viernes 30, septiembre 2022
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Marruecos y su autonomía: Un derecho inalienable del Sahara

En las últimas décadas, el pueblo marroquí y su monarquía constitucional han creado sinergias geoestratégicas en seguridad internacional, inmigración  ilegal, ayuda humanitaria, conflictos armados y estabilidad financiera con el fin de organizar un país al servicio de su población y de su entorno geopolítico vinculando al Sáhara, como el eslabón fundamental en su política externa, que coadyuve a generar esfuerzos conducentes a una diplomacia inteligente que le asegure su posición económica, política y social en el continente africano.

Los esfuerzos que hacen los marroquíes están encaminados a luchar por la determinación en la búsqueda de la paz en la región creando la simbiosis, de una vez por todas, en la integración del Sahara Occidental como un territorio auténtico e histórico de Marruecos.  Es decir, como indica el proverbio árabe “Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación” significando que la lucha ya está presentada y que Marruecos está en su “Sahara” desde noviembre de 1975 y su pueblo en él para vivir en paz.

Comprender, en su justa dimensión, que Marruecos es “cuna de los libres, levante de las luces. Tierra de soberanía y de paz, sigue siendo tierra de Paz” y que bajo esta filosofía de su Himno Nacional se fundamentan todas las estrategias del siglo XXI para fortalecer la ideología autóctona de este gran pueblo que lucha por la integración definitiva de su territorio a fin de seguir avanzando en el desarrollo económico después de los embates de la guerra fría en la cual estuvieron inmersos y que hoy aparecen como una gran nación próspera en su desarrollo económico.

La década de los años cincuenta del siglo pasado fue crucial para el Reino de Marruecos cuando logró  insertarse en la Organización de Naciones Unidas (ONU), lo que contribuyó a fortalecer su identidad nacional y a tener una voz en el hemiciclo mundial en pro de su soberanía y defensa de los intereses ancestrales de sus habitantes, quienes junto a su Gobierno buscan crear las bases de solidaridad para un país libre y soberano en toda su geografía y la legitimización  de los territorios que, históricamente, han pertenecido al “Reino Alauita” y que en la actualidad consiguieron unificar y pacificar el país.

Hoy existe una realidad pragmática en el contexto mundial. Marruecos luchará por conservar la identidad en su territorio y no permitirá que en sus narices surjan contradicciones que le afecten su seguridad y la estabilidad de su gente, de la región y de su economía. Las reclamaciones son justas, ya que los grandes imperios donde se han dado situaciones similares han defendido sus territorios hasta las últimas consecuencias. Tampoco permitirá que los países vecinos argumenten posiciones amañadas buscando utilizar el territorio del Sahara Occidental para la salida al océano Atlántico y a la explotación de los recursos minerales en el área geográfica.

La salida a la problemática está clara, pues hay que seguir dialogando y haciendo esfuerzos por conseguir la paz, la estabilidad, los consensos entre las partes involucradas a través de acciones diplomáticas que no afecten la soberanía del pueblo, que en los últimos años decidió fundar las bases de una economía emergente con un sistema mixto al servicio de sus habitantes.

En este nuevo siglo, los países buscan los entendimientos mutuos para fomentar las mejores prácticas del comercio internacional, a fin de lograr acuerdos que coadyuven a su bienestar económico. Los conflictos y las guerras no son los escenarios para crecer, por lo que, las diferencias se deberán dirimir bajo el paraguas de la diplomacia y del respeto por la autodeterminación del Reino de Marruecos y sus territorios ya establecidos.

¿Qué espera Marruecos? Vivir en paz, consolidar su territorio, apoyar a la paz mundial, ser reconocido en sus posturas legítimas sobre el Sahara Occidental y eliminar las posiciones antagónicas de sus vecinos que lleven a descartar los máximos exponentes tangibles de las disputas vinculadas al Frente Polisario y a las discordias fronterizas. También, busca la solución del diferendo artificial, que es el Plan de Autonomía presentado por Marruecos y aprobado por gran parte de la comunidad internacional, rescatando de ésta sus roles positivos, para alcanzar las soluciones políticas más justas y perdurables en el conflicto.

¿Cómo lo puede lograr Marruecos en el plano internacional? Qué el Polisario no sea reconocido como un “movimiento de liberación” y menos aún como “representante exclusivo y legítimo” de la población saharaui; ya que no goza de ningún fundamento jurídico y popular, ni mantiene una legitimidad democrática para aspirar a la representatividad de las poblaciones de origen saharaui.

(*) Leonardo Enrique Collado Trejos, Economista

leonardocollado@gmail.com

José Carlos Ulloa Rovi, Arquitecto y urbanista

josecarlosulloar@gmail.com

Gina Yamileth Román, Economista

romangina04@gmail.com

Catedráticos de la Universidad de Panamá – Centro Regional Universitario de Azuero.

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