sábado 24, septiembre 2022
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Los riesgos de las tormentas solares masivas están subestimados

Madrid, 13 Mar. (EUROPA PRESS).- Las tormentas solares pueden ser incluso más poderosas de lo que han demostrado hasta ahora las mediciones a través de observaciones directas, según una cantidad creciente de investigaciones.

Durante los últimos 70 años, los investigadores han estudiado las tormentas solares mediante observaciones instrumentales directas, lo que ha permitido comprender cómo pueden representar un riesgo para la red eléctrica, varios sistemas de comunicación, satélites y tráfico aéreo. Se produjeron dos ejemplos de tormentas solares severas en los tiempos modernos que causaron grandes cortes de energía en Quebec, Canadá (1989) y Malmö, Suecia (2003).

Los científicos detrás de un nuevo estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, han utilizado muestras perforadas de hielo, o núcleos de hielo, para encontrar pistas sobre tormentas solares anteriores.

La Tierra está siendo constantemente bombardeada por partículas cósmicas; pero, a veces la corriente de partículas es particularmente fuerte cuando una tormenta solar barre el pasado. Las tormentas solares están formadas por partículas de alta energía desatadas desde el sol por explosiones en la superficie de la estrella.

Los núcleos estudiados provienen de Groenlandia y contienen hielo formado a lo largo de los últimos 100.000 años. El material contiene evidencia de una tormenta solar muy poderosa que ocurrió en 660 después de la era común. «Si esa tormenta solar hubiera ocurrido hoy, podría haber tenido efectos graves en nuestra sociedad de alta tecnología», dice Raimund Muscheler, profesor de Geología en la Universidad de Lund.

El nuevo estudio significa que se ha descubierto un tercer caso conocido de una tormenta solar masiva que se remonta en el tiempo a través de observaciones indirectas en el propio archivo de la naturaleza. Muscheler también participó en una investigación que confirmó la existencia de otras dos tormentas solares masivas, utilizando ambos núcleos de hielo y los anillos de crecimiento anual de árboles viejos. Estas tormentas tuvieron lugar en 775 y 994 de nuestra era.

El profesor Raimund Muscheler señala que, a pesar de que estas tormentas solares masivas son raras, el nuevo descubrimiento muestra que son un efecto natural recurrente de la actividad solar. «Es por eso que debemos aumentar la protección de la sociedad nuevamente ante las tormentas solares», dice en un comunicado.

La evaluación de riesgo de hoy se basa en gran medida en observaciones directas realizadas durante los últimos 70 años, pero Muscheler sugiere que es necesario realizar una reevaluación en vista de las tres tormentas solares masivas que se han descubierto.

Argumenta que existe la necesidad de una mayor conciencia de la posibilidad de tormentas solares muy fuertes y la vulnerabilidad de nuestra sociedad. «Nuestra investigación sugiere que los riesgos están actualmente subestimados. Necesitamos estar mejor preparados», concluye.

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