domingo 15, mayo 2022
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Una breve sinopsis del enfoque del COVID-19

La lucha diaria del personal de salud es un acto loable, ellos batallan en la primera fila contra la Pandemia, merecen todo nuestro respeto, respaldo y admiración.
En todos los asuntos humanos no hay que temer a equivocarnos, eso es parte del modelo humano, errar es parte de la búsqueda de lo correcto. He pasado meses, cinco o más, leyendo, buscando, escuchando, lo que sucede alrededor nuestro durante esta crisis pandémica. El tiempo nos enseña si somos insistentes y perseverantes, si no buscamos reafirmarnos en nada para sobresalir encima de los demás.
El SARS coV-2 si existe, el nCoV-2 fue el que saltó a la palestra en Wuhan, y se extendió sobre el mundo, solamente que hay varias cosas que han estado diseñadas en el error y el temor, más que en la veracidad y la valentía. Hubo fallas garrafales en el “perfil genético” del virus desde el principio y se adoptaron medidas que no tenían una base sólida científica.
En realidad el manejo ha sido más “epidemiológico” que médico científico, dando excesiva importancia a una prueba que carece de veracidad: PCR. Este estudio, cuyo origen fue sacado a la luz a principio de los años ochenta, se utilizó indiscriminadamente para querer hacer un diagnóstico preciso. Error, la PCR no es una prueba específica para encontrar el “nCoV-2”, tiene cerca de un 80 por ciento de inespecificidad, es decir da entre 40 y 80 % de falsos positivos de acuerdo a estudios de diferentes grupos humanos y locaciones diferentes.
Muchos de los conocidos como “asintomáticos Covid 19”, en realidad si tienen el virus, mientras que a las mayorías de los casos positivos no se les ha aislado el virus, es decir se han manejado como “COVID-19”, sin darle oportunidad científica al equipo de buscar otro tipo de patógeno que lo está matando, no se utilizó para todos los internados una micrografía electrónica y verificar la presencia real del virus o si algo más letal está detrás.
La Agencia de medicamentos FDA admite ahora que no se aisló correctamente el virus y que los test son defectuosos. «La detección de ARN viral puede no indicar la presencia de virus infecciosos o que el 2019-nCoV es el agente causante de los síntomas clínicos»
«Esta prueba no puede descartar enfermedades causadas por otros patógenos bacterianos”.
Esto hay que interpretarlo como una nueva realidad para el enfoque médico epidemiológico y médico científico. El virus nCoV-2 – SARS CoV2 si existe y es altamente contagioso, puede como muchísimos coronavirus ser mortal, por suerte en una baja proporción de pacientes.
He recordado muchas enfermedades Sub diagnosticadas en nuestro medio, que me tocó ver al regresar de México en los años setenta, mencionaré dos: tuberculosis y sífilis. Mencionaré mi experiencia brevemente con la primera, como médico general y como cirujano ortopedista. La lucha contra la tuberculosis: “lucha anti tuberculosa”, dio buenos resultados pero no fue mágica como muchos profesores quisieron hacerlo ver. El uso de antibióticos a diestra y siniestra, enmascaró muchísimas tuberculosis, que no es lo mismo que curar.
Me tocó estar en muchas cirugías de columna por Mal de Pott o tuberculosis de columna vertebral, años después era el cirujano que asignaba ortopedia en el hospital Mexico para efectuar biopsias a cielo abierto de pacientes “sospechosos” de tuberculosis de columna, una cirugía muy agresiva a mi modo de verlo, que una vez logré convencer al médico que manejaba el protocolo, para que se empezara tratamiento “antifímico” a esos pacientes sin la biopsia.
Dichosamente o quizá porque yo me fui, se abandonó esa práctica tan agresiva, con excelentes resultados. Respecto a la Sífilis, el tratamiento se daba en base a un test VDRL, pero igual que todo, se comprobó que los viejos y muchas enfermedades crónicas inflamatorias daban falsos positivos, esto es que eran pacientes sin sifilis, entonces se pasó a efectuar una prueba complementaria de FTA-ABS para decidir el tratamiento, que si era específica para detectar el microorganismo.
La medicina ha crecido en parte debido a sistemas de prueba y error.
El SARS CoV2 SI existe y es altamente contagioso y puede ser letal, hasta ahora lo único que funciona es el riguroso protocolo de salud; lavado de manos con agua y jabón varías veces o en su defecto uso de gel alcoholado, uso de mascarilla, distanciamiento físico y social, quedarse en casa si se puede, baño al llegar de la calle dejando a un lado la ropa para lavarla.
Responsabilidad es la clave para evitar el contagio. Esperar la vacuna y ser pacientes a la espera de mayor información por la CDC y la FDA.
Regresemos al Covid 19, que si existe, pero que en muchísimos casos son diagnosticados mediante una prueba poco fiable. Ahí nacen dos problemas: la enorme cantidad de “positivos asintomáticos” que no sabemos si eran falsos positivos y por otro lado la gran cantidad de negativos falsos que se etiquetan de gripe y andan difundiendo el virus por todo lado inocentemente.
Están también los paciente gravemente enfermos positivos por COVID-19 pero que están muriendo por otra “comorbilidad”, que en otras circunstancias o metodología podrían manejarse abocados a una realidad diferente.
Estas pruebas de hisopado naso faringeo no son exactas por una razón simple: no se identificó bien el virus desde el principio. Los médicos italianos empezaron a efectuar autopsias al tercer mes de su tragedia y encontraron mucha patología asociada, es decir no desarrollada a partir de dicho virus. Algo similar ocurrió en Nueva York y los resultados fueron sorprendentes. Aunque el PCR fuera positivo, no podía asegurarse que el virus estaba presente. Es decir, una cosa es positivo y otra cosa es contagiado.
Mientas esperamos una vacuna, lo único que nos puede proteger a nosotros y a los demás, son las medidas del protocolo de salud: lavado de manos con agua y jabón muchas veces, uso de gel alcoholado, no dar la mano ni abrazo y menos besos, uso de mascarillas, distanciamiento físico y social, no ir a lugares con aglomeraciones, no tocarse ojos nariz y boca sin antes lavarse exhaustivamente las manos con agua y jabón abundantemente. Soy repetitivo, pero no podemos olvidar que la prevención es la escénica de la salud.
(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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