domingo 28, noviembre 2021
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La vejez está aquí y el viejo soy yo

Columna Poliédrica

A veces el devenir de la vida y el entorno en que uno se desarrolla es una obstinación. Todas las personas no piensan igual y tampoco es conveniente que lo hagan, sin embargo, se tiene la impresión que hay personas que siempre están en su mundo. Mientras hay unos que llaman la atención sobre lo que consideran problemas que merecen la atención de la población, hay otros que solo están pensando en divertirse o mejor aún: en hacer dinero y entre más mejor.

Hay realidades que desgarran el alma, pero todo queda en eso. Por ejemplo, llama la atención el incremento que se ha dado en la cantidad de adultos mayores que solicitan una ayuda en las intersecciones, ello puede ser relevante para algunas personas o intrascendente para otras. Ahora bien, la probabilidad que el fenómeno se mantenga y se incremente es altísima. Cada vez habrá más adultos mayores y los más jóvenes pareciera que ese no es un tema que los ocupe y menos que les preocupe.

La vejez es un tema que recibe la atención de las personas cuando ella llega a sus vidas. En la juventud o en la edad adulta la muerte se observa lejana y de ahí el interés de desafiarla constantemente, pero aunque se observe lejana y distante, ella está presente en cada momento de la vida de las personas. Heidegger decía que la muerte convive con nosotros en cada momento, es una posibilidad siempre vigente en el tiempo de la existencia. Entre el ser y el tiempo la muerte ocupa un lugar de preferencia.

El tiempo de vida de los seres humanos es el que se demora la muerte en darnos el jaque mate. Ingmar Bergman lo retrató magistralmente en “El Séptimo sello”, cuando la muerte le permitía a los seres humanos ilusionarse con la posibilidad de ganar la partida de la vida. Resulta innecesario afirmar que la muerte siempre ha ganado la partida, la diferencia es que algunos logran que el juego se extienda un poco más de tiempo.

Claro está, la humanidad ha hecho progresos para lograr que sus jugadores le puedan dar más pelea a la muerte. Los avances en relación con las enfermedades y otros múltiples males que históricamente le otorgaron a la muerte victorias fáciles ha cambiado, los jugadores de la partida de la vida cuentan ahora con algunos movimientos que permiten plantar mayor resistencia a la poderosa muerte. Se trata de jugadas que antes no existían pero que no han impedido, hasta el momento, que la muerte siga ganando todas las partidas.

La muerte, en todo caso, pasa riéndose de los seres humanos. A pesar de los avances logrados, las personas están divididas y eso favorece que se vaya dando cuenta de ellos, uno por uno, como si fueran ovejas hacia el matadero. Morir se convierte en un resultado prematuro para aquellos que no tienen acceso a las nuevas herramientas que se han desarrollado para poder enfrentar el juego de la vida. A la larga se trata de una partida que siempre va tener un solo ganador.

Nuestros adultos mayores merecen tener una vejez digna y no estar pidiendo limosna en nuestras calles. La sociedad costarricense tiene una deuda de gratitud con los adultos mayores, no obstante, pareciera, que no existe interés por saldar esa obligación y por el contrario, en los próximos años asistiremos a una verdadera epidemia de mendicidad de adultos mayores.

No se comprende cómo algo tan simple no es tenido en cuenta por los que deben adoptar decisiones en este sentido. Cada vez hay menos nacimientos y por el contrario, aumenta exponencialmente la cantidad de adultos mayores, los viejos cada día somos más y en lugar de construir un hospital geriátrico construyen centros educativos para que asistan no se sabe cuáles niños. La planificación brilla por su ausencia a pesar de los múltiples estudios demográficos que existen en el país.

¡Viejo mi querido viejo! Pero el problema real es que el viejo soy yo.

(*) Andi Mirom es Filósofo

columnapoliedrica.blogspot.com

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1 COMENTARIO

  1. Senor Mirom, muy acertado su comentario. Algo que me parece realmente ridículo en la gente de esto días es su perenne complejo de Peter Pan, y como algunos boludos de 40 todavía se pintan el pelo para borrarse las canas, van al gimnasio y visten como carajillos de 20. Esto es un ridículo y una idiotez. La gente haría bien en encarar la realidad de la vejez, la cual es parte de la vida, y no estar adoptando conductas para boludos sin cerebro. Ahora los viejos «acarajillados» que viven burlándose de los mayores van a tener una cucharada de su propia medicina, y van a sentir lo que es llegar a la senectud. Y dado que se la pasaron toda la vida jugando de guapos, cuando lleguen a viejos su sufrimiento va a ser el doble, no hay nada que le duela mas al ego falso que vivir aquello que toda su vida lucharon por evitar….sus luchas por verse jóvenes, sus ridículas y caras cirugías plásticas, sus vestimentas aplayadas y su hablado de adolescente de 40 no les va a servir para evitar las secuelas de su negación de la realidad. Esos ancianos que pedirán en las calles son esos amariconados con tenis y trajes licra que andan jugando de carajillos hoy, aunque el reloj ya les empiece a hacer ver que eso ya no es verdad…

    Si hubiera aceptacion por la edad, eso seria un buen comienzo para comenzar a volver a respetar a los mayores. Vivimos en una sociedad con gente con mentalidad basura que cree que todo es jolgorio pero que no hay responsabilidades….y por eso viven como salvajes viendo que se roban para a segun ellos «comprarse» una vejez digna. Sorpresa la que se van a llevar cuando se den cuenta de que no hay una vejez digna en una vida llena de egoismo y ambición…si no nos importan los demás, no esperemos que alguien se preocupe de nosotros. Esa es la ley de la vida. Y si, Senor ateo pura tusa, hay leyes suprasensibles, espirituales, karma, eso opera a nivel no físico en las interacciones humanas. Estas leyes no las han descubierto los bombetas de las universidades todavía. Esos están muy ocupados robándose el presupuesto para «comprarse una vejez digna».

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