jueves 26, mayo 2022
spot_img

Cuento corto: El Cuarto Sello

“Se le dio poder sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la Tierra». Ap.6,8

“Su trono está en el centro de la nueva Babilonia, en una calle pared, sus voceros corren por todo el mundo anunciando a la gente que tiene que correr, que debe seguir usando el mismo combustible fósil que demorara 30 millones de años en formarse y solamente un siglo en agotarse, dejando enormes agujeros debajo de la tierra, que han socavado las entrañas del planeta y que pronto los terremotos serán normales todos los días, cada vez habrá más, entonces aquellos que lo producían y lo excavaban a millones de millones de toneladas métricas verán que habían caído en la trampa del dios Baal, que fueron los primeros en sentir sus dolores de parto.”

Esto está escrito en la introducción de un libro llamado EL CUARTO SELLO, que me llegó a las manos en una compraventa de libros usados, en la avenida Insurgentes sur, de la Ciudad de México, su autor un tal Manuel María Rosas Lagos, V.J.B. y tiene la fecha de edición enero de 1970.

“Habría venido antes si me lo hubieran ordenado, pero llegué hasta ahora a traer esta orden, y vendrán cada 5 años a traer uno cada sello, hasta completar los 7 sellos y terminar esta parte de la historia de la humanidad, así dice El Señor en el libro de los libros”.

“Si nos apresuramos nada logramos, somos siete mensajeros uno cada diez años, y ya vinieron tres antes que yo, luego serán otros tres después de mí, los que han de venir, y así seremos siete”.

“La humanidad tiene 2000 años de saberlo y aún desconfía de su veracidad, hasta que llegue el final de los tiempos entenderán que los sellos estaban siendo abiertos en este siglo, y cumpliéndose tal como lo escribió Juan”.

Yo lo empecé a leer en el año 1972, cuando lo compré, pero nunca creí que tendría que escribir sobre él, pensé que era uno mas de esos libros alarmistas, tan en boga cada fin de siglo, pero me equivoqué, debí haber escrito antes.

“Solamente entenderán al ver”.

Si, recuerdo que la última vez que lo releí, allá por el año 1976 en Guanacaste, me pareció bastante curioso, como cada vez que lo había leído.

“Se verán muchas muertes por peste y por terremotos, por guerras y por animales infinitamente pequeños, que atacarán desde adentro a los hombres, serán bestias microscópicas que corroerán las entrañas de millones. La avaricia de unos pocos, terminará destruyendo a toda la humanidad, antes que este siglo acabe, solo sobrevivirán ciento cuarenta y cuatro mil, que es el número de los descendientes de las tribus perdidas de Israel, será horrible el tiempo antes de la llegada del Señor, y la verán primero los vivientes y al final los muertos serán asistentes al terror de antes del fin”.

A mi me pareció extraño, que este libro me cayera en las manos y que nunca lo hubiera visto por ahí en ninguna librería, y lo guardé en una maleta en casa de mis padres, ahora 24 años después lo reencuentro, y decido al fin sacarlo a ver si me atrevo a publicarlo, aunque sea por partes, pues escribirlo todo no me daría tiempo.

“Solo las grandes ciudades serán destruidas, allí donde está la cuarta parte de la tierra se desatará la peste, la guerra, la espada homicida, y las bestias infinitamente pequeñas e infinitamente malas”.

“Pronto se agotarán las reservas de alimentos y los hombres y mujeres deambularán hambrientos y agrediéndose unos a otros por las calles de las ciudades, y no habrá riqueza capaz de disuadirlos de que dejen en paz a los demás, el hambre será mas fuerte que el temor a la muerte, los soldados del hombre de la gran Babilonia no podrán detener a los hambrientos, estos arremeterán contra las tiendas para saciar su hambre y sed».

Cada vez que lo releo me da más temor, me paraliza ver esas palabras ahí escritas:
“Se cambiarán los tiempos y los veranos serán inviernos y los inviernos serán veranos, y hombres dirán que son cambios de tiempo, pero dentro de ellos saben que estarán mintiéndole a los demás”.

“Ahí donde no llovía habrá inundaciones, y donde llovía mucho habrá sequías”.

“La tierra tendrá terremotos, y unos hombres dirán que es por una causa y otros que es por otra, pero serán los inmensos huecos bajo la tierra, dejados por el petróleo los que harán que la tierra tiemble cada vez mas, y por todos los lados, seguirá a esto un aumento en la velocidad a que rota la tierra sobre su eje, causada por el cambio de pesos dentro del planeta, lo que dará la sensación de días más cortos, que los relojes al principio no detectarán”.
Más adelante continúa:

“Los días se acortarán y la gente creerá que vive mas años, hasta los poderosos de la tierra creerán que sus vidas se alargan en años, que vivirán mas tiempo, que esto es por la mejor vida que se dan, en sus hartazgos”.

“Los hombres vestidos de mujer seguirán aumentando, hasta que será imposible para la gente saber quién es quién, las mujeres darán a luz niños muy grandes, crecidos más del tiempo dentro de sus vientres”.

“Los profetas no serán escuchados, los gobernantes los encarcelarán, los pobres tendrán que morir de hambre en la calle, ni el rico logrará estar a salvo en su palacio”.

“Nadie tendrá paz, solo aquellos que el Cielo haya elegido, esos caminarán entre las huestes hambrientas y nada les harán, tendrán en la palma de la mano la marca del Cordero, y serán temidos por los poderosos, quienes querrán sacar provecho del poder que les dio el dinero, pero será en vano, ellos solo obedecerán al Cielo, y auxiliaran a los niños y a las mujeres, a los ancianos y a los inválidos”.

Me cuesta cada vez mas seguir escribiendo estos párrafos, pero debo hacerlo antes de la presencia del mensajero del sétimo sello, que según este autor no tarda:

“Las guerras se harán frecuentes, los hombres se matarán por tomar sustancias que los hacen alucinar, verán mucho dinero por un fino polvo blanco, como arena de mar que venderán los sirvientes del rey de Babilonia, mas dinero que todo el que hubo antes de ahora junto, será tal la riqueza de dinero y tan poco lo que habrá para comer, que ahí se sabrá que está a punto de venir el final”.

“Habrá enfermedad por doquier y llantos que nadie querrá oír, hombres fuertes llorarán como mujeres débiles, y allá en cielo las señales serán mal interpretadas, como siempre han sido, creerán que ángeles vienen en su ayuda, pero será en vano, ellos no desobedecen al Cordero, lo sirven como al Rey del Universo”.

“Los sabios verán con asombro que solo fueron necios, que la verdad siempre se les escondió, y esto aumentará su enojo contra el Cordero. Llorarán de ver que toda la sabiduría no sirvió para nada, que solo perdieron el tiempo en cosas fatuas y que nunca agregaron un codo a su estatura”.

“Los que tenían que servir a Dios y predicar el fin de los tiempos, en su mayoría tuvieron miedo de decirlo por temor a quedar en ridículo, y así la tarea que se les encomendó no la cumplieron en su mayoría, y llorarán al ver alejarse de ellos a los justos de siempre”.

“Los gobiernos estarán confundidos, ya no tendrán poder sobre los humildes que siempre obedecieron al Cielo, los justos que no necesitaron ver las señales para creer, esos serán llevados de entre los horrorizados ciudadanos del mundo, a un sitio seguro, donde no entrará el impío”.

“En las calles los hombres matarán por la espada a los hombres para buscar alimentos y porque sus mentes estarán muy ofuscadas de ver que perdieron la oportunidad de su vida, querrán que todos sufran por igual”.

“Vagarán sin rumbo cuando los cadáveres llenen todos los lugares de la gran ciudad, en vano buscarán asilo en los templos, estarán cerrados, solo se escuchará rechinar de dientes y alaridos de pánico, las calles cubiertas del aire enrarecido por los incendios que nadie apagará”.

“Los sellos se abrirán, pero todo sucederá cuando se rompa el último, el sello del final, el aviso de que todo acabó para la humanidad”.

“Muchos creerán que es una pesadilla y gritarán para despertarse, mas será en vano, estamos ante el fin de los tiempos, la plenitud que ya había venido y que vuelve para siempre, que no distingue entre los pueblos, pues se mandó hace dos mil años a anunciar, y tanto serán castigados los que no lo anunciaron como los que no lo escucharon”.

“El Santo de Israel, el Cordero de Dios ya viene para llevarse a los suyos a la gloria del Eterno, no habrá un solo hombre ni una sola mujer que nos sea juzgada, y este juicio será definitivo, será el juicio de Dios, el símbolo nunca fue entendido por la mayoría de los que lo escucharon”.

El libro termina con una breve invitación a la conversión al bien, de una búsqueda de la verdad y un cambio de espíritu, solo eso dice el libro salvará al hombre del juicio del fin.

Y termina diciendo: “Los hijos de Dios serán siempre los mansos y humildes de corazón, los que han tenido sed de justicia, los que buscaron siempre ser consolados, los pobres de espíritu”.

Queda ahí el librito, este libro dice lo que ya todos hemos leído en varias ocasiones, se puede decir que es una explicación al Libro de la Revelación, quizá con detalles que lo hacen comprensible a la época. Debo decir que está en manos de autoridades de tres religiones su divulgación completa, ya no depende de mí.

San José 4 de diciembre de 1995.

Autor: Dr. Rogelio Arce Barrantes

Más noticias

2 COMENTARIOS

  1. Hola Don Rogelio

    Puede usted proveerme un link para la version digital de este libro? Lo he buscado en internet y nada. Dafa la naturaleza de estos tiempos, seria bueno que tantas personas tengan acceso a el y lo lean.

    • Aquí lo tienes desde elpais.cr

      Cuento corto: El Cuarto Sello
      Por Dr. Rogelio Arce Barrantes – 7 Junio, 2020 – EnCultura 1

      “Se le dio poder sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la Tierra». Ap.6,8

      “Su trono está en el centro de la nueva Babilonia, en una calle pared, sus voceros corren por todo el mundo anunciando a la gente que tiene que correr, que debe seguir usando el mismo combustible fósil que demorara 30 millones de años en formarse y solamente un siglo en agotarse, dejando enormes agujeros debajo de la tierra, que han socavado las entrañas del planeta y que pronto los terremotos serán normales todos los días, cada vez habrá más, entonces aquellos que lo producían y lo excavaban a millones de millones de toneladas métricas verán que habían caído en la trampa del dios Baal, que fueron los primeros en sentir sus dolores de parto.”

      Esto está escrito en la introducción de un libro llamado EL CUARTO SELLO, que me llegó a las manos en una compraventa de libros usados, en la avenida Insurgentes sur, de la Ciudad de México, su autor un tal Manuel María Rosas Lagos, V.J.B. y tiene la fecha de edición enero de 1970.

      “Habría venido antes si me lo hubieran ordenado, pero llegué hasta ahora a traer esta orden, y vendrán cada 5 años a traer uno cada sello, hasta completar los 7 sellos y terminar esta parte de la historia de la humanidad, así dice El Señor en el libro de los libros”.

      “Si nos apresuramos nada logramos, somos siete mensajeros uno cada diez años, y ya vinieron tres antes que yo, luego serán otros tres después de mí, los que han de venir, y así seremos siete”.

      “La humanidad tiene 2000 años de saberlo y aún desconfía de su veracidad, hasta que llegue el final de los tiempos entenderán que los sellos estaban siendo abiertos en este siglo, y cumpliéndose tal como lo escribió Juan”.

      Yo lo empecé a leer en el año 1972, cuando lo compré, pero nunca creí que tendría que escribir sobre él, pensé que era uno mas de esos libros alarmistas, tan en boga cada fin de siglo, pero me equivoqué, debí haber escrito antes.

      “Solamente entenderán al ver”.

      Si, recuerdo que la última vez que lo releí, allá por el año 1976 en Guanacaste, me pareció bastante curioso, como cada vez que lo había leído.

      “Se verán muchas muertes por peste y por terremotos, por guerras y por animales infinitamente pequeños, que atacarán desde adentro a los hombres, serán bestias microscópicas que corroerán las entrañas de millones. La avaricia de unos pocos, terminará destruyendo a toda la humanidad, antes que este siglo acabe, solo sobrevivirán ciento cuarenta y cuatro mil, que es el número de los descendientes de las tribus perdidas de Israel, será horrible el tiempo antes de la llegada del Señor, y la verán primero los vivientes y al final los muertos serán asistentes al terror de antes del fin”.

      A mi me pareció extraño, que este libro me cayera en las manos y que nunca lo hubiera visto por ahí en ninguna librería, y lo guardé en una maleta en casa de mis padres, ahora 24 años después lo reencuentro, y decido al fin sacarlo a ver si me atrevo a publicarlo, aunque sea por partes, pues escribirlo todo no me daría tiempo.

      “Solo las grandes ciudades serán destruidas, allí donde está la cuarta parte de la tierra se desatará la peste, la guerra, la espada homicida, y las bestias infinitamente pequeñas e infinitamente malas”.

      “Pronto se agotarán las reservas de alimentos y los hombres y mujeres deambularán hambrientos y agrediéndose unos a otros por las calles de las ciudades, y no habrá riqueza capaz de disuadirlos de que dejen en paz a los demás, el hambre será mas fuerte que el temor a la muerte, los soldados del hombre de la gran Babilonia no podrán detener a los hambrientos, estos arremeterán contra las tiendas para saciar su hambre y sed».

      Cada vez que lo releo me da más temor, me paraliza ver esas palabras ahí escritas:
      “Se cambiarán los tiempos y los veranos serán inviernos y los inviernos serán veranos, y hombres dirán que son cambios de tiempo, pero dentro de ellos saben que estarán mintiéndole a los demás”.

      “Ahí donde no llovía habrá inundaciones, y donde llovía mucho habrá sequías”.

      “La tierra tendrá terremotos, y unos hombres dirán que es por una causa y otros que es por otra, pero serán los inmensos huecos bajo la tierra, dejados por el petróleo los que harán que la tierra tiemble cada vez mas, y por todos los lados, seguirá a esto un aumento en la velocidad a que rota la tierra sobre su eje, causada por el cambio de pesos dentro del planeta, lo que dará la sensación de días más cortos, que los relojes al principio no detectarán”.
      Más adelante continúa:

      “Los días se acortarán y la gente creerá que vive mas años, hasta los poderosos de la tierra creerán que sus vidas se alargan en años, que vivirán mas tiempo, que esto es por la mejor vida que se dan, en sus hartazgos”.

      “Los hombres vestidos de mujer seguirán aumentando, hasta que será imposible para la gente saber quién es quién, las mujeres darán a luz niños muy grandes, crecidos más del tiempo dentro de sus vientres”.

      “Los profetas no serán escuchados, los gobernantes los encarcelarán, los pobres tendrán que morir de hambre en la calle, ni el rico logrará estar a salvo en su palacio”.

      “Nadie tendrá paz, solo aquellos que el Cielo haya elegido, esos caminarán entre las huestes hambrientas y nada les harán, tendrán en la palma de la mano la marca del Cordero, y serán temidos por los poderosos, quienes querrán sacar provecho del poder que les dio el dinero, pero será en vano, ellos solo obedecerán al Cielo, y auxiliaran a los niños y a las mujeres, a los ancianos y a los inválidos”.

      Me cuesta cada vez mas seguir escribiendo estos párrafos, pero debo hacerlo antes de la presencia del mensajero del sétimo sello, que según este autor no tarda:

      “Las guerras se harán frecuentes, los hombres se matarán por tomar sustancias que los hacen alucinar, verán mucho dinero por un fino polvo blanco, como arena de mar que venderán los sirvientes del rey de Babilonia, mas dinero que todo el que hubo antes de ahora junto, será tal la riqueza de dinero y tan poco lo que habrá para comer, que ahí se sabrá que está a punto de venir el final”.

      “Habrá enfermedad por doquier y llantos que nadie querrá oír, hombres fuertes llorarán como mujeres débiles, y allá en cielo las señales serán mal interpretadas, como siempre han sido, creerán que ángeles vienen en su ayuda, pero será en vano, ellos no desobedecen al Cordero, lo sirven como al Rey del Universo”.

      “Los sabios verán con asombro que solo fueron necios, que la verdad siempre se les escondió, y esto aumentará su enojo contra el Cordero. Llorarán de ver que toda la sabiduría no sirvió para nada, que solo perdieron el tiempo en cosas fatuas y que nunca agregaron un codo a su estatura”.

      “Los que tenían que servir a Dios y predicar el fin de los tiempos, en su mayoría tuvieron miedo de decirlo por temor a quedar en ridículo, y así la tarea que se les encomendó no la cumplieron en su mayoría, y llorarán al ver alejarse de ellos a los justos de siempre”.

      “Los gobiernos estarán confundidos, ya no tendrán poder sobre los humildes que siempre obedecieron al Cielo, los justos que no necesitaron ver las señales para creer, esos serán llevados de entre los horrorizados ciudadanos del mundo, a un sitio seguro, donde no entrará el impío”.

      “En las calles los hombres matarán por la espada a los hombres para buscar alimentos y porque sus mentes estarán muy ofuscadas de ver que perdieron la oportunidad de su vida, querrán que todos sufran por igual”.

      “Vagarán sin rumbo cuando los cadáveres llenen todos los lugares de la gran ciudad, en vano buscarán asilo en los templos, estarán cerrados, solo se escuchará rechinar de dientes y alaridos de pánico, las calles cubiertas del aire enrarecido por los incendios que nadie apagará”.

      “Los sellos se abrirán, pero todo sucederá cuando se rompa el último, el sello del final, el aviso de que todo acabó para la humanidad”.

      “Muchos creerán que es una pesadilla y gritarán para despertarse, mas será en vano, estamos ante el fin de los tiempos, la plenitud que ya había venido y que vuelve para siempre, que no distingue entre los pueblos, pues se mandó hace dos mil años a anunciar, y tanto serán castigados los que no lo anunciaron como los que no lo escucharon”.

      “El Santo de Israel, el Cordero de Dios ya viene para llevarse a los suyos a la gloria del Eterno, no habrá un solo hombre ni una sola mujer que nos sea juzgada, y este juicio será definitivo, será el juicio de Dios, el símbolo nunca fue entendido por la mayoría de los que lo escucharon”.

      El libro termina con una breve invitación a la conversión al bien, de una búsqueda de la verdad y un cambio de espíritu, solo eso dice el libro salvará al hombre del juicio del fin.

      Y termina diciendo: “Los hijos de Dios serán siempre los mansos y humildes de corazón, los que han tenido sed de justicia, los que buscaron siempre ser consolados, los pobres de espíritu”.

      Queda ahí el librito, este libro dice lo que ya todos hemos leído en varias ocasiones, se puede decir que es una explicación al Libro de la Revelación, quizá con detalles que lo hacen comprensible a la época. Debo decir que está en manos de autoridades de tres religiones su divulgación completa, ya no depende de mí.

      San José 4 de diciembre de 1995.

      Autor: Dr. Rogelio Arce Barrantes

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias