domingo 10, diciembre 2023
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Ningún país tiene asegurada la paz

Hemos podido ver algunos hechos que han roto la tranquilidad social, aunque desde luego la seguridad ciudadana fue eliminada por los grupos de delincuencia organizada hace más de dos décadas.

Las decisiones en materia tributaria del gobierno de Carlos Alvarado, sin duda necesarias, han traído un excelente terreno para el descontento popular. A nadie le gusta que le cobren impuestos y menos con este estancamiento de la economía nacional e internacional, pero así han dejado las “arcas públicas” Oscar, Laura y Luis Guillermo: vacías, pagando la planilla oficial desde la mitad del gobierno de doña Laura con préstamos bancarios, y los seis años anteriores con los ahorros del chancho de don Abel (alcancía de barro en forma de chancho, para aclarar).

Estos tres presidentes anteriores son los dueños de los mayores dislates en Costa Rica. Pasarán a la historia como irresponsables, incrementar la planilla estatal y los pluses salariales.

Solamente Oscar metió trece mi empleados públicos a la CCSS: no médicos, burócratas a granel con la peregrina idea de paliar la crisis del 2008. En esos tres gobiernos estallaron escandalitos y escandalotes, fue indignante ver los casos de “crucitas”-“trocha”-“cementazo”, entre otros, además de salir indemnes los tres. Sin afán de defender a Carlos Alvarado, quien en diciembre del 2017 ni soñaba con ser presidente alguna vez, la confusión y el miedo le dieron la presidencia de la República. Sucedió algo similar a doña Laura y a Luis Guillermo, les cayó del cielo, no estaban ni remotamente preparados para gobernar. Ante este estado de yerros, la mayoría ve el gobierno de los Arias como el menos malo. Pero un cuidadoso estudio de la realidad nos muestra que, solamente se trató de un asunto de maña, al fin y al cabo fue tan mala administración como las demás.

El panorama creado por este año de gobierno, no ha sido lo mejor, aunque en muchos aspectos ha sido el único que ha tomado medidas económicas claras (más o menos, para ser sincero, porque por otro lado está dando palos de ciego). Desde luego que financiar un estado con eurobonos no es la mejor medicina, no sin antes haber tomado las medidas necesarias para controlar el gasto público. Esa ha sido la pifia de Carlos y quizá rodearse de personajes con un interés político personal, que no combina bien con el desgaste que produce una administración austera y coherente.

El incremento de los grupos delincuenciales y su casi impune actuación, son la plataforma ideal para acabar con la paz social, la delincuencia es una aliada perfecta para los grupos políticos subversivos y los grupos subversivos son la mejor mano de obra de la delincuencia organizada: FARC y narcotráfico, para poner un ejemplo. La proscripción del ejército en 1949 nos protegía contra los golpes de estado, pero no lo hace frente a este cóctel mortal: “delincuencia-subversión”, que empieza a vislumbrarse en nuestro gris horizonte.

Era muy diferente un José Figueres arengando a la insurrección en 1948, ya había grupos insurrectos peleando contra el gobierno de los calderones, al menos cinco frentes daban batalla en distintas partes del país: Figueres solamente los unió dándoles las armas adecuadas en La Lucha y aportando experiencia (me contaba don Bruce Masís hace treinta años), eso era totalmente diferente, era un asunto político.

Hoy vemos un claro nacimiento de un movimiento dirigido a violentar el estado de derecho constitucional que nos daba la Paz. Cierto que muchos factores favorecen esta actitud aunque no la justifican, entre otros la desfachatez de muchos políticos que utilizan los bienes públicos para lucrar. Estamos en un tiempo en que nadie confía en nadie y en que no existen esperanzas mesiánicas, sencillamente porque no existen líderes capaces de despertar interés realista. Pero es que es cabalmente en medio de la angustia donde aparecen los lideres: “un líder nace de la necesidad, no se nace líder”, esta regla por desgracia se cumple siempre.

Ahora tenemos una realidad que debería llamar al pueblo costarricense a la reflexión seria, varios hechos se han suscitado en los últimos dos meses que amenazan la paz social y que de no dársele un adecuado seguimiento, podría traernos mucho dolor a todos, aquí nadie saldrá ileso.

No existe garantía para mantener la paz, la única garantía es la estabilidad socio económica y al parecer la hemos perdido, esa angustia es muy mala consejera, en un país donde muchas personas siempre han hablado de la necesidad de una “mano dura”, quien nunca ha visto y vivido en una dictadura, se toman las cosas muy a la ligera.

De todos depende evitar una caída en el despeñadero de la anarquía, o se lucha por la paz o esta se pierde. Erróneamente creen los políticos que están fuera del riesgo, no, ellos son los más perjudicados ante este tipo de hechos.

No hay seguridad para mantener la paz social, únicamente con esperanza a los ciudadanos mediante la acción sistemática gobierno-empresarios-gremios.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico.

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