lunes 28, noviembre 2022
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Dentro de los juegos de la literatura como arte

¿El papel de las musas en la mente literaria(no solo en la poesía)? Ninguna duda tengo acerca del papel de una “musa” en la mente del que escribe, sea prosa y aún más en la poesía. Muchas personas nunca detienen el sufrimiento de un amor perdido o de un capricho, sencillamente porque no escriben. Empecé muy joven a escribir, especialmente poesía, luego me metí a la prosa por una especie de vacío espiritual y carencia de musas, los últimos años regresé a la poesía con mayor ímpetu y aunque aún no publico nada, el alivio que me produce escribir es muy especial: después de la muerte de mi madre, que había pensado sería insuperable, un poema me trajo una paz increíble de inmediato, sucedió después con papá y mis dos hermanas.
Siempre exorcicé la pérdida de un amor con un poema, después logré curar la ausencia de un capricho, mediante un cuento, donde eliminaba a la persona de mi mente, metiéndola en el cuento y enviándola a un lugar de no regreso mediante la literatura.
Durante el proceso de escribir, se puede evitar el cariño hacia alguien, convirtiendo esa persona en alguien que nos disguste, se pueden utilizar datos y fotos, para a partir de ahí, crear una serie de características de ese personaje en alguien con quien no tenemos interés, eso bastará para erradicarlo(a) totalmente de nuestra vida.
La poesía es mejor para enaltecer esa persona, elevarla a la condición de semidiosa, de alguien muy amado, tanto que queda prácticamente tatuada en el alma nuestra. Es a mi juicio, según mi experiencia, la mejor manera de idealizar una persona que nos importa mucho, lo mismo que quitarla de la mente si no nos merece.
Es la literatura en todas sus formas una necesidad de quien escribe, para poder soportar la existencia:
“Le seul moyen de supporter l’existence, c’est de s’étourdir dans la littérature comme dans une orgie perpétuelle”. Esto lo dijo Flaubert, ese escritor obsesivo con la forma y el fondo de la obra, que no se cansaba de escribir y reescribir cuartillas, que tiraba a la basura porque no le gustaban.
Lo mismo el papel de la literatura, por buena o mala que sea, es la de entretener a quien lee y muchas veces de enseñar, aunque el escritor en su egolatría no lo piense así, obra de manera muchas veces profundamente instructiva en el lector, otros han ido más lejos, creando obras que al final deberán ser interpretadas por quien las lee: Rayuela de Cortázar y Finnegan’s Wake de James Joyce. En la poesía la lectura queda mucho más abierta a la mente del lector (lector de mente abierta) porque si no se utiliza la rima, la verdadera obra está en el significado y no en la forma y la métrica.
Los ensayos y los artículos tienen su fin en sí mismos, algunos articulistas nuestros que ya partieron, dejaron honda huella en mi: Christian Rodríguez, Eugenio Rodríguez Vega, León Pacheco, Constantino Lascares, entre otros y ya internacionalmente un Julian Marías, Foucault, y otros han dejado su camino en nuestros pasos.
Si escribiéramos más, quizá no seríamos más felices, pero de hecho seríamos menos infelices.
(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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