sábado 1, octubre 2022
spot_img

La inmunidad intestinal, más desarrollada antes del nacimiento de lo que se pensaba

Madrid, 15 Oct. (EUROPA PRESS).- La mayoría de los libros de texto de biología explican que el sistema inmune fetal está en gran medida sin desarrollar y que aprende después de estar expuesto al mundo al nacer.

Sin embargo, una nueva investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y el Hospital de Niños UPMC proporciona ahora la primera mirada integral al sistema inmunológico del intestino en desarrollo que muestra que el intestino fetal tiene capacidades inmunes mucho más desarrolladas de lo que se pensaba, según publican en la revista ‘Developmental Cell’.

«Comprender el desarrollo inmune intestinal es crucial, ya que puede tener un gran impacto en el riesgo de desarrollar afecciones autoinmunes y autoinflamatorias como la enfermedad inflamatoria intestinal más adelante en la vida –explica Liza Konnikova, profesora asistente de pediatría en la Pitt School of Medicine y neonatóloga en el UPMC Children’s Hospital–. También abre la puerta al desarrollo de nuevas vacunas maternas que pueden ofrecer protección de por vida contra las principales enfermedades infecciosas incluso antes del nacimiento».

Konnikova y sus colegas aplicaron análisis celulares y genómicos avanzados para estudiar la composición del sistema inmune en los tejidos intestinales de fetos y bebés de 14 a 23 semanas de edad sometidos a cirugía para corregir defectos intestinales.

«Nos sorprendió descubrir que una capacidad inmune casi completa en el intestino se había desarrollado tan pronto como a las 14 semanas, y se mantuvo estable durante la infancia», señala Konnikova.

El intestino fetal tenía células de los sistemas inmunes innato y adaptativo. El sistema inmune innato siempre está presente en el cuerpo y no es específico, sino que se refiere a barreras, como la piel y las células inmunes que responden rápidamente a los invasores.

El sistema inmune adaptativo se crea en respuesta a una sustancia extraña, haciéndolo específico para ese invasor, pero necesita ser preparado para reconocer el patógeno antes de que pueda funcionar, lo que se puede lograr con inmunización o infección previa.

En el sistema inmune innato, los investigadores encontraron una gran variedad de células presentadoras de antígeno, que son cruciales para preparar y activar el sistema inmune adaptativo, y las células asesinas naturales, que atacan las células infectadas por virus y las células tumorales. Se encontraron otras células inmunes innatas llamadas neutrófilos, que se reclutan solo para sitios de inflamación, en bebés después del nacimiento, pero no en los fetos.

Konnikova y sus colegas también encontraron cantidades abundantes de células B y células T en el intestino fetal, que son parte del sistema inmunitario adaptativo.

Sorprendentemente, la mayoría de las células T eran del tipo «memoria» que ayudan al cuerpo a recordar a los invasores del pasado para responder más rápido y repetir los ataques en el futuro.

«Encontrar células T de memoria fue completamente inesperado porque estas células necesitan exponerse a un patógeno para formarse, y uno pensaría que la placenta evitaría que la mayoría de los patógenos ingresen al útero», señala Konnikova.

Ella especuló que los fetos podrían estar expuestos a subproductos moleculares de patógenos del líquido amniótico en el que flotan, que comienzan a ingerir ya las 12 semanas.

Los autores del estudio sugieren que la gran cantidad de células T de memoria podría ayudar a proporcionar cierta protección inicial al nacer, cuando el bebé está expuesto a un ataque repentino de microbios, y también evitar que se sobreactive.

Konnikova señala que el estudio tiene algunas advertencias: el sistema inmunitario en el intestino puede no reflejar eso en otros tejidos; el tejido fetal se limitó al segundo trimestre; y el tejido neonatal no se obtuvo de lactantes completamente sanos.

En el futuro, los investigadores planean estudiar exactamente a qué está expuesto el sistema inmune fetal en el útero y si se puede manipular para beneficiar al feto en crecimiento. La esperanza, según Konnikova, es que el sistema inmune pueda ser monitoreado o manipulado antes del nacimiento, lo que puede conducir a diagnósticos de enfermedad en una etapa extremadamente temprana o desarrollar vacunas maternas beneficiosas.

 

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias