sábado 29, enero 2022
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Iglesia católica costarricense rechaza matrimonio igualitario, aborto y fertilización in vitro

San José, 2 Ago (Elpaís,cr).- El obispo de la diócesis de Tilarán (Guanacaste), Manuel Eugenio Salazar, se pronunció contra el matrimonio igualitario, aborto y fertilización in vitro, y defendió el derecho de la Iglesia Católica de Costa Rica a participar en la política «porque iglesia somos todos».

Además, durante la celebración de las fiestas religiosas en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica, advirtió al Presidente de la República que “no se pueden defender derechos de minorías, ignorando derechos de mayorías».

“Erróneamente: ¡Algunos dicen que la Iglesia no debe meterse en política! ¡Y los que eso dicen sí se meten en todo, hasta en asuntos internos de la Iglesia!”, exclamó la autoridad religiosa.

“La solución a nuestros problemas nacionales -añadió- es dejar el pecado de egoísmo y trabajar por el bien común desde el diálogo y la concertación social”.

Igualmente, hizo un llamado a acoger a las personas sexualmente diversas “¡quién soy yo para juzgarla!» y proclamó que «la homofobia es antievangélica”.

“Esta realidad de la diversidad sexual, es algo que la Iglesia debe tratar: desde la Palabra de Dios, con prudencia, respeto y sabiduría (…) Pero también es cierto, que tenemos el derecho a exigir respeto a las creencias cristianas de la mayoría de la sociedad”, expresó.

Al ahondar en asuntos políticos, reclamó al presidente  Alvarado “recuerde, señor presidente, que muchos votos católicos fueron los que lo llevaron a la silla presidencial y usted está en compromiso con ellos, aunque solo sea como clientela política”.

“No se pueden defender derechos de minorías, ignorando derechos de mayorías… El gobernar para todos no debe ignorar la historia cristiana de este país”, dijo Salazar

“No se puede defender derechos de minorías, ignorando derechos de las mayorías”, sostuvo el prelado.

El obispo Salazar fue claro al insistir en que “rechazamos la visión de género al pueblo costarricense, sobre todo donde se viola y pisotea la patria potestad sobre los menores de edad. Los hijos no son propiedad del Estado (…) el Estado debe obedecer, estar al servicio del pueblo y no al revés”.

Igualmente, expresó categórico su rechazo al aborto provocado, la fecundación in vitro, la manipulación genética sin fines éticos, métodos anticonceptivos abortivos y la eutanasia. “La vida humana es inviolable, desde su concepción hasta su muerte natural”, apostilló el religioso.

“El gran milagro de la Virgen de los Ángeles es haber unido a los pobres y ricos en la Costa Rica colonial, dividida y clasista entre blancos y no blancos. Españoles, criollos, indígenas, mulatos y negros se unieron como hermanos, en el culto a la Negrita de los Ángeles, forjando la idiosincrasia costarricense, creando una nación, porque una buena madre busca unir a sus hijos”, indicó

Al referirse a las relaciones de la Iglesia Católica con el Gobierno dijo que a esa relación «se le atribuyen algunas cosas negativas, que según sus propias palabras: ni ha pensado, ni quiere, ni ha ordenado. Como católicos nos sentimos a veces marginados e invisibilidades por las autoridades civiles”.

Finalmente, advirtió que si no hay justicia social «no habrá paz social, desgraciadamente. O nos unimos o nos hundimos”, y afirmó que no negociar representa un suicidio nacional.

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3 COMENTARIOS

  1. No tiene autoridad moral la iglesia catolica para sermonerar a nadie. Es una jerarquua llena de corrupcion .Que ha tapado durante años los abusos sexuales , las violaciones, la esclavitud sexual de sus monjas y religiosas ,por parte de sacerdotes. Que tiene viviendo a muchos de sus funcionarios ( digase monseñores , cardenales , obispos, ect ) en el lujo y la opulencia. Que siempre ha estado amigada con los ricos . Si a la iglesia catolica le hubiese realmente interesado parar lo de los abusos a niños y jovenes por parte de sus curas , lo pudo haber hecho hace mucho tiempo . Pero no , prefirio proteger su jerarquia , su poder como organizacion , sin importarle el sufrimiento de miles de personas . Tal se dio a conocer el caso del padre Maciel .Cuando el Papa Juan Pablo , fue informado de las atrocidades que cometia este sacerdote, en sus muchisimos abusos a niños jovenes , seminaristas ; solo dijo al cardenal, que le informo del asunto , que lo mejor era dejar todo como estaba , o sea no investigar , no actuar , contra el padre Maciel , porque eso podia desestabilizar a la Iglesia . La verdad es que proteger los derechos de una minoria como es la poblacion LGTB, no va en detrimiento de ninguna mayoria . Adenas teniendo en cuenta que se considera que una gran cantidad de curas son homosexuales , viene mas bien a ser un respaldo para estos. A ninguna mayoria se le estan menoscabando sus derechos , decir eso corresponde mas bien con una posicion de nanipulacion . Los que los catolicos , los creyentes podran seguir tranquilamente practicando las normas y comportamientos que les dicten en su iglesia , con respecto al manejo de su sexualidad si asi lo tienen a bien ; asi pues a ningun catolico o creyente se le esta obligando a casarse con alguien de su mismo sexo. Ni a hacerse homosexual , ni nada por el estilo. Primero tiene la iglesia Catolica que sanear y crear justicia en su organizacion , para poder venir a impartir sermones a la sociedad y hacerse creible . Busca la iglesia proteger y crear justicia cuando reclama su participacion en la politica o mas bien busca el mantener y consolidar su cuota de poder . Y recordar » Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.»

    • El pecado está en todo lado. Lo ha reconocido la Iglesia, no ahora, sino que ha través del tiempo. Los Papas, para citar a los más cercanos, como responsables generales de la Iglesia, del siglo XX y del siglo XXI, lo han reconocido.

      Pero, las jerarquías no son divinas son humanas y como tales sujetas al error, al pecado. Qué la Iglesia es pecadora es una afirmación nada nueva. Que los católicos reconocemos diariamente en la Santa Misa, tanto en nuestra vida personal como colectiva. Sin embargo, lo importante no es solo que han reconocido el pecado, sino que han luchado con gran tesón y dolor, para extirpar ese pecado de la Iglesia.

      Estimada interlocutora, sin embargo, realiza usted una seria de afirmaciones que faltan a la verdad. Las generalizaciones son siempre peligrosas y no resisten el análisis mesurado. No pocas veces son producto del odio, de la intolerancia, de la superficialidad y de los prejuicios y estereotipos.

      Que la cúpula eclesiástica está «llena de corrupción», que «una gran cantidad de curas es homosexual», «que siempre ha estado amigada con los ricos», «que busca mantener y consolidar su cuota de poder» es francamente un absurdo y una falsedad.

      Ciertamente, ha habido miembros de la jerarquía institucional (sacerdotes, obispos, religiosos (as), Cardenales y Papas) pecadores y que han faltado a su misión y responsabilidad ante la sociedad y ante la Iglesia. Pero, no son ni la totalidad ni la mayoría.

      La historia individual, institucional o colectiva no es uniforme, ni lineal, ni estática. Todo lo contrario, en los diferentes ámbitos, impulsadas por las ideas, las convicciones morales, las actitudes, las realidades de las presiones sociales, la historia personal o de las instituciones, se muestra que su historia es dinámica y dialéctica. Luces y sombras se entremezclan en la historia humana y eclesial.

      Un ejemplo, entre infinitos, lo vemos en la figura de San Romero, arzobispo asesinado de San Salvador por las fuerzas extremistas de la derecha en el poder y la evolución de la Iglesia Salvadoreña. Lo vemos, en la época cercana, en la Iglesia Nicaragüense y Venezolana.

      Ciertamente, hay sacerdotes homosexuales, pero no son una gran cantidad como usted dice. Eso ya está muy claro. Ahora bien, tener una tendencia homosexual no es un pecado, el pecado es practicar la homosexualidad y cuando eso ocurre la Iglesia debe actuar e impedir el ingreso de la persona a la vida eclesiástica (como lo ha indicado el Papa Francisco) y en el caso de que lo realice ya siendo ordenado (a) se le expulse de forma inmediata. Más aún si esta persona es un pedófilo (esta claramente definido que los sacerdotes y personas homosexuales son más propicios a esta situación).

      No hay duda de que hay sacerdotes delincuentes, corruptos. Pero, sin lugar a dudas no son la mayoría. Son una minoría deplorable y gracias a Dios se les está descubriendo y castigando. Pues mucho mal hacen al Evangelio, a las personas y a la Iglesia.

      Su afirmación, ignora el sufrimiento, la lucha y el bien que han hecho y siguen haciendo miles de sacerdotes, religiosas y religiosos, Obispos, Cardenales y Papas, a través de nuestra nación y del mundo. Los miles que viven y sirven pobres junto a los pobres, a los excluídos, a los olvidados.

      Así, lo atestigua la historia de nuestra nación, de nuestro continente y del mundo. Lo realizan consolando a los desventurados, ayudando a los pobres materiales y espirituales.

      La Iglesia ha construido un sin número de hospitales, instituciones educativas (primaria, secundarias y universitarias, públicas y privadas), orfanatos, hogares de ancianos, dispensarios para los excluídos de las naciones. Eso, lo podrá notar con solo revisar el nombre de tantas instituciones educativas y sanitarias desarrolladas en el país y en el mundo. Por lo demás, han ayudado a formar cooperativas, sindicatos, organizaciones de carácter civil. Recordemos el papel de Iglesia en la consecución de las garantías sociales en la década del 40 (junto al Partido Comunista y al presidente Calderón Guardia). A tantos y tantas que caminan y acogen a los migrantes, a las esclavas sexuales, a los que mueren de hambre.

      A pesar de sus limitaciones humanas han coadyuvado ha construir la democracia, la conciencia individual y colectiva, los principios que sustentan nuestra sociedad y especialmente los valores del mundo occidental. Nuestra sociedad y nuestro mundo no se podrían entender sin esa Iglesia.

      Que la jerarquía debe hablar, claro que sí. Como todos los demás, tienen derecho a opinar, a reflexionar y a participar de la construcción de las realidades históricas. También tienen derecho a defender sus principios, convicciones y a promoverlos en los diferentes ámbitos. Tienen por tanto, derecho, a que sus creencias sean respetadas y que no sean sustituidas, por otras con las que no están de acuerdo. Tienen derecho a que no sean promovidas desde la Escuela ni desde la legalidad institucional.

      La sexualidad cada ser humano la vive según su criterio y esperamos que siga siendo así, en tanto no afecto a otros (as). Por eso, no tiene ningún sentido que el Estado, a través, de sus mecanismos (Educación, Legislación y poder coercitivo y de violencia) la quiera promover e imponer. Por lo demás, la unión entre personas del mismo sexo no tiene ningún valor como política social. Es un asunto privado.

      Se tiene el derecho a estar en desacuerdo con el llamado «matrimonio igualitario», la fertilización in Vitro (que implica la congelación y posterior desecho de miles y con el tiempo millones de embriones, es decir, personas en gestación), el aborto (crimen abominable), los métodos de contracepción abortivos, la eutanasia activa (crimen despiadado e inhumano). Por eso, se tiene que estar en desacuerdo con la adopción de niños y niñas por personas con orientación sexual al mismo sexo.

      Sin lugar a dudas la Iglesia y su Jerarquía deben hablar, hacer escuchar su voz y hacer todo lo posible para que sus creencias no sean condenadas y criminalizadas.

      Claro es mejor, decirles, cállese, porque su voz, su palabra, su mensaje se opone a lo que usted o ustedes quieren. Claro, es mejor, que nadie piense distinto. Claro es mejor que quién piensa distinto a mi no se le permita decirlo y viva encajonado. Claro es mejor, desacreditar y a partir de ahí negarle al otro sus derechos.

      Parece ignorar que la Iglesia actual realiza esfuerzos ingentes para evitar que tales tipos de personas ingresen al sacerdocio (homosexuales, pedófilos, cobardes, mentirosos, violadores, egoístas y otros).y a las comunidades religiosas.

      Pero los errores cometidos no son razón para condenarse al silencio como usted quiere. No son razón para callar, la injusticia, la inmoralidad y el pecado.

      Critica usted al Papa Juan Pablo II. Ignora el esfuerzo que él junto con el Cardenal Joseph Ratzinger, la Congregación de la Doctrina de la Fe y cientos de Obispos, realizaban para destruir la lacra de los abusos sexuales en la Iglesia.

      Ciertamente, hubo muchos casos, en que los Obispos trasladaban a los curas pedófilos y en otras ocasiones fueron incapaces de asumir su rol de defensa de las personas indefensas, de las víctimas. Por ello, deben dar razón ante la justicia humana y muy especialmente ante la Justicia de Dios. Esta situación es una vergüenza y una causa de gran dolor para todo católico. Sin embargo, la Iglesia está haciendo su mejor esfuerzo. Esto nadie lo puede negar.

      Los errores no pueden ser justificación para el silencio y la complicidad. La Iglesia debe exponer sus posiciones y luchar para que el Evangelio se escuche y se viva en todos los ámbitos de la vida individual y colectiva. No debe permitir que las posiciones anticristianas y que quieren desterrar al cristianismo de la vida privada y pública se entronicen en el poder y se propaguen a toda la vida social. Hay lucha de poderes, claro que sí. Así es. Es una realidad histórica. Decir lo contrario es una mentira, es manipulación. Por eso, las minorías interesadas y que usted parcialmente menciona quieren sentarse, física o intelectualmente, en los asientos de la Presidencia, de la Asamblea Legislativa y los Magistrados de la República. Recuerde hay que obedecer a Dios antes que al hombre. Por cierto, la frase con la que usted concluye, también significa que «el César no debe meterse en los asuntos que no le conciernen.

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