domingo 27, noviembre 2022
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El monolito que no lo es…

“Es un desierto circular el mundo,/ El cielo está cerrado y el infierno vacío.” Octavio Paz

El Poder no es un monolito de piedra negra, es más un tejido que se reconstruye de acuerdo al desarrollo de las diversas fracciones de las clases dominantes y sus particulares intereses.  En ese tejido se dan uniones y rupturas entre esas fracciones o facciones, a través del tiempo y el espacio.  Su esencia es el dominio hegemónico de la sociedad, y es allí donde percibimos épocas de “tranquilidad”, más bien, épocas en donde los ajustes son pacíficos.

Sin embargo, la necesidad del establecimiento de un bloque hegemónico, es básica para la duración y permanencia del Poder, en todos los dominios de la sociedad.

Las facciones de las clases poseedoras se mueven según sus intereses particulares – por supuesto, sin abandonar los intereses generales de clases dominantes – y es en ese vaivén, que la “tranquilidad” se desvanece.

Desde hace rato, en este pequeño y angosto territorio, hay una batalla sórdida entre las fracciones dominantes, lo cual incide en los movimientos económicos. Es que no solo la economía determina lo político, es que las decisiones políticas inciden en la economía.

La imposición de un reajuste tributario está causando efectos desastrosos en la marcha de la economía, lo cual aumenta la recesión internacional anunciada antes.

O sea, no pudo haberse escogido peor época, para un reajuste tributario, cuando la recesión atenaza la economía, con su cola de desempleo.

Como no pudo haber peor época para que un órgano internacional fallara a favor del matrimonio igualitario, que produjo la instalación de la ignorancia y la superstición en el poder legislativo; y un cretino servil en el ejecutivo.

La historia reciente empezó, hace varios años, con la crisis del “bipartidismo”, cuando el llamado a reconstituir el bloque dominante, el rejuntado llamado “pac”, solo sirvió de circo y controversia.

Los últimos “caudillos” del otro rejuntado llamado “pusc”, no quisieron acatar las órdenes del Poder, de aprobar en la asamblea legislativa la reelección presidencial de Arias, por lo que fueron paseados en perreras, por puro imbéciles (y corruptos por supuesto, pero, corruptos son todos los que han pasado por el gobierno, y los que aspiran a pasar).

También, los “nuevos ricos neopentecostales” comenzaron a tratar de meterse en los hilos del Poder, enturbiando aún más, la necesaria reconstrucción del bloque hegemónico. Por eso van como van, y no por tontos, que en cualquier caso los sacrificados siempre son y serán, los pobres y nunca los ricos.

Ahora sí, es tal la improvisación y desatino de algunas fracciones, que parecieran querer devorarse unas a las otras, invadiendo escenarios que parecían vetados: el poder judicial, los medios de comunicación masivos…, los tentáculos del Poder.

Por eso la impresión – que es solo impresión – de un territorio al borde del abismo.  No hay que engañarse, es monolito de piedra como arquetipo, no como realidad cotidiana.

Julián Arenales

Barrio Villanina, Cabo Velas,

6 de agosto, cuatro días después de la lluvia de fuego en Cartago.

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2 COMENTARIOS

  1. El artículo no tiene pies ni cabeza, parece escrito por dos personas diferentes!
    Una de las páginas más oscuras de la historia costarricense, fue el pasear en perreras a los Ángel caídos. Óscar-Abel-Dalla’nese. No lo digo por favorecer a los expresidentes, no, lo digo por la verdadera y oprobiosa razón. Abel tenía un inmenso clavo con Rafael Ángel y lo mismo el exfiscal. He pensado que sin esa ignominia, no estaríamos tan mal como estado.

  2. El comentario aunque es muy conciso, tiene un enfoque muy real del acontecer nacional; para muchos es difícil entender esto, pero para desgracia nuestra, esa es la cruda realidad.

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