jueves 11, agosto 2022
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¿Por qué no sabemos? Porque no nos lo enseñaron

Cualquier persona puede perder a sus padres o a sus tutores o cuidadores desde antes de nacer y en cualquier otro momento de su vida, repentinamente, sin previo aviso como todos sabemos.  Y ahí esa persona de cualquier edad queda sola, asistida únicamente por lo que sabe y su instinto.   Con suerte será rescatada, pero no podemos contar con eso como tampoco con el telefonito aunque sea el más caro del mundo, si no hay señal o si se descarga.

La población en general es muy ignorante en materia de economía, política y supervivencia.  Sabe mucho más de cosas que pasaron por aquí hace 600 años o hace 200 años, los nombres de un montón de países y canciones patrióticas, gobernantes del país, literatura popular, videojuegos,  redes sociales, fútbol y algunas otras cosas que valen prácticamente cero cuando esa persona está ahí sola, en una situación de emergencia y no tiene ni idea de qué es lo primero que debe hacer para salvar su vida.  Y, bueno, para seguir manteniéndose.   Si cae en la calle o lo atropella un vehículo de nada le vale el doctorado en nanotecnología que tenga del Instituto Tecnológico de Massachusetts;  en cambio si sabe hacer un torniquete con lo que tenga a la mano, el cinturón, la corbata, el pañuelo, el bolígrafo o lo que se encuentre podría evitar desangrarse hasta morir en los siguientes cinco minutos.

He venido sosteniendo que desde la escuela primaria y hasta el bachillerato de secundaria (es decir que tenemos unos 12 años para hacerlo) ya debe impartirse enseñanza de manera gradual sobre supervivencia, además de primeros auxilios;  por ejemplo, cómo encender un fuego para calentarse o cocinarse algo, cómo usar una navaja de bolsillo o un cuchillo, qué cosas puede uno recoger que le proporcionen agua y alimento para seguir con vida, cómo tratarse precariamente heridas y lesiones, hacia dónde dirigirse y así con una serie de pasos más.  Recordemos que esta persona, de cualquier edad y condición, está sola en un escenario de desastre, de extravío o de desolación, nada de médicos, nada de rescatistas, nada de nada seguro y todos, sin excepción, estamos en ese riesgo.

Esto en cuanto a cómo mantenerse viva la persona.  Pero si lo logra todavía le tocará sobrevivir en la jungla social, que es donde ven arruinada su existencia miles de millones y en gran parte por su ignorancia de los factores.  No importa para nada cuándo fue que se independizó el país de España ni cuándo se crearon instituciones, leyes, etc., ni en qué administraciones ni nada histórico para los efectos.  Estamos en este momento de necesidad.  Ahora, ya, y lo que importa en ese momento es la vida.

Los que ya hemos sufrido consecuencias fuertes en algunos casos por negligencia y en otros por ignorancia pudimos haber sido más felices.  Pero es que también se nos fue saturando la memoria cerebral con cosas que no tenían ninguna utilidad práctica en los momentos críticos y se nos fue dejando un gran vacío en ese otro campo de la administración y de la política personales;  huérfanos en cuanto a nuestros derechos y obligaciones individuales en relación con el propósito y la obligación de las instituciones públicas, por ejemplo.

¿Qué debería enseñarse desde la escuela primaria, en mi opinión y por medio de asignaturas obligatorias y progresivas?  Pensiones;  qué y para qué son y cómo funcionan;  su legislación y otros particulares.  Nudos, sí, nudos con una cuerda que debería tener siempre la persona durante toda su vida aunque no sea ni muy larga ni muy fuerte, un poco por principio, pero sobre todo porque va a estar sirviéndole para todo durante toda su vida.  Intereses;  qué son, cómo funcionan, qué pasa si se pagan una hora después de la fecha límite de pago.  Comercio personal.  Honorarios por servicios profesionales y cómo son razonables o de usura dependiendo de quién y cómo los establece.  Recursos de amparo, de inconstitucionalidad, sus requisitos.  Derechos del consumidor.  Elecciones y por qué están los partidos políticos y no estamos los ciudadanos eligiendo a nuestros representantes en la Asamblea.  Partidos políticos:  qué son, cuánto cuestan, quién puede formarlos, etc.  Aseguramiento.  Herencia y testamentos;  todo sobre legar y heredar, albaceas, etc.  Procesos mortuales.  Bienes raíces y alquileres;  legislación, derechos y obligaciones.  Bienes gananciales;  Préstamos, crédito, tarjetas de crédito e hipotecas.  Cocina básica para todos.  Conducción de vehículos.  Derecho laboral y trabajo doméstico.  Ahorro y cuentas bancarias.  Impuestos:  al consumo, municipales, el IVA, el de la renta y otros, así como distintos nombres que se les dan para que no podamos identificarlos como impuestos y protestemos menos:  cánones, derechos, timbres, enteros, cargos, tarifas, aranceles.  Compra, traspaso y venta de bienes, etc.

Y regla de tres.  Es de lo más útil que hay y que ojalá siga incluida en matemáticas.  Sin ser lo anterior exhaustivo ni excluyente, es lo mínimo que debería cada individuo conocer y entender para saber cómo manejarse en sociedad sin tener que aprenderlo a golpes.  Claro, dándose por sentado que siguen enseñándose las materias esenciales.

Nada de lo demás, de lo referente a los egipcios, los griegos, los romanos, la Conquista, la Colonia, los clásicos, etc. nos salva de algunas de las perversidades del sistema y de la sociedad ni nos prepara para hacerles frente ni para luchar cívicamente contra ellas.  Tampoco acepta la Tributación Directa ni aceptan las empresas de servicios públicos que se les pague con toda esa sabiduría al final del mes y tampoco la cambian por productos en las tiendas.   Algunos de los más ilustres e instruidos del pueblo, con un conocimiento enciclopédico y universal y títulos como para tapizar toda una habitación han caído en desgracia por no conocer y dominar algunos pequeños detalles de los rubros mencionados y han muerto sin haber podido poner sus asuntos al día.

He perdido a más de una persona amiga que hasta se quitó la vida por verse en la situación extrema a la que no habría llegado de haber tenido, desde mucho antes, en su etapa de formación, el conocimiento de tantas cosas que no nos enseñaron en las aulas…

(*) Orlando García Valverde, Traductor-Intérprete Oficial

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5 COMENTARIOS

  1. Educación que se puede aplicar en la vida diaria?!!, existe tal cosa?.

    Sarcasmo de lado, el sistema educativo está completamente obsoleto, el gran problema es que las personas que dictan lo que se enseña en las escuelas, colegios,vy universidades, son personas obsoletas también y su ego no los deja actualizarse, estan enquistadas en sus posiciones, y no dan paso a los que quieren actualizar el sistema.

  2. Estuve de acuerdo con la mayoría de las cosas, hasta que tocó la Historia. Gente, muchas de las cuestiones relacionadas a la supervivencia y a conocer cómo se jodió el presente para poder adaptarse estan conectadas a la Historia.

  3. Gracias, señor Delgado, por aclararme que las «cuestiones relacionadas a la («con la») supervivencia» «están conectadas a la («con la») historia»; tal vez nunca se me habría ocurrido. Bueno, en ningún momento he sugerido que no había que estudiar historia; hay que saber leer también (voy a ayudarlo: lea la última línea del párrafo 7). De hecho soy un apasionado de la historia y he escrito por lo menos tres libros y crónicas periodísticas sobre historia de las artes, así como historias reales relacionadas con la supervivencia tras haber vivido en unos 13 países de tres continentes; eso aparte de que tengo una valiosa biblioteca con algunas piezas de colección sobre supervivencia precisamente, pero cada cosa tiene su lugar y su tiempo. Si se ve usted involucrado en una grave situación que amerite salvarlo de cualquier manera espero que quienes estén llamados a hacerlo no piensen como usted y decidan que antes de hacerlo deberán detenerse y reflexionar acerca de cómo fue que «se jodió el presente para poder adaptarse».

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