miércoles 5, octubre 2022
spot_img

Violencia, discriminación y frustración, factores comunes entre adolescentes de Oriente Próximo

Madrid, 24 Oct. (EUROPA PRESS).- La adolescencia es tradicionalmente una etapa complicada, a medio camino entre la infancia y la edad adulta. En Irak, Egipto, Jordania y Yemen se suman también problemas de violencia física y psicológica, abusos y frustración, según un estudio inédito de Save the Children que también constata las ganas de estos jóvenes de superar cualquier dificultad y salir adelante.

El informe, elaborado a partir de las experiencias de 331 adolescentes de entre 12 y 17 años en los cuatro países señalados, ha concluido que los menores, independientemente de su rango de edad, género o ubicación, están expuestos a elevados niveles de violencia en todos los ámbitos de su vida, desde la casa a la escuela pasando por la comunidad.

En los lugares analizados, los adolescentes dejaron ver que la violencia estaba presente «en todos los aspectos de su vida», ha explicado en la presentación del estudio Natalia Tapies, asesora de Save the Children para temas de juventud en Oriente Próximo y el Norte de África. «Y no solo en contextos de conflicto armado», ha apuntado.

La seguridad es la principal prioridad citada en la mayoría de los grupos consultados, seguida de la educación y del deseo de poder expresar los sentimientos. El juego, en cambio, no figura en ninguno de los casos entre las tres principales reivindicaciones, ejemplo del fin de una etapa que estos menores no han llegado siquiera a conocer o la dan ya por superada.

«A veces voy a las bodas de mis vecinos para bailar y divertirme, pero el resto del tiempo me quedo sola en casa. Siempre pienso en el mañana, cuando esté cansadísima de trabajar y las malas gentes me tiren piedras. Me gustaría que el mañana no llegara nunca», cuenta Samira, una yemení de 14 años que confiesa también que, en ocasiones, vuelve a casa llorando.

La casa, sin embargo, tampoco tiene por qué ser un lugar seguro. Sarah, de 17 años y residente en Jordania, relata el caso de una amiga que es «como un instrumento» al servicio de su familia, encerrada por orden de su padre. Tiene que «quedarse en casa para limpiar y cocinar», una tónica que se repite especialmente en el caso de las niñas.

Ni siquiera la escuela es muchas veces un refugio, como explica Hala, una chica jordana que vincula la violencia con el abandono de las clases. Hala afirma que «muchos terminan odiando la escuela y quedándose en casa, otros tienen problemas psicológicos, otros mienten a sus familias y les dicen que van pero no lo hacen porque tienen demasiado miedo».

Nadie les escucha

Jaled, de Egipto, asegura que en una ocasión se quejó ante el director de la escuela sin éxito: «En lugar de ayudarme, me pegó». Casos como este hacen que muchos de los adolescentes estudiados opten por replegarse y sufrir sus problemas en silencio.

Natalia Tapies ha confirmado que hay menores que «no buscan ayuda porque temen ser castigados» o incluso porque se creen «culpables del problema que sufren». También sienten que «tienen que atenerse a las normas», una percepción que se interioriza con los años y que deriva, por ejemplo, en que las niñas más jóvenes sean más «reivindicativas» que otras cercanas a la mayoría de edad, según Tapies.

«Nadie me había preguntado antes cuáles eran mis problemas. No sé como afrontarlos. Pregúntame como hacer malojillo y te lo diré, pero no me preguntes por mis problemas», admite Amira, una refugiada siria en Jordania.

Para muchos, el contexto en que se han visto obligados a vivir les llega a preguntarse qué alternativas tienes e incluso desear implicarse directamente en el conflicto. Una de las niñas yemeníes que participó en el estudio afirma que «debería haber luchado en la guerra» y celebra lo «valiente» que fue cuando comenzó a oír «el sonido de las bombas y los cohetes».

Buscar una salida

Sin embargo, Save the Children también ve motivos para la esperanza, ya que «a pesar de todo quieren contribuir y cambiar las cosas». Así, algunos adolescentes mostraron deseos de mejorar su entorno, siendo conscientes de sus derechos y reclamando que los conflictos, tanto personales como políticos, se resuelvan de manera pacífica y por la vía del diálogo.

La directora de la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (AECID), Aina Calvo, ha insistido en la necesidad de «dar voz a los protagonistas» de este estudio, con el que Save the Children aspira a exponer la realidad de un colectivo que habitualmente queda al margen de los grandes enfoques diplomáticos y políticos.

El director de Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria de la ONG, David del Campo, ha subrayado la importancia de «poner voz a la realidad que están viviendo» miles de adolescentes en una región –Oriente Próximo y el norte África– en la que alrededor de un 30 por ciento de la población figura dentro de este rango de edad. Es necesario, por tanto, incluir a la adolescencia «en la ecuación de la toma de decisiones», ha añadido.

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias