a la Embajada de México, el embajador mexicano, señor Ojeda en un aparte le informó lo siguiente: a) —que no se le llamaba para discutir, porque el asunto estaba ya resuelto definitivamente, sino para pedirle que ordenara el desarme de las milicias vanguardistas, ya que Teodoro confesaba, no poder intervenir en eso; b) —que el Presidente había entregado su capitulación al Ministro Americano, sin poner condiciones ni exigir garantías de ninguna clase, y para que el diplomático yanqui arreglara las cosas como mejor quisiera; c) —que esa actitud del Presidente Picado era una vergüenza y una humillación para Costa Rica; y, d) — que algunos diplomáticos latinoamericanos habían intervenido entonces con el fin de evitarle a nuestro país ese bochorno, logrando así que el arreglo resultara de la intervención del Cuerpo Diplomático, y logrando además una única garantía: la vida y hacienda para todos los anti-figueristas (Así dijo el señor Ojeda, pero nosotros comprobamos después que el Ministro Americano estaba usando en esa ocasión al Cuerpo Diplomático como cortina de humo, que le permitiera disimular un poco ante el mundo su descarada imposición). Ya ante los diplomáticos allí reunidos, el c. Mora declaró que ni él ni nadie podía pedirle su desarme a la clase trabajadora sin que previamente se hubieran obtenido, junto con la garantía ya lograda, por lo menos los siguientes compromisos: mantenimiento de las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo e incluidas ya en la Constitución; amnistía general; no persecución contra los partidos perdidosos y la libertad de acción legal para todos los partidos políticos, incluso para el partido de la clase obrera; no persecución contra los sindicatos obreros y campesinos y libertad de acción legal para ellos; indemnización para todas las viudas y para todos los huérfanos de los combatientes caídos, sin distingos de ninguna clase; y dinero para licenciar casi tres mil hombres que Vanguardia Popular tenía sobre las armas…

…Se prolongaron las conversaciones en la Embajada de México. Los diplomáticos dijeron aceptar, en principio, la necesidad de dar garantías al pueblo en armas, e insinuaron la conveniencia de que Figueres participara, personalmente, en la discusión de tales garantías; y como el cura Núñez, que ya intervenía en carácter de delegado de José Figueres, declarara que éste no se movería de Cartago, el c. Manuel Mora ofreció trasladarse él a aquella ciudad. De allí surgió la famosa entrevista Mora-Figueres, efectuada uno o dos días después en El Alto de Ochomogo y a avanzadas horas de la noche… (337).

…Esas conversaciones en la Embajada de México duraron varios días. El nuevo rumbo que comenzó a tomar el arreglo desde la primera intervención de Manuel Mora no podía agradar al Departamento de Estado como la mejor solución, … Lo cierto es que por esos mismos días nos llamó Calderón Guardia para enterarnos de que poseía una «nueva» fórmula de triunfo ofrecida por Somoza: el Gobierno se trasladaría a Liberia, y la Guardia Nacional Nicaragüense entraría a Costa Rica para derrotar a Figueres. ¡La misma proposición Somoza-Berbaum, pero sin incluirnos a nosotros, para que tragáramos el anzuelo! Rechazamos esa fórmula y una vez más nos pronunciamos contra la intervención extranjera… (ind)… » el deber nuestro es luchar para que el problema de Costa Rica lo resolvieran los propios costarricenses. Esta opinión nuestra ya se la habíamos expuesto a Calderón y a Picado, por escrito, en los primeros días de la guerra civil. (ind), : en el archivo del Centro de Estudios, Políticos y Sociales Vicente Lombardo  Toledano, en ciudad de México encontramos una carta con fecha de esos días antes del la firma del Pacto de Ochomogo , en la cual Manuel Mora Valverde, solicita el envío de hombres con preparación en el trabajo militar dado que nuestros improvisados comandantes carecían de esta, “pide pilotos, cañones, morteros y fusiles” dado que el gobierno de Picado habría entregado estas armas al títere de los gringos “Somoza”, este documento estará a disposición de lo interesados en el libro indicado.

… nos llegaron los primeros rumores de la invasión somocista, y con base en ellos. Manuel Mora aceleró su ya mencionada entrevista con José Figueres, a raíz de la cual el cura Núñez firmó, en nombre del llamado «Ejército de Liberación», y en la Embajada de México, las garantías exigidas por nosotros para efectuar el desarme de los obreros de Vanguardia Popular… (pag.338)

…Lo cierto era que la invasión de Somoza estaba en marcha; que centenares de guardias nicaragüense se hallaban ya en Villa Quesada; y, más aún, que militares del Gobierno habían sacado apresuradamente del Bella Vista y otros cuarteles, incluso del de Heredia y de Alajuela, las mejores armas que mantenían ocultas, así como abundante parque, para trasladar luego todo eso en camiones a Villa Quesada y entregarlo allí, como lo hicieron, a los invasores extranjeros. El objetivo era desarmar a Vanguardia Popular. ¡Y la Guardia Nacional Nicaragüense, instrumento del imperialismo yanqui, con el pretexto del comunismo en armas… (ind)!

En esa misma reunión Manuel Mora declaró, ante los 340 diplomáticos allí presentes, que el país no se encontraba ya frente a una simple guerra civil, sino frente a una invasión extranjera de alcances muy serios y peligrosos para los destinos de Costa Rica; y que en este caso nuestro Partido, que para evitar tal amenaza acaba de comprometerse a deponer las armas…(ind).

… Nosotros nos comprometimos a desarmarnos en la capital, y Figueres a hacerlo al mismo tiempo en Cartago. Nosotros cumplimos, Figueres no. Recibimos, del Gobierno Transitorio que había sido improvisado, doscientos mil colones para licenciar más o menos tres mil milicianos vanguardistas, muchos de los cuales eran trabajadores bananeros que necesitaban viajar en ferrocarril, luego en lancha y otra vez en ferrocarril para llegar hasta sus lejanos sitios de trabajo. Manuel Mora recibió ese dinero de manos del Lic. Don Miguel Brenes y haciéndolo constar en un acta debidamente firmada y protocolizada, dinero que comenzaron a distribuir en el local de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica tres de los compañeros más responsables del Partido se hicieron cargo de la misión, a razón de cien colones para cada miliciano y al mismo tiempo que se les recibían las armas. Pero cuando los numerosos soldados y voluntarios que todavía permanecían en los cuarteles del Gobierno supieron que nosotros estábamos repartiendo dinero, acudieron al local de la Confederación a reclamar su parte ellos también. No estaban incluidos en nuestros batallones, pero no podíamos negarles una ayuda. Se redujo la cuota, se agotó el dinero, y muchos quedaron sin recibir un centavo. Don Miguel Brenes, comprobando lo que allí ocurría, agregó cincuenta mil colones que fueron distribuidos en cuotas más modestas. En total, doscientos cincuenta mil colones. ¡Este dinero es el dinero que algunos mal intencionados afirman que sirvió para comprar a los dirigentes de Vanguardia Popular, y aquí otros dicen que Manuel Mora se llevó para México!…         (pag.339).

Es evidente que quienes ladran lo hacen porque nunca tendrán la altura del benemérito de la patria y cuidado no son las voces de lobos disfrazados de oveja, por hoy dejaremos esto aquí e invitamos a quienes se creen doctos en esta materia a buscar los documentos de los plenos de la época, nuestra intención es ser files con los hechos y nuestro compromiso con los pueblos de Nuestra América.

(*) Fundación Centro de Estudios Sociales y políticos Manuel Mora

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1 COMENTARIO

  1. Qué habría pasado frente a una invasión de los marines yankis, seguramente nada diferente a lo que sucedió, los comunistas fueron expropiados, despojados de sus trabajos, acosados, maltratados, enviados a la cárcel y algunos asesinados, los sindicatos clausurados, el partido de los comunistas puesto fuera de ley durante 27 años. Qué peor pudo suceder?

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