martes 17, mayo 2022
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Universidad pública: ámbito libre del conocimiento

La intensa campaña desplegada, desde hace ya más de dos años, en los medios de comunicación de más alcance, tanto en los impresos como en los de la televisión y la radiodifusión, como también a través de las redes sociales donde alcanza los estándares más elevados de una violencia simbólica desmesurada, siempre a un paso de la violencia física o como antesala de ella, lo que se evidencia en la agresividad manifiesta de los “comentaristas” erigidos en una especie de vox populi, para desprestigiar, e incluso desarticular a las universidades públicas y a la comunidad académica que existe en su interior,  con una violencia materializada incluso en los ataques directos más rastreros e insultantes hacia las personas de sus rectores, no constituye en sí misma un hecho aislado o casual ni tampoco una conspiración oculta(afirmación esta que algunos buscarán descalificar diciendo que estamos acudiendo a una falaz y paranoica teoría de la conspiración) sino que se pone de manifiesto en el despliegue de una intencionalidad, casi imposible de ocultar por parte de sus gestores, de establecer un control político de naturaleza autoritaria sobre la educación superior en Costa Rica, como un paso previo para el despliegue de los rasgos más característicos de una sociedad totalitaria, la que ha sido siempre una especie de utopía-distopía de una parte del sector empresarial que se oculta detrás de la sigla UCCAEP, un sueño como el de aquel general de triste recordación que gobernó Chile a la fuerza, expresado en la frase “no se mueve una hoja en este país, sin que yo lo sepa”.

El modelo de universidad con el que sueñan estos sectores recalcitrantes de la derecha totalitaria en este, y en los demás países de la región, oscila entre el modus operandi centralista y autoritario que tuvo hasta 1980 el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), y el de la gran mayoría de las universidades privadas existentes en el país, un tema sobre el que habrá que volver de nuevo, de manera pormenorizada. En el caso del TEC se trataba de una institucionalidad que tampoco estuvo caracterizada por su accesibilidad en términos de becas y en la existencia de criterios de ingreso que favorecieran a aquellos estudiantes de menores ingresos. Cabe destacar que las editoriales universitarias acaban de publicar una obra del historiador Iván Molina Jiménez acerca de la lucha democratizadora de los estudiantes del TEC, durante los primeros años de la década de los ochenta, bajo el título “Huelgas democratizadoras: la rebelión estudiantil en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, 1980-1982” CIHAC EDUPUC (Editoriales Universitarias Públicas Costarricenses) Editorial UCR 2020 que como resulta evidente habrá que leer con detenimiento. El propio historiador ha afirmado que además de la determinación de los estudiantes del TEC, que tuvieron una sagaz y valiente conducción en el despliegue de su lucha, el hecho de que la Asamblea Legislativa de la época estuviera integrada por diputados de todas las fracciones, con gran sensibilidad social y espíritu democrático, fue algo que permitió culminar el proceso de democratización del TEC en 1982, el que dio lugar a cambios muy profundos en el rumbo de esa institución. Lo afirmado por Iván Molina confirma la tesis que hemos venido sosteniendo en otros artículos, acerca de la sostenida degradación de la clase política costarricense, cuyos diputados de todo tamaño y color se orientan hoy, de manera exclusiva, hacia la defensa cerrada de los intereses del grupo más regresivo del sector empresarial costarricense, habiendo tomado una franca deriva totalitaria en su proceder, al criminalizar la protesta social y abanderar la ofensiva contra los derechos sociales de los trabajadores y el modelo democrático de educación superior pública en este país. No se puede homologar a los diputados del presente con los de aquellas generaciones en unos tiempos donde hubo gentes muy ilustradas, dotadas de un gran sentido de responsabilidad histórica.

No olvidemos que los ataques contra la universidad pública costarricense se sustentan en las más grotescas mentiras, las que no se cansan de repetir con el mayor desparpajo totalitario, en el estilo del nazi Joseph Goebbels, su mejor maestro aunque lo oculten y lo nieguen con manifiesta ingratitud. Tal es el caso de los  salarios de los trabajadores universitarios, un tema que ya aclaró la diputada Paola Vega en el debate sobre ya mencionado informe sobre el FEES, cuando recordó que sólo en un 4% del total alcanzan a los cuatro millones de colones. Sería bueno, como contrapartida, que habláramos de las exiguas remuneraciones de los docentes y administrativos de la universidades privadas, las que conforman un ámbito donde la democracia no pasa de ser una mera expresión, jamás una vivencia plena.

El control de las dimensiones esenciales de la cultura y su reproducción, como también la elaboración de conocimiento científico y su divulgación en nuestro medio, se han convertido en el núcleo central de la agenda de las élites oligárquicas en el poder. Para ello, les resulta  una condición indispensable el terminar o cercar, reduciéndolos a la mínima expresión, a aquellos núcleos de pensamiento y producción de conocimiento científico que estén fuera de su control, tal es el sentido esencial de los contenidos del Informe de mayoría del grupo de diputados que “investigaron” acerca del Fondo Especial de la Educación Superior FEES en el que figuraron como firmantes, de manera muy notoria, los diputados Wagner Jiménez y Erick Rodríguez Steller, quienes al parecer lo hicieron con “preocupaciones” de orden presupuestario, o de facilitar el acceso a la educación superior a un grupo mayor de estudiantes provenientes de los sectores populares, cuando en realidad es precisamente lo contrario, dado el modelo que subyace implícito en sus ataques a la universidad pública, a la que acusan de suministrar los cuadros políticos de la izquierda costarricense, aunque si ese fuera el caso los resultados serían notoriamente malos para ese sector del espectro político.

Lo que ya no pueden ocultar los señores de la UCCAEP y sus sirvientes de la clase política es su odio a la cultura, a la inteligencia y al pensamiento libre que conforman una triada esencial para la vida democrática, hoy amenazada de muerte en medio de la puerilidad de muchas gentes que no todavía no terminan de abrir los ojos. El viejo fascismo siempre odió a la intelectualidad, quemó libros, destruyó pinturas y esculturas y persiguió a los escritores, artistas, científicos y pensadores más destacados, allá en los años treinta del siglo anterior, tanto en Alemania como en Italia, y en la España Franquista surgida de la guerra civil. Sucede ahora que el “nuevo”, con sus próceres mucho menos ilustrados que los de entonces, disfrazado con un “ropaje democrático” dada su cobardía y mediocridad, quiere aprovecharse de nuestra perplejidad, de nuestras dudas sobre el desafío que nos han lanzado sobre la mesa. Como recordaba Karl Jaspers, en el título de una de sus obras más famosas, nos encontramos, de nuevo, frente al incesante desafío que experimenta la razón frente a sus enemigos.

Dado este panorama, y asumiéndolo en todos sus alcances, es que estamos en capacidad de afirmar que Costa Rica se encuentra atravesando uno de sus momentos históricos más sombríos, al cabo de muchas décadas, en medio de un clima social y político sólo comparable, en gran medida, al propiciado por aquella dictadura que el pueblo costarricense tuvo que derrotar en las calles de San José, durante la segunda mitad del año de 1919. Debemos estar preparados para defender la democracia verdadera, la libertad y la autonomía universitaria, como uno de los ámbitos esenciales de la libertad de pensamiento y de los derechos esenciales del pueblo costarricense; pues sucede, al parecer que como en el mito de Sísifo, al que hacía alusión Albert Camus en una de sus obras más conocidas, estamos condenados a volver hacia el fondo del abismo, y llevar de nuevo esa gran roca de la libertad hasta la cima de la montaña, nunca podremos estar seguros de haberla conquistado, de una manera definitiva.

(*) Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor.

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8 COMENTARIOS

  1. Que dichoso tener esa mente clara y poder dedicarle tanto tiempo a defender lo que ya la realidad esta demostrando día a dia que no es sostenible.Nuestro país,don Rogelio, no explota minerales ni otros recursos pues somos verdes. Ello tiene un costo y es que el estado depende de la empresa privada, del empredurismo nacional e internacional que con sus aciertos y desaciertos y la economía mundial produce riqueza de donde provienen los impuestos y por ende el mantenimiento del aparato estatal.En las ultimas décadas,los impuestos y las regulaciones han aumentado la dificultad en el crecimiento de los ingresos del estado en base a impuestos.Por el otro lado los derechos humanos, y todos los lindos deseos de las utopias, al igual que la planilla estatal ha venido creciendo exponencialmente. Usted puede mirar dentro de su burbuja y puede ver el crecimiento económico que disfrutan sus colegas.El problema es que la pandemia vino ha agravar la situación económica y a desnudar inequidades sociales y de salarios.El estado imprime papeles, bonos, y se los vendía a la Caja ,bancos, INS,pensiones etc, y con ello se financiaba. Pareciera ser que se agoto esa vía.La que le queda y al PAC es nada menos que caer en los brazos del tan odiado FMI. Que cree usted que ahora Beto le presta (FMI ) le exigirá a Costa Rica ? Hay que despertar, la vida no es la misma, y ya los argumentos y la palabra fácil se agotaron. Llega una nueva realidad, a la cual entre mas duremos en acomodarnos mas duro será el golpe.

    • Vea doña Flor de Itabo, la nueva realidad de la que usted nos habla, es la realidad con que sueñan las retorcidas mentes de nuestras élites.

    • Que Rogelio Castro haga un articulo donde se diga como debe de ordenarse la casa dentro de las universidades en vista del inevitable panorama de descomposicion social que se atisba en el futuro cercano. Diganos la formula magica que logra que las universidades, siendo parte del estado, no lleguen a ser irremefiablemente afectadas por esto. Usted puede escribir todo lo que quiera, pero pretender un escenario donde ustedes van a salir ilesos mientras a todos los demas se los lleva la trampa es del todo ser iluso y ademas demagogico. La torre de marfil se les esta viniendo abajo, y no tiene nada que ver con una conspiracion, es parte de un sistema fracasado y muribundo del que las mismas universidades son parte.

  2. Es una excelente forma de presentar que es lo que quieren ( Los grandes evasores, los que piden volver a lo que existía antes de las Reformas sociales, a los lavadores, a los que hacen holdings que en Europa ya lo ven como un delito, a los cunanistos de l canal del trencito y la Nazi on , que fueron acusados de evasion de impuestos) por cierto siendo las concesiones de TV y radio y pago una suma ridicula por concesion 6 mil dolares al año, Y CON LA OBLIGACIÓN DE DAR PAUTAS GRATIS AL ESTADO vena que Repretel que solo puede tener un canal segun la Ley teletica los millones de dolares que reciben en publicidad. La Unión de camaras educación dual, para no pagar aun joven su trabajo, jornadas de 12 horas sin pagar horas extras, contratar ilegales sin garantías, jornadas de 4 dias y 3 libres en empleados de produccion que los van a matar físicamente quiere esa gente volver a lo antiguo mientras los dueños y sus ninis compran Ferraris Porsches

  3. Conforme pasan los días nos damos cuenta, con un grado cada vez mayor de precisión, de la complejidad y de las múltiples aristas de la ofensiva totalitaria neoliberal contra las universidades públicas, sobre todo algunas que no hemos tenido en cuenta quienes hemos tratado de incorporarnos al debate. Al respecto me parece que tiene razón Roberto Fragomeno, en su artículo LA UNIVERSIDAD Y SU PADEMIA, publicado en la edición #2329 del semanario Universidad que está circulando, que el informe del 26 de mayo de los diputados Wagner Jiménez y Erick Rodríguez Steller, entre otros los que serán de ingrata memoria, no es el único ni el más importante ataque que sufre la universidad pública costarricense, en medio esta encrucijada histórica tan difícil, con Covid 19 y todo. Sostiene Fragomeno que “En estos momentos, el proyecto de Ley de Empleo Público es mucho más importante que el informe de los diputados por la sencilla razón de que ya es un proyecto de ley”, dentro de lo que constituye una amenaza cierta, ya avanzada dentro del trámite legislativo, para la autonomía universitaria, con tesis fiscalistas y privatizadoras (Fragomeno, op. Cit).
    Me parece esencial lo siguiente, según Roberto Fragomeno, “En el proyecto de Ley de Empleo Público del Gobierno, Mideplan se se erige como ente rector de las universidades públicas y anula el establecimiento autónomo de las normas laborales, de evaluación y salariales internas…En segundo lugar, Mideplan sería el ente rector a la hora de orientar la formación y capacitación del personal universitario”.
    Estemos atentos, la cosa no es sólo en estas latitudes, ya llegan noticias de vientos autoritarios de ese orden que corren en el parlamento uruguayo por iniciativa de la derecha. Entonces también en el bello paisesito de la banda oriental del Río de La Plata, como le dicen los bonaerenses, se están impulsando medidas represivas contra el derecho a la protesta social, las que atentan también contra la educación pública en general y la autonomía universitaria. Ya hay movilizaciones en Montevideo. Sigamos leyendo con atención a Roberto Fragomeno.

  4. Lo planteado por alguien que dice llamarse Flor de Otoya es una capitulación del estado y la nación costarricense frente a los depredadores, unas gentes rapaces que estaban esperando la ocasión para lanzarse sobre lo que la gentes anteriores han venido construyendo. De nosotros depende que sigamos siendo la expresión de un proyecto de nación congruente con la libertad y la dignidad de los seres humanos.

  5. Lo planteado por alguien que dice llamarse Flor de Otoya es una capitulación del estado y la nación costarricense frente a los depredadores, unas gentes rapaces que estaban esperando la ocasión para lanzarse sobre lo que la generaciones anteriores han venido construyendo. De nosotros depende que sigamos siendo la expresión de un proyecto de nación congruente con la libertad y la dignidad de los seres humanos.

  6. Las universidades y todo el conjunto de la sociedad están siendo afectadas por la ofensiva neooliberal (o neoconservadora, para que nos confunda Elias Feinzag) de hace ya mucho tiempo, con el Covid 19 los problemas se han venido intensificando, no veo por qué -como afirma alguien por ahí- el ciudadano Rogelio Cedeño Castro tenga la fórmula mágica para resolver el problema, tampoco vamos a dejar que convierten el espacio democrático de la universidad pública en una simple factoría. Convendría leer con atención el siguiente texto: «• Buenaventura de Sousa Santos diario PÁGINA 12 Buenos Aires Argentina: «Para entender lo que podría pasar con la universidad es necesario recordar los principales ataques de los que la moderna universidad pública fue objeto antes de la pandemia. Hubo dos ataques globales. Provinieron de dos fuerzas que se pueden sintetizar en dos conceptos: capitalismo universitario y ultraderecha ideológica.
    El primer ataque se intensificó en los últimos cuarenta años con la consolidación del neoliberalismo como lógica dominante del capitalismo global. La universidad pasó a concebirse como un área de inversión potencialmente lucrativa. Comenzó entonces un proceso polifacético que incluía, entre otras, las siguientes medidas:

    * permitir y promover la creación de universidades privadas y permitirles el acceso a fondos públicos;

    * invocar la crisis financiera del Estado para sub-financiar a las universidades públicas;

    * devaluar los salarios del personal docente y flexibilizar su vínculo laboral con la universidad pública para permitirles dar clases en universidades privadas, promoviendo así una transferencia de la inversión pública en la formación de profesorado al sector privado;

    * establecer el pago de tasas de matriculación cuando antes la educación era gratuita e impulsar a las universidades públicas a obtener sus propios ingresos;

    * introducir la lógica mercantil en la gestión de las universidades públicas, lo que se hizo en diferentes fases: las universidades públicas deben ser más relevantes para la sociedad, sobre todo mediante la formación de personal cualificado para el mercado; la condición de profesor e investigador debe flexibilizarse (es decir, precarizarse), siguiendo la lógica global del mercado laboral; los estudiantes deben concebirse como consumidores de un servicio y los profesores deben estar sujetos a criterios globales de productividad; las universidades públicas deben administrarse como una empresa más; las universidades públicas deben integrar sistemas de ranking global para medir «objetivamente» el valor mercantil de los servicios universitarios.»

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