domingo 29, enero 2023
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La prensa y el presidente

De cal y de arena

¿Miente el Presidente de la República cuando señala que hay contaminación política en el abordaje de algunos periodistas de los temas relacionados con el covid-19? ¿Miente el Presidente Alvarado cuando refiere  la superficialidad con que algunos periodistas tratan esta delicada cuestión? ¿Carece de razón don Carlos cuando cita el deseo de algunos sectores de “querer hacer vitrina” con discusiones politiqueras a propósito de la agenda de gobierno relacionada con la pandemia? Y cuando alude a lo que llama “la realidad bizarra” visible en algunos medios, como cuando trae a cuento “la novela” montada a raíz de la pañoleta española que adornaba a la Ministra de Planificación, ¿miente el Jefe de Estado?

No, a mi parecer el Presidente no está mintiendo; sólo está emitiendo juicios de valor que fríamente analizados, dejan ver  evidente pertinencia, fundados en hechos irrebatibles. ¿O será que es un error pensar que ya rompieron los fuegos de la pre-campaña electoral con vistas a 2022 y que más de un columnista y algún periodista se mueven según los vientos de la política? ¿O se habrá equivocado él al advertir la sosería de más de una pregunta lanzada en las conferencias de prensa convocadas para referir cómo marcha la cuestión del covid-19?

Los ayes presidenciales tienen buen fundamento: la arremetida de la pandemia a estas alturas se hace acompañar de los primeros aires de la política electoral; los análisis de las actuaciones del gobierno en esta apremiante situación en algunos casos llevan su contaminación y en otros la superficialidad de quienes emiten criterios sin la seriedad requerida; las conferencias de prensa convocadas para abordar esta cuestión, en buen número dan grima por la superficialidad con que algunos periodistas abordan la cuestión y por la rutina que terminó embargando su desempeño. La víctima de esta realidad es la calidad de la información.

Y por referir con tono de queja estas cuestiones, en modo alguno es de recibo la aseveración de algunos críticos de que el Presidente de la República está queriendo restringir la libertad de prensa o la libertad de información.

A la par de pensar así, también tengo la convicción de que la Casa Presidencial ha fallado en el manejo de sus relaciones con la prensa (cojera que se marca en la ausencia de un buen Ministro de Comunicaciones) por lo que tiene que darle una conformación distinta a las conferencias de prensa. Esto ha de tener como punto de partida la precisión de los objetivos que persiga con ellas. Y por allí, determinar cómo concibe el “deber ser” de las relaciones del Presidente de la República con los medios y con los periodistas.

Sí es preciso preservar el respeto a la independencia de la prensa y de los periodistas; un paso en falso a este respecto puede ser fatalmente desequilibrante para quien gobierna.

Conocerse entre sí puede ser útil al superior interés de que resplandezca la verdad.

Y una información veraz es el mejor aporte a la construcción de los entendimientos en torno a los grandes temas nacionales. Ni duda cabe de lo peligroso que resulta construir argumentos a partir de información falsa o inexacta.

La crisis que vive nuestro país, con el virtual colapso de su economía, sus finanzas públicas y su integración social, demanda la construcción de grandes acuerdos políticos entre los grandes actores presentes en el aparato de gobierno y los poderes fácticos, habilitados unos y otros para ser parte de la solución de la crisis. En ese espacio tienen un importante rol la prensa y los periodistas bien informados y profesionalmente capacitados.

No está agrediendo la libertad de prensa ni persiguiendo a los periodistas, pero los apuntes del Presidente Alvarado de repente pudieran ser el tirón de orejas para inducir a cierta prensa y a algunos periodistas en un sitial de mejor talla cualitativa.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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