domingo 4, diciembre 2022
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Fascista, admirador de Trump que quería acabar con «los invasores extranjeros»

Sidney, 15 mar (RT/Sputnik).- Horas antes del ataque terrorista de este viernes en Nueva Zelanda, en el que perdieron la vida al menos 49 personas, el principal sospechoso de la masacre había publicado un manifiesto en el que explicó los motivos y objetivos de su ataque y expuso sus ideas radicales contra la inmigración masiva.

El hombre, descrito en los medios como de piel blanca y cabello rubio corto, se identifica como Brenton Tarrant, de 28 años, y afirma que es originario de Australia. Las autoridades de ese país han confirmado que una de las cuatro personas detenidas por los tiroteos es de nacionalidad australiana.

En el texto de 73 páginas, titulado ‘El gran reemplazo’, el supuesto atacante reconoce que sus acciones corresponden a un «ataque terrorista», al que califica como «antiinmigración» y vincula al «reemplazo antiétnico» y el «reemplazo anticultural».

Tarrant escribió que, si sobrevivía, estaría listo para enfrentarse ante la Justicia y se declararía inocente, pero de ser encarcelado tiene esperanza de ser liberado posteriormente. «También espero un eventual Premio Nobel de la Paz«, escribió.

Inspiración y venganza

Tarrant precisa que llegó a Nueva Zelanda sin intención inicial de perpetrar un atentado, pero indica que luego se percató de que esa nación es un «entorno tan rico como cualquier otro en Occidente» para realizar un ataque.

Con este atentado latente en su mente, Tarrant afirma que estudió otros casos similares, pero asegura que su «inspiración verdadera» para decidir realizar la masacre fue Anders Behring Breivik, el terrorista noruego de extrema derecha que acabó con la vida de 77 personas en 2011, refiriéndose a él como el «Caballero Justiciar».

El sospechoso seguidamente escogió objetivos con un número elevado de «invasores extranjeros» para, según afirma, lograr objetivos como «cobrar venganza» por ataques terroristas ocurridos años atrás en Europa —de manos de «atacantes islámicos»—, y reducir las tasas de inmigración «intimidando y físicamente eliminando a los invasores».

Tarrant precisó que comenzó a planear el ataque hace dos años, y tres meses atrás escogió los objetivos. Añadió que parte de su plan, además de las dos mezquitas, era atacar otros centros religiosos.

Fascista seguidor de Trump

En el manifiesto, Tarrant afirma ser un «hombre blanco común» que tuvo una «infancia normal» en el seno de una familia australiana de clase trabajadora y bajos ingresos.

En el texto, el supuesto atacante responde a una serie de «posibles preguntas» acerca de sus motivaciones, entre ellas a la interrogante de si se considera a sí mismo un fascista. «Sí […] estoy seguro que a los periodistas les encantará esto», contestó.

Además de «ecofascista», Tarrant se denomina a sí mismo «etnonacionalista» y racista «por definición», y admite ser un partidario del presidente de EE.UU., Donald Trump, «como símbolo de renovada identidad blanca y propósito común».

Por otra parte, el australiano mencionó entre sus motivaciones «crear conflicto» entre los que apoyan y los que rechazan la política de tenencia de armas en el país norteamericano, con el fin de «promover la división social, cultural, política y racial dentro de EE.UU.».

Tarrant reconoció que él mismo se clasifica como inmigrante, pero señaló que su caso es diferente al de sus presuntas víctimas porque los australianos viviendo en Nueva Zelanda «son la misma gente, son la misma cultura».

Otras posturas políticas

El sospechoso afirmó haber estudiado varios textos antes del ataque, pero en cuanto a su educación formal superior, señaló que es inexistente. «No asistí a la universidad porque no tenía gran interés en lo que se ofrece en las universidades para estudiar», admitió.

No obstante, se expresó a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea afirmando que «no tiene nada que ver con la economía», sino con la percepción del tema de la inmigración en el pueblo británico.

Profundizando en los múltiples «objetivos» del atentado, Tarrant escribió sobre «abrir una brecha» entre las naciones de la OTAN «que son europeas» y Turquía —también parte de esa organización—, a la que considera «uno de los más viejos enemigos de nuestra gente». Añadió que esto puede ser conseguido con la «muerte» del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Transmisión por Facebook
Con casco, chaleco antibalas y una cámara GoPro, el sospechoso transmitió en vivo a través de Facebook su ataque a la mezquita Masjid Al Noor; en las imágenes se ve como dispara varias ráfagas contra las cerca de 300 personas que acudieron para la oración del viernes. En las redes sociales también se ha publicado un vídeo del segundo ataque contra una mezquita en la misma ciudad neozelandesa.

Las grabaciones en primera persona mostraron al pistolero conduciendo hacia la mezquita y sacando armas de fuego del maletero de su auto. Las armas contenían consignas neonazis e inscripciones con referencias a famosas batallas europeas contra los musulmanes, como la Batalla de Viena de 1683 contra el Imperio otomano.

En el manifiesto, Tarrant afirmó que el ataque es de su autoría y no fue ordenado por ninguna organización ni servicio de Inteligencia, y añadió que utilizó como arma rifles automáticos para garantizar una cobertura masiva de los medios de comunicación y de esta forma llamar la atención sobre sus actos.

La primera ministra Jacinda Ardern calificó el doble ataque de Christchurch como «uno de los días más oscuros de Nueva Zelanda» y «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes».

«Los migrantes y los refugiados han elegido hacer de Nueva Zelanda su hogar y es su hogar (…) Para la persona que perpetuó esta violencia no lo es», subrayó.

Para Ardern, «la persona que ha cometido este acto violento no tiene cabida aquí». (RT/Sputnik)

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1 COMENTARIO

  1. Trump abrió una caja de Pandora: su ideología del supremacismo blanco llevada por todos los conquistadores europeos a las Américas y al resto del mundo invadido, sigue tan presente como ayer. La masacre ocurrida en Nueva Zelanda es un trágico testimonio de ello, como lo que dice Bolton de que la Doctrina del Destino Manifiesto sigue vigente en referencia a nosotros. El fascismo de Trump crece y en cualquier coyuntura nada hay que agradecerle a él. Es nuestro enemigo, el más grande entre todos los demás. “Trump hands-off the world”.

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