lunes 16, mayo 2022
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La RAE y el conservadurismo

De joven era enemigo jurado de la RAE, básicamente por una ortografía muy mala que me acompañó hasta graduarme de médico, cuando por pena de escribir “yegüadas” en un expediente clínico, me propuse mejorar.
Algún bloqueo mental existe en los que “no recordamos nombres propios” y “los que escribimos con faltas de ortografía”. Ambas cosas fueron un tormento, que logré desterrar de mi vida.
Ahora, con el advenimiento de las redes sociales, la escritura se liberó de las ataduras de la RAE, aunque con toda sinceridad esas mismas redes mayoritariamente, me han hecho ver la necesidad de su existencia. Ya había percibido esa importancia, leyendo a Juan de la Cruz,
Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola, incluso Cervantes muestra los resultados de su ausencia. Hago un pequeño paréntesis para mencionar, la delicia de leer El Quijote en castellano actual, en una edición de Andrés Trapiello, es una maravilla rápida y fácil de digerir (Tengo colección de ediciones del Quijote, y lo he leído varías veces, solamente que creo que esa edición nueva de Trapiello, sería más fácil para muchos lectores), quizá pierda su encanto, sería como escuchar Yellow Submarine de los Beatles, grabada en Abbey Road, pero con música de tango. Cada cosa con su cosa, de ahí que para leer a James Joyce en Ulises o en Finnegan Wake, sea necesario hacerlo al menos una vez en inglés, caso contrarios quedaríamos en manos especulativas de los traductores, que muchas veces no representan el ideal de la cultura o simplemente no tienen honestidad para ejecutar esa tarea, caso que no es tan necesario en Shakespeare, porque éste creó el inglés moderno. En casi cinco siglos, las palabras de Shakespeare se han ido aclarando.
En el caso de Cervantes, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola, escribieron en un castellano emergente, entre muchos idiomas más de la península ibérica; todavía España no existía como tal, que en realidad y aunque duela, fue hecha por el tirano Francisco Franco, y ahora está en alas de cucaracha su integridad, y sus lenguajes proscritos han emergido orgullosos desde las sombras Del Valle de los Caídos, como el cadáver del anciano dictador (vale la pena leer “la España invertebrada” de Ortega y Gasset, 1921).
Volvamos a la RAE, que al fin de cuentas es la columna vertebral de este artículo, ahora veo la importante necesidad de su existencia, aunque nos importune en muchas ocasiones, ya dijo Gabriel García Márquez: una palabra tiene que pasar un siglo en el limbo de la RAE, antes de ser reconocida por ella. Quizá incluso con esas impertinencias de la Academia, solo así se consigue proteger el idioma, la lengua castellana: no existe el idioma español, porque en España se habla castellano, catalán, vasco, gallego etc. Ese mismo purismo que ha tratado de proteger el castellano se descuidó de nombre: Real Academia de la Lengua Española, debería ser Real Academia de la Lengua Castellana. Nada de dar por entendido, fue tomado muy a la ligera y debería como la salamandra, auto regenerarse: comenzar por llamarse como lo que es…lengua castellana.
Caso similar es la Biblia católica y la Biblia protestante. Si uno lee con cuidado, encontrará verdaderos dogmas luteranos representados por una simple coma, v.g. Os aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso (versión Nácar Colunga), Os aseguró hoy, estarás conmigo en el paraíso (versión Reina Valera). La coma hace la diferencia entre ir al cielo después de la muerte, o esperar hasta el fin de los tiempos para ir al Paraíso. Son muchos los casos en que una coma o un punto y coma, un punto y seguido o un punto y aparte, marcan el significado profundamente.
La “h”, está ahí para algo, no para fastidiar: hay, ay, ahí. Que sería de nuestros pensamientos si no tuviésemos esos recursos. Para poder generar una idea correctamente, es necesario hablar correctamente. En Costa Rica utilizamos muchas muletillas para hablar, porque tenemos la mayoría un vocabulario muy pobre, que se ha vuelto desastroso con la decadencia de los (muchos y no todos) docentes. Ahora las redes sociales están destrozando el idioma y peor aún, destrozan el pensamiento abstracto, con lo que quedamos a merced de una minoría culta.
Salvo el nombre, que debería ser re adecuado, la RAE debe permanecer; además sacan uno libros de aniversario que hacen la delicia del lector exigente.
(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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