domingo 27, noviembre 2022
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La ultraderecha en Europa es una pesadilla que se ha vuelto una realidad

Columna Poliédrica

Pareciera que en Europa no se enseñara historia. No se comprende cómo después de todo lo que han pasado a lo largo de su tortuoso devenir, siguen actuando como si no tuvieran memoria. Se trata de un continente lleno de contrastes, donde es posible encontrar muchas de las creaciones más sublimes del ser humano y al mismo tiempo, han sido capaces de los actos de barbarie más terribles que ha visto la humanidad.

Las consecuencias del discurso violento y discriminatorio de la ultraderecha se vivieron hace nada. El nacional socialismo alemán y el fascismo italiano, por ejemplo, son realidades de hace muy poco; sin embargo, pareciera que las nuevas generaciones no tienen noticias de ellas y menos aún de las atrocidades que cometieron con base en ideas que en la actualidad se están volviendo a esgrimir.

Los ultraderechistas ya han irrumpido en las instituciones de diferentes países europeos. Alemania, Francia, Italia y ahora en España con Vox, por mencionar algunos ejemplos, están observando como estos radicales llegan a sus parlamentos con un discurso seductor para las masas, pero que en nada ayuda a la convivencia social. Se trata de la razón de la sinrazón como escribió Miguel de Cervantes Saavedra.

La frustración que pudieron haber sentido los que vieron el peligro que representaban los nazis y los fachos en los años veinte del siglo pasado, es la misma que se siente en la actualidad. Con el agravante que en aquellos tiempos parecía ser un fenómeno solo europeo y en nuestros días se ha extendido también a otras partes del mundo, incluido nuestro continente americano. La imagen que se hizo viral, pocos minutos después del triunfo de Bolsonaro en Brasil, en que aparece el cristo redentor haciendo el saludo nazi, no puede ser más elocuente.

Lo más paradójico es que este mundo de exclusión e inequidad es un producto de las políticas de derecha que han capeado a sus anchas desde finales del siglo XX. En lugar que la gente más afectada castigue con su voto a los grupos de derecha y con mucha más razón a los ultraderechistas, lo que está ocurriendo es que los están premiando con su apoyo en las urnas electorales. La ideología, sin lugar a dudas, está haciendo su trabajo.

La frustración que se experimenta ante este panorama es total. Se trata de una impotencia absoluta para intentar que las personas vean más allá del discurso y logren advertir lo que se aproxima. Solo el que ha leído y comprende lo que ocurrió en la primera mitad del siglo anterior, puede visualizar la tormenta que se avecina. Los cantos de sirena causan mayores efectos en aquellos que no pueden discernir las trampas que esas notas vocales conllevan.

No tarda en aparecer en Costa Rica este tipo de discursos radicales y violentos. Ya tuvimos una primera experiencia cuando un grupo de personas relacionados con las barras bravas de los equipos de fútbol, tuvieron el atrevimiento de increpar a los nicaragüenses del parque Braulio Carrillo o parque La Merced. Se trató de un acto aislado pero que nos debe poner las barbas en remojo y estar alertas ante este tipo de manifestaciones.

Vivimos tiempos difíciles y debemos estar atentos a no caer en este tipo de discursos de ultraderecha. El egoísmo y no la solidaridad es el que está rigiendo la ética de los seres humanos, los criterios financieros y no el bienestar del mayor número es lo que está guiando la actuación de los gobiernos. Que cada quien se salve como pueda, al fin y al cabo, cada quien se forja su destino.

Los ideales que impulsaron el denominado Estado de Bienestar europeo han quedado en el olvido. Setenta años después, las lecciones de la Segunda Guerra Mundial o lo que algunos autores han denominado la guerra civil europea, son imágenes borrosas del pasado. A pocos o muy pocos le significa algo la barbarie que se vivió entre los años 1939 y 1945, es mejor olvidar las cosas feas dicen algunos y eso es lo que están haciendo los europeos.

Los que impulsaron la reconstrucción de Europa dijeron que se debía soñar con un continente en paz y que impulsara el bienestar de sus habitantes. No obstante, aquello se convirtió en una pesadilla, por eso recordamos aquí aquella frase del famoso autor inglés Oscar Wilde:

“Nos dijeron que los sueños se pueden hacer realidad, pero no nos dijeron que las pesadillas también son sueños”

(*) Andi Mirom es Filósofo

columnapoliedrica.blogspot.com

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1 COMENTARIO

  1. Estos grupos de ultrderecha se apoyan en el populismo y sobre todo en la religion , digase el fanatismo cristiano . Como se publico recientemente, que organisaciones y personas ultraconcervadoras cristianas de los Estados Unidos estan metiendo su dinero y sus influencias en la politica europea.

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