domingo 14, agosto 2022
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Costa Rica a diez años de la apertura comercial: estamos en quiebra

Cuando Oscar Arias Sánchez, en su último gobierno, logró el SI al TLC, empezó la realidad de Costa Rica como país. Atrás quedaron las quimeras de medio siglo de expansión y fagocitosis social demócrata, utilizando el dicho de Omar Torrijos en Panamá: “nacionalizar deudas y privatizar ganancias”, lo hecho por los presidentes durante ese medio siglo, se hizo realidad.
No es que durante los siguientes tres gobiernos se hundió este Titanic, no, lo que sucedió es que por múltiples razones se hizo público que habíamos zozobrado muchos años atrás. Esa ambigüedad de jugar al empresario de los mandos altos de las Autónomas (que por cierto nunca fueron autónomas, eran de los sindicatos y de los políticos, nunca de los costarricenses), llevó el país por derroteros totalmente inviables y con un pésimo desempeño de la Contraloría General de la República, muy politizada, que hizo posible mirar hacia otro lado durante el “gran jolgorio”.
No podemos echar todas las culpas a Carlos Alvarado, desde luego que su único pecado quizá sea ser tan joven; meterse al ruedo con el malacrianza, exige más experiencia que condición física, las bombetas destinadas a Otón Solis y que por el voto de género a Laura (200.000 mujeres no liberacionistas), no reventaron por la facilidad de ocultamiento, luego LGS, gran hombre del PLN, evitó la debacle con la maña que solo podía tener un Ex Secretario General del PLN.
Quedaban dos posibilidades, dada la injerencia de la CIDH y la Conferencia Episcopal: o Alvarado o Alvarado, Fabricio vs Carlos, no había más alternativas después de ese nefasto diciembre del 2017 y enero del 2018.
Quedando cualquiera de los dos, la inexperiencia sería la ruta a seguir. Los ticos, en un último amague de valor, optaron por lo menos peligroso, había pánico al fundamentalismo religioso, debido a una unión tácita de la iglesia católica con los neopentecostales, y quedó Carlos Alvarado Quesada.
Hoy, después de un”Combo fiscal” muy mal elaborado, pero una emergencia, empezamos a ver a las puertas los despidos masivos, con o sin los seis mil millones de dólares de los eurobonos, sin ellos habrá insolvencia fiscal en menos de seis meses y con ellos quizá podremos atrasar la agonía unos seis meses más. Es una muerte lenta contra otra muerte más lenta, más ambas son muerte del aparato empresario estatal, que durante cincuenta años logró engañar a las mayorías.
Ante un panorama desesperanzado, tenemos que pensar seriamente si no será mejor vender las joyas de la abuela y crear un sistema de recaudación fiscal más eficiente que no castigue a quien produce, que no desinsentive a quienes ganan más o “que no invite a la evasión”.
Será indudablemente un reto, probablemente el mayor desde la constituyente del año 1949. Muy pocos querrán mojarse, porque nuestra idiosincrasia nos invita a zafarle el lomo a la responsabilidad histórica, esa es nuestra especialidad, aún después de siglo y medio seguimos discutiendo si Juanito fue un héroe o un villano, si merecía regresar a San José y sacar al cuñado del trono o morir en la Angostura. Muchos callarán por cálculo político electorero, otros por miedo y muchos más por si acaso, dejando que el hundimiento nos lleve a todos al despeñadero, al final hay un dicho que dice: “mal de muchos consuelo de tontos”.
Oscar Arias Sánchez, con todo un político muy jugado, un negociador que hubiera servido a estas alturas, está empequeñecido por las acusaciones de acoso sexual, está fuera de la batalla, gane o pierda, está por fuera del futuro; Miguel Ángel y Rafael Ángel, ambos expresidentes siguen siendo vistos con recelo, aunque sean inocentes, por tanta bulla pública que en su momento recibieron; José Maria Figueres no es la mejor carta después de diez años de auto exilio.
Los cambios nunca se dieron con el TLC, no, esto se convirtió en un híbrido del que nadie era ya dueño: y todos trataron de sacar lo mejor para cada uno, con o sin razonamiento. El informe a poquitos del ICE y JAPDEVA, son apenas un tentempié.
¿Habrá aún esperanza? No, sin vender las joyas de la abuela no se conseguirá, sin duda alguna. ¿Hay algún líder con poder de convocatoria nacional? No se ve por ningún lado. El caos que se avecina pone los pelos de punta a cualquiera.
(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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4 COMENTARIOS

  1. que lindo escribir historias de tragedia fiscal….me pregunto yo si este escritor realmente tiene conocimiento de causa de que esto esta tan mal, o sera que repite como lora lo que oye de otros? Quien realmente sabe si esto se lo va a llevar la trampa? Senor articulista, si quiere dejar de serio mejor deje la bola de cristal en la casa, usela para adornar la sala, nada mas.

    • Pensar que por tres millones de “usted” es que hemos llegado donde estamos. Lea, investigue cifras macro, viva lo suficiente para saber que no hay salida buena a este laberinto. Lo siento si esta verdad la angustia(si existes siquiera) porque no queremos saber la verdad cuando nos toca: “La verdad cuando es dulce, perdona y cuando es amarga: cura”, San Agustín de Hippona

  2. Otro columnista más culpando al gobierno de turno de los males del país. Señoras y señores, el país somos nosotros, la mayoría, los ticos individualistas y que nos importa un bledo el bien común, no ese grupito de oportunistas que nosotros mismos ponemos ahí cada cuatro años, apostando a promesas vacías a cambio de luz verde para manipular los bienes del estado y confianza ciega de que harán lo correcto, que ilusos somos.
    Nuestras acciones son lo único que puede cambiar la situación para mejorar, dejando de lado el individualismo, educando a nuestros hijos de igual forma, no es tarea fácil ni se verá reflejado en nuestra generación, pero es la única forma de lograrlo, si nos da el cerebro para pensar más allá de nuestras narices.

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